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Entrevista

"El sistema de novatadas es perverso", dice Loreto González-Dopeso

      

Loreto González-Dopeso

Loreto González-Dopeso es la Presidenta de la Asociación No Más Novatadas

Las novatadas son otra forma de maltrato
Las novatadas son otra forma de maltrato  |  Autor: Kenny Rivas  |  Fuente: Flickr

La asociación No más novatadas nació con el objetivo de aunar esfuerzos y medios para erradicar novatadas y ritos de iniciación que proliferan cada comienzo de curso y que pueden identificarse como actos de maltrato a muchos de los llamados “novatos”.

¿Es algo generalizado entre los universitarios españoles?

Faltan estudios en general sobre el tema; por lo tanto, faltan también estudios con registros estadísticos pero las novatadas están ahí, en las calles y en los campus universitarios, a los ojos de la gente. Lamentablemente también se siguen haciendo en residencias universitarias, colegios mayores y pisos de ex-colegiales donde las y los estudiantes recién llegados tiene que actuar a capricho de los más antiguos fuera de todo control. Actualmente, disponemos de un trabajo riguroso de investigación publicado por la UPComillas y el Consejo de CCMM, escrito por las psicólogas Ana Aizpún y Ana García Mina, que nos sitúa y orienta en el problema.

¿Se debe eliminar cualquier tipo de novatada?

Los expertos en violencia consideran que las novatadas son un tipo de violencia normalizada que nada tienen que ver con las bromas (entre otras cosas, por su objetivo y duración) y que incluso la novatada leve tiene una estructura diferente a la de una broma y no es inofensiva. Creemos que en todos los temas que tengan que ver con el maltrato (y las novatadas constituyen uno de esos temas) no debemos “trabajar con decimales”. El sistema de novatadas es en sí perverso, con la particularidad de que la víctima sabe que se trata de un período transitorio (que tendrá final) y que podrá tener la oportunidad de convertirse en agresor de otros, haciendo difícil su erradicación. Una consecuencia muy negativa de las novatadas, con un perjuicio muy notable para la sociedad en general, es que suelen cambiar el juicio socio-moral de los jóvenes; es decir, prácticas que no son consideradas deseables al principio por muchos de ellos, acaban siendo consideradas buenas.

¿Qué hay de cierto en aquello de que las novatas sirven para integrarse?

Es uno de los argumentos que se utiliza para justificarlas. La pregunta que deberíamos hacernos es si en un ámbito como el universitario no es posible encontrar actividades para integrar a los nuevos estudiantes que no supongan humillación, trato jerárquico, coacción, etc. Creo que toda persona sensata es consciente de que la integración significa igualdad, solidaridad, ayuda mutua, hospitalidad, respeto…

¿Tradicionalmente eran prácticas violentas o han ido degenerando con el tiempo?

Según testimonios que vamos recogiendo en nuestra Asociación se hacían novatadas muy crueles hace ya muchos años. Hemos oído relatos de profesionales, incluso de algún Senador, en referencia a sus años de estancia en residencias universitarias o colegios mayores (años 70 y 80) que describen prácticas escalofriantes que se daban por normales. Históricamente hay ya evidencias de novatadas desde la Academia de Platón. Según nos han informado personas que las padecieron, algunas prácticas que se describen en El Buscón, como escupir a los recién llegados, se seguían haciendo aquí hace dos años.

¿Qué pasa si uno de los recién llegados se niega a participar?

Depende de si las novatadas son realizadas en colegios mayores y residencias o en facultades y escuelas universitarias.Según nuestras informaciones, la consecuencia más frecuente en el primer caso es el aislamiento, la “muerte social”. Los que se niegan son tratados como “apestados” y sometidos al ostracismo. En ocasiones, también hemos tenido conocimiento de comportamientos de violencia física contra las personas (y contra sus pertenencias) que se niegan a entrar en las novatadas. En el segundo de los casos, como no se convive, no suelen darse esas consecuencias; la no participación queda más diluida.

¿En qué comunidades autónomas es más habitual esta práctica?

Durante los cuatro años de existencia de esta Asociación, hemos recibido quejas o información sobre novatadas de lugares de prácticamente todas las comunidades autónomas: Galicia, Euskadi, Cataluña, La Rioja, Aragón, Murcia, Extremadura, Castilla- León, Valencia, Canarias… y muy especialmente de Madrid.

Cómo se debe responder ante el acoso de los demás por no querer participar de las novatadas?

Hemos publicado un folleto dirigido a estudiantes con pautas de actuación frente a novatadas por si puede servir de ayuda:(descárgalo AQUÍ). Es muy difícil plantarse en un contexto en el que las novatadas son todavía muy toleradas socialmente. De hecho, unos de nuestros principales objetivos, además de atender a las víctimas, es cambiar la percepción social de las novatadas; hacer ver que las novatadas no se tratan de unas bromas sin más y que la tradición ha dejado de tener sentido en los tiempos actuales en los que se está desarrollando una sensibilidad acusada frente al maltrato en general. Una sugerencia fundamental que damos a los estudiantes de reciente ingreso es que se planten en grupo, no solos, y que hablen de lo que sucede con alguien de su confianza. Además, animamos a denunciar.

¿Los centros toman medidas para impedirlas?

El   Consejo de CCMM de España, asociación que congrega a 120 CCMM, se ha posicionado claramente en contra de las novatadas por medio de un Manifiesto al que también se han adherido 14 universidades y algunos colegios y residencias que no pertenecen a dicho Consejo. Condenan las novatadas, incluso las novatadas consideradas leves y se posicionan, como colectivo, en tolerancia cero. Lo que ocurre es que, entre sus asociados, hay diversidad de sensibilidades y posturas, entre las que podemos encontrar equipos directivos y entidades titulares que trabajan muy en serio en contra de este tipo de violencia y otros más tolerantes con las novatadas, muy especialmente con aquellas consideradas leves o graciosas. He escuchado decir a directores de colegios mayores y directoras de residencias universitarias, como justificación de las novatadas que allí se hacían, que no se trataba de cosas graves, que eran “tonterías”; como tener que servir la comida a las “veteranas”, hacerles reverencias, llevar sus bandejas, rodar en pijama por algún terraplén peinarse de una manera determinada o no maquillarse. Nuestra pregunta es: ¿por qué hay que hacer eso al llegar a la universidad para ser admitida-o en un grupo? ¿Alguna vez, en cualquier otra situación de la vida hemos tenido que hacer algo de eso o bebernos un vaso de vinagre (por decir algo de lo considerado leve) para hacer amigos?; sin perder de vista, además, que no es cosa de un momento, sino que las novatadas suelen durar un mes o más en residencias y colegios.  Si una persona que debería ser un referente tolera, disculpa (o ríe) y permite que se hagan las novatadas delante de ella por considerarlas “poca cosa”, está legitimando las novatadas; está dando poder a un grupo para que maneje la voluntad de otros, en los que está fomentando la indefensión. A partir de ahí, ¿dónde parar?, ¿quién pone el límite y en qué condiciones?



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