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La importancia de perder el tiempo en la cultura de la productividad

      
La importancia de perder el tiempo en la cultura de la productividad.
La importancia de perder el tiempo en la cultura de la productividad.  |  Fuente: Shutterstock

Vivimos enrollados en actividades orientadas a mejorar cada uno de nuestros pasos, produciendo constantemente aunque a veces no sepamos por qué lo hacemos. Respondemos a la filosofía de la cultura de la productividad que se nos inculca desde pequeños, estructurando nuestros descansos al punto de que no cumplen su función en la renovación de energías. Averigua por qué es importante perder el tiempo y liberarnos de los prejuicios que aprendimos desde pequeños, el mandato social que señala la falta de actividad como vagancia, cuando en realidad el cerebro se beneficia de pasar unos minutos en quietud consciente.

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Cultura de la productividad como arma de doble filo

La cultura de la productividad que envuelve nuestra cotidianidad, se corresponde con una serie de conductas aprendidas que nos obligan internamente a mantenernos ocupados con actividades laborales, de formación y hasta de ocio, porque sistematizamos incluso nuestros descansos. Vivimos en un mundo donde “hacer nada” es automáticamente relacionado con el comportamiento de una persona vaga que nunca alcanzará los estándares sociales esperados. Siempre se puede mejorar, para lo que se debe practicar permanentemente si se quiere ser el mejor.

Corremos de un lado al otro porque llegamos tarde para desempeñar una actividad importantísima, arraigando un sentimiento de culpabilidad cuando nos encontramos perdiendo el tiempo. Perseguimos a la productividad como si fuera la salvación, el camino más seguro a la idea de felicidad con la cual crecimos. Sin embargo, la multitarea que respiramos y la urgencia que nos presiona a actuar ya, nos aleja del descanso real que recarga energías. La contradicción de la cultura de la productividad es que nos obliga a sumergirnos en una rutina repleta de quehaceres pretendiendo que demos lo mejor de nosotros en cada momento, pero nos priva de los descansos que permitirán lograr esa efectividad soñada.

Efectos de la cultura de la productividad

Mientras que la responsabilidad es un valor humano necesario para comprometernos ante situaciones o personas, la hiperresponsabilidad es un mal del siglo XXI que se manifiesta en los adultos mediante la ansiedad, el perfeccionismo, la baja autoestima, la inseguridad y hasta la culpa. Estas características se forman desde pequeños cuando los padres anotan a sus hijos en una cantidad excesiva de actividades extracurriculares después de haber cursado doble turno en el colegio. En una edad temprana la realización de múltiples actividades sin tiempo para el descanso real, deteriora la creatividad y el desarrollo personal.

Perder el tiempo conlleva beneficios físicos y mentales para renovar las energías, salirnos del molde y ser nosotros mismos. Es la mejor forma de adaptarse al medio, potenciar las capacidades intelectuales y deshacerse de la intolerancia al aburrimiento: una conducta aprendida propia de la cultura de la productividad. Impide pasar tiempo a solas porque tememos escuchar nuestros propios ecos, una problemática que nos vuelve dependientes socialmente para todas las actividades de nuestra minuciosa agenda.

Cómo perder el tiempo

Ten en cuenta que no necesariamente implica estar todo un día sin hacer algo, ni siquiera una hora entera. El tiempo lo manejarás tú y alcanza con unos minutos de serenidad durante los cuales disfrutes el proceso de tomar un té, tumbarte en la cama mirando el techo, quedarse más tiempo en la ducha, jugar con una mascota, escuchar la letra de una canción u otro pasatiempo sin objetivo concreto que ayude a relajarte. Da un paso al costado del ocio estereotipado para dedicar un tiempo a ti mismo, te sentirás increíblemente bien.

Tu cuerpo estará agradecido de relajarse, al igual que tu mente festejará mantenerse en blanco algunos minutos. Considera abandonar las actividades de ocio que no aportan serenidad ni resultan gratificantes pues estás añadiendo un peso extra a tu día que debería actuar a la inversa. Reducirás el estrés, potenciarás la creatividad mediante la improvisación e incluso podrás separar lo importante de lo urgente, porque tendrás la capacidad de reflexionar al descansar la mente.

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