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Cómo sobrellevar el estrés por no salir de vacaciones

      
Banco: stock.xchng Foto: dnabil
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“Si una persona no se toma vacaciones y sigue trabajando, el cuerpo y la mente tarde o temprano le pasan la factura”, señala Valeria Peragallo, sicóloga de Clínica Cordillera. Y agrega: “A nivel mental, puede ser con un cuadro de estrés agudo, por ejemplo, o de ansiedad generalizada o ansioso-depresivo. Incluso (el trastorno) puede tomar la forma de una depresión, en casos extremos”.

El estrés se manifiesta con síntomas como agotamiento, insomnio, aumento o disminución del apetito, con cefaleas, colon irritable y úlceras. Según la especialista, un alto nivel de cansancio físico y mental puede bajar el umbral de capacidad para soportar angustias, tensiones y frustraciones, propiciando así el escenario para la aparición de cuadros depresivos, donde una de las principales características es el desgano y la falta de interés en actividades que habitualmente resultan placenteras.

Peragallo opina que la falta de vacaciones “no es recomendable en absoluto, porque el ser humano necesita desconectarse. Imagínate lo que son 12 meses contínuos de preocupaciones y tensiones; lo más probable es que esa persona presente una licencia médica por estrés o por algún trastorno siquiátrico a la mitad del siguiente ciclo (laboral)”.

¿Qué pueden hacer las personas que en verano siguen regidas por un horario de oficina? “Yo recomendaría que lleguen a su casa, que se cambien de ropa, que se pongan ropa sport y que salgan a hacer algún tipo de deportes o algún tipo de actividad, como juntarse con amigos. Es importante aprovechar las horas de luz diurna, ya que en el verano hay más horas de luz natural que en invierno”, dice la sicóloga de Clínica Cordillera.

Lo de la luz es importante a nivel práctico, ya que permite realizar mayor cantidad de actividades al aire libredespués del trabajo, pero también a nivel sicológico, al dar la sensación de que el día es más largo y se puede aprovechar mejor en esparcimiento.

La presión del regreso

Paradojalmente, retomar la actividad laboral después de vacaciones también puede gatillar situaciones de presión. “Es como volver un poco a la realidad, y más que estrés yo diría que se produce una especie de angustia; esa sensación de ansiedad, de ahogo, de sentir una presión en el pecho, de sentir un nudo en la garganta”, opina Valeria Peragallo.

Este ‘estrés post-vacacional’ muchas veces tiene que ver con la recarga de trabajo o las tareas acumuladas con que las personas se encuentran al volver a la oficina. Ante ese escenario, la especialista recomienda hacer una planificación y jerarquización de actividades: “Lo que hay que hacer es una especie de programa sobre qué asuntos pendientes voy a ir solucionando, de tal modo que no se produzca una presión por solucionarlo todo inmediatamente. De lo contrario, la persona se va a angustiar y no va a rendir bien  tampoco”.



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