text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Reportaje

La Barraca del Siglo XXI

      
Imagen del grupo de teatro Escena Erasmus
Imagen del grupo de teatro Escena Erasmus

Durante su estancia en Nueva York, en la Universidad de Columbia, Lorca había podido observar una gran tradición de teatro no profesional; de ahí puede que provenga la idea de dar un nuevo impulso al teatro universitario, florecido en España siglos antes.

Los orígenes de La Barraca se remontan al empeño de Lorca en colaborar con entusiasmo en los proyectos culturales destinados a fomentar un mayor intercambio entre la cultura de las ciudades y la de los pueblos. La aportación más importante del literato fue, sin duda, la creación de la compañía de teatro universitario itinerante La Barraca, grupo que dirigió junto con Eduardo Ugarte y que, a partir del verano de 1932, representó obras del teatro clásico español en diversos pueblos de España.

La historia comienza en noviembre de 1931, según su amigo, el diplomático Carlos Morla Lynch: “Muy entrada la noche irrumpe Federico en la tertulia con impetuosidades de ventarrón... Se trata de una idea nueva que ha surgido, con la violencia de una erupción, en su espíritu en constante efervescencia. Concepción seductora de vastas proporciones: construir una barraca —con capacidad para 400 personas―, con el fin de ‘salvar al teatro español’ y de ponerlo al alcance del pueblo. Se darán, en el galpón, obras de Calderón de la Barca, de Lope de Vega, comedias de Cervantes... Resurrección de la farándula ambulante de los tiempos pasados... Aquí Federico se encumbra a las nubes. –Llevaremos –dice– La Barraca a todas las regiones de España; iremos a París, a América..., al Japón...” [En España con Federico García Lorca, pp. 12-128]

Lorca, además, se consagró con La Barraca, desarrollando aspectos profesionales claves para él, como aprender el oficio de director de escena. Por otra parte también logró su sueño de exponer a un público nuevo, ajeno a la “burguesía frívola y materializada” de Madrid. En sus viajes por el campo anhelaba representar el teatro clásico ante “el pueblo más pueblo”, un público “con camisa de esparto frente a Hamlet, frente a las obras de Esquilo, frente a todo lo grande”.

Continúa leyendo este reportaje



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.