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¡Sé diplomático!

      
Imagen de la Embajada China en Berlín. DeviantART ~pingallery
Imagen de la Embajada China en Berlín. DeviantART ~pingallery

Según André Maurois, ser diplomático “es el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. Por otro lado, se entiende que son aquellos funcionarios públicos expertos en relaciones internacionales y acreditados ante otros Estados y en Organismos Internacionales con carácter representativo.

Los Estados organizan su diplomacia de diversas formas. A la Carrera Diplomática española se accede por oposición. Aunque se trata de una carrera muy general con funciones muy amplias, ésta atiende a dos ramas, ejercidas alternativa e indistintamente: la política, centrada en la representación del Estado ante los demás Estados y Organismos, y la consular, dedicada a la protección de ciudadanos y entidades españolas en el extranjero ante las autoridades locales.

No todo el mundo sabe, por ejemplo, que la estancia de Pablo Neruda en España, fue por su rango de diplomático chileno. En 1927, comenzó su carrera, siendo cónsul en Rangún, Birmania. Posteriormente ejerció el mismo cargo en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. Conoció en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti.

Quien también fue diplomático es Stéphane Hessel, partícipe de la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, embajador de Francia ante la ONU y autor del éxito de ventas Indignez vous! (¡Indignaos!)sobre el cual se inspira el Movimiento del 15- M.

No es difícil descubrir que, ellos hablaban varios idiomas, y es que éste es uno de los puntos fuertes para el desarrollo de esta carrera. El francés y el inglés son obligatorios. La nota del ejercicio de idiomas se califica en función de estas dos lenguas. El conocimiento de una cuarta (se aceptan alemán, ruso, árabe, japonés, chino, portugués e italiano) puede subir nota. Para ello también deberá hacerse un examen, pero éste en ningún caso es sustitutivo de las pruebas de inglés o francés, que han de hablarse y escribirse con corrección y fluidez.

Por otro lado, se exige un nivel de estudios alto, pero, a partir de ahí, no hay ningún perfil definido para ser diplomático. La formación previa es obviamente terreno ganado. Puede decirse que el opositor que haya tenido experiencia en el campo de la cooperación al desarrollo, de un organismo internacional o que haya cursado maestrías en Derecho, Economía, o Relaciones Internacionales, posee una buena base si bien no le exime de nada en cuanto al estudio diario de los temas, del ejercicio de idiomas y los demás de los que consta la oposición.

Tampoco existe ninguna media de años que se haya calculado formalmente. La oposición es un trabajo individual que depende del esfuerzo, la actitud y el conocimiento previo de cada uno.

Los únicos requisitos son la nacionalidad española, la mayoría de edad y estar en posesión de un título universitario superior. La Escuela Diplomática oferta un Máster en Relaciones Internacionales cuyo temario coincide con el temario de la oposición lo cual convierte el programa en un buen instrumento previo, pero no es un requisito obligatorio.

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