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Homenaje de la Universidad de Navarra al catedrático José Bello

      
"Mejora personal y espíritu de servicio han sido dos actitudes ante la vida que he procurado cumplir, aunque posiblemente sus resultados no hayan sido siempre los deseados o los esperados. A lo largo de mis años en la Universidad de Navarra he aprendido que el ideal de todo aquel que se dedica a la enseñanza debe ser el formar personas y no solamente cabezas". En estas palabras resumía el profesor José Bello, catedrático de Bromatología, su vida universitaria ahora que ha llegado la hora de su jubilación.

La Facultad de Farmacia, en la que ha trabajado los últimos 33 años, le rindió un homenaje para reconocer su labor docente, investigadora y su tálente humano que ha facilitado la formación de un excelente equipo. Las Universidades de Sevilla, Santiago y Granada han formado parte de su historia académica, y fueron recordadas en el acto académico.

El Dr. Bello señaló que en la tarea de formación de personas en el ámbito universitario, "a la vez que se transmiten los conocimientos científicos, también se debe comunicar, sobre todo con el ejemplo, una formación que lleve a la convicción de que el modelo que se debe seguir en toda actividad profesional, social, familiar, etc., debe ser siempre la actitud de servicio a los demás. Sin duda alguna, se debe proporcionar a las nuevas generaciones una formación humana sólida y empapada de un sentido cristiano de la vida, para que en su vida práctica sean útiles a la sociedad. Y esto es lo que he intentado hacer durante todos estos años"

A la hora de decir adiós, el profesor Bello, poco amigo de grandes celebraciones, acogió el homenaje como un acto de cultura de la amistad: "Me agrada considerar que la verdadera justificación de este acontecimiento radica en la convocatoria de una reunión de amigos. Tengo el deber de afirmar que he tenido en mi vida profesional la enorme suerte de conocer y de tratar a numerosas personas, de las que no pocas incluyo dentro de la categoría de amigos. A ello ha contribuido, en gran manera, haber incorporado como una norma de comportamiento lo que he aprendido del fundador de esta Universidad de Navarra y primer gran canciller de ella, el beato Josemaría Escrivá de Balaguer: "En el trato y convivencia con las personas hay que buscar aquellas cosas que unen y nunca las que separan". En la práctica, esta manera de proceder en la vida permite la posibilidad de conectar con las diferentes formas de ser de cada persona, a la vez que se respeta la libertad de sus opiniones y de sus creencias".

En el homenaje participaron numerosos discípulos, compañeros y amigos asistieron. Además, intervinieron su continuadora en el departamento de Bromatología, Tecnología de Alimentos y Toxicología, la Dra. Itziar Astiasarán; Carmen López Martínez, de la Universidad de Granada; y la decana de la Facultad de Farmacia, Dra. Edurne Cenarruzabietia, que presidió el acto.

Apasionada curiosidad del auténtico investigador

Carmen López manifestó que se considera la primera discípula del Dr. Bello en la Universidad de Granada, categoría que también comparten las doctoras Fátima Olea, Herminia López García de la Serrana y Mª Dolores Ruiz, así como 13 profesores titulares más que se encuentran en Granada.

"Todos los que aquí nos encontramos -dijo Carmen López- sabemos que las tareas que se desarrollan en la Universidad tienen la mayoría de las veces (aunque debían tenerlo siempre) el denominador común de la curiosidad intelectual, la búsqueda de respuestas al "qué", "con qué" y "por qué" de Aristóteles, la apuesta permanente de intentar lograr una explicación lo más razonable posible de la realidad. Es esta apasionada curiosidad precisamente la que, a mi juicio, explica la manera de ser del investigador, del científico junto a otros ingredientes, como la permanente autocrítica o la sensación de esa insatisfacción con uno mismo que estimula y ayuda a la superación diaria".

Según la profesora de Granada, entre este tipo de universitario que hace de su trabajo un afán continuo de ir mas allá, "se encuentra la figura relevante del profesor Bello, investigador infatigable en el campo de la Bromatología".

Experto en la ciencia de los alimentos

Por su parte, Itziar Astiasarán conoció la bromatología de la mano del Dr. Bello y con él ha trabajado muchos años. En sus palabras reunió el afecto a la persona, la admiración al maestro y las anécdotas de la vida diaria en las aulas y laboratorios y la institución del café, ocasión de convivencia y amistad en la que participa todo el departamento.

"No pretende este breve discurso -dijo- hacer un resumen del currículum vitae de nuestro homenajeado, entre otras cosas porque dejaría de ser breve. Sería, efectivamente, imposible esbozar tan siquiera su contribución a las Ciencias del Análisis Químico, la Bromatología, y la Toxicología a través de los más de 280 trabajos publicados en revistas científicas de prestigio y presentados en congresos nacionales e internacionales. Su colaboración como autor y editor en 16 libros, sus más de 35 conferencias en foros científicos, su actividad como director de cursos especializados y su participación como miembro o presidente de comités científicos de diversos eventos a nivel nacional e internacional. Todo ello queda ya reflejado en montañas de papeles y disquetes".

La decana de la Facultad de Farmacia, la Dra. Edurne Cenarruzabietia, cerró el acto agradeciendo a José Bello su labor a lo largo de tantos años en la Facultad que ella conoció como alumna: "La labor investigadora que realizó el profesor Bello en aquellos momentos iniciales fue desarrollada con una notable precariedad de medios. Pero se vio posibilitada y alentada por el espíritu y estilo de nuestra Universidad, que ya entonces percibíamos los que comenzábamos a formarnos en ella. Se trataba de un espíritu de familia, amistoso, de cooperación y compañerismo que reinaba y reina en sus aulas y laboratorios. También el espíritu de convivencia y el afán de servicio ya estaban presentes y nos engancharon a muchos de nosotros y determinaron nuestro futuro profesional".

Alabó, además, "su visión de futuro, que le permitió compaginar la investigación básica, con la aplicada, lo cual ha hecho que haya sido requerida su opinión de experto en foros de gran prestigio. Por último, no puedo dejar de mencionar lo que creo que ha constituido una preocupación constante de estos últimos años para el profesor Bello. En su intento de allanar el camino a los que vienen tras él ha desarrollado una fructífera, y yo diría que frenética, actividad como escritor científico-docente. Esta espléndida tarea se ha visto plasmada en la edición de varios libros de texto en el área de Bromatología, de Tecnología Culinaria y de Toxicología, fruto todos ellos, de sus largos años de investigación, reflexión y saber, y que han tenido una extraordinaria acogida tanto en el ámbito universitario como en otros ámbitos profesionales del área".
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