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Meter la ciencia de contrabando, tarea del divulgador

      

Es por eso que entrevistamos al científico y divulgador Diego Golombek, quien nos habla de las características y actividades del divulgador, así como de los medios de que se vale para realizarlas. Le agradecemos su participación en nuestro ejemplar de décimo aniversario.

Revista Digital Universitaria:
¿Cuál es la tarea del divulgador de la ciencia?

Diego Golombek: En tanto divulgador, no periodista científico, tiene la responsabilidad de comunicar las historias de la ciencia, fomentar el pensamiento crítico, despertar vocaciones, buscar ámbitos tradicionales y, sobre todo, no tradicionales para meter la ciencia "de contrabando", colaborar con la enseñanza formal y no formal en diversos niveles educativos. Casi nada...

RDU: ¿En qué ámbitos o medios desarrolla su tarea un divulgador de la ciencia?

DG:
En mi caso, aun siendo un científico profesional, dedico buena parte de mi tiempo a la comunicación pública de la ciencia en medios gráficos como diarios y revistas; televisivos, en la conducción de un programa de TV y mi participación en otros, y libros, medio impreso en el que dirijo la colección "Ciencia que ladra". Asimismo, participo de diversas actividades comunitarias de difusión de la ciencia, como charlas, conferencias, muestras, campamentos, etcétera.

RDU: ¿Qué cualidades y visión debe tener un divulgador de la ciencia?

DG: Mantener la capacidad de sorprenderse; apasionarse por la mirada científica del mundo, y ser capaz de transmitirla con la misma pasión. Además, mantener el rigor científico, aun utilizando las herramientas del divulgador: analogías, metáforas, historias, ficción, humor, historia, etcétera. También identificar las historias de la ciencia que sean ideales para ser comunicadas a diversos públicos, logrando distintos niveles de lectura.

RDU: ¿En qué momento surge el propósito de que la ciencia debe ser amena y entretenida?

DG: ¡La ciencia es amena y entretenida! De esto se desprende que en su difusión la ciencia no tiene por qué dejar de serlo... La ciencia es una actividad profundamente humana, con todas las características que eso conlleva.

RDU: ¿Esto significa que la enseñanza de las ciencias debe ser menos solemne?

DG: La seriedad no se lleva bien con la solemnidad. La enseñanza de la ciencia debe ser una aventura: la única forma de aprenderla es haciendo ciencia, formulando preguntas y experimentando. Se requiere una dosis de buen humor y creatividad y, sobre todo, una sólida formación que permita al profesor acompañar al alumno por los universos desconocidos que se vayan presentando.

RDU: ¿La divulgación de la ciencia debe ser dirigida sólo a los jóvenes?

DG: ¡Por supuesto que no! El pensamiento científico es el mayor invento de la humanidad, y un tesoro que debe ser compartido por todas las edades. Sin embargo, es cierto que hay un importante prejuicio que dice que la mayoría de las actividades divulgativas deben ser para niños y jóvenes. A veces los mayores lo utilizan como excusa para no participar o para hacerlo, esgrimiendo como razón "que hay que acompañar al niño"... Así como los niños nacen artistas, como Picasso, también nacen científicos, y es nuestro deber mantener vivo el entusiasmo por conocer, por preguntar, por querer saber, a cualquier edad. En los jóvenes y adultos, particularmente, la divulgación científica tiene el objetivo de acompañar la formación de los ciudadanos.

Lea la entrevista completa en el Portal de la Organización de Estados Iberocamericanos


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