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Cómo vivir y convivir en un piso compartido

           Autor: María Moreno Sierra
Cómo vivir y convivir en un piso compartido
Cómo vivir y convivir en un piso compartido  |  Fuente: Universia

Muchos de vosotros estudiáis en una universidad de vuestra ciudad, por lo que podéis seguir viviendo en casa de los padres. Sin embargo, es bastante común encontrar alumnos que han debido dejar su hogar para mudarse a otra ciudad; su nueva casa, al menos, los próximos cuatro años. Si puedes permitírtelo, quizás comiences a formar parte del maravilloso mundo de las residencias de estudiantes, aunque lo más normal es que tengas que compartir gastos. Si este es tu caso, sigue las siguientes recomendaciones que te permitirán vivir y convivir en un piso compartido sin que te tires de los pelos con el resto de inquilinos.

  1. La amabilidad: las claves de la convivencia son el respeto, la comunicación y la flexibilidad. Dos no se pelean si uno no quiere, así que intenta que el piso sea una zona de paz y tranquilidad. Además, recuerda que el resto de inquilinos, si se ponen de acuerdo, podrán echarte si no cumples todas las normas no escritas que giran en torno a la dificultosa vida del emancipado.
  2. Los espacios: las habitaciones suelen repartirse por orden de llegada o por sorteo, aunque cada vez es más frecuente que cada espacio tenga un precio diferente si sus tamaños son muy distintos. Respeta, siempre, la intimidad de tus compañeros, al igual que ellos deberán hacer con la tuya. Para evitar roces, lo mejor será también delimitar los cajones del baño, los armarios de la cocina y las baldas de la nevera.
  3. Los horarios: ¿Entráis todos a clase a la misma hora? Entonces seguro que queréis utilizar el baño y el microondas a la vez. Establecer turnos para que todos consigáis llegar a tiempo a la universidad sin tener que estar discutiendo desde primera hora de la mañana.
  4. Las tareas domésticas: este suele ser el motivo más común de riñas entre inquilinos, ya que, por desgracia, siempre suele haber un guarrete en el grupo. Para evitar los escaqueos, establecer un plan de limpieza y plasmarlo en un calendario, el cual normalmente se sitúa en la puerta de la nevera para evitar olvidos. El baño y la cocina, que suelen ser la estancias más odiadas en lo que a limpieza se refiere, deberán repartirse de forma justa.
  5. Limpieza: es fundamental que, aunque hayáis elaborado el calendario, mantengáis la casa limpia en todo momento. Cuando termines de ducharte, recoge el baño. Después de comer, friega los cacharros, las cacerolas y todos aquellos electrodomésticos que hayas utilizado. Así la casa estará siempre decente.
  6. Los pagos: importante es, obviamente, pagar el alquiler y las facturas a tiempo, ya que un retraso puede perjudicar las finanzas de tus compañeros. Además, también deberás pensar en el resto cuando, por ejemplo, te duches. Si el agua se paga entre todos, quizás alguien pueda enfadarse porque tengas el grifo abierto durante una hora. Lo mismo sucede con las luces. Apágalas siempre que no sean necesarias.
  7. Respeto: ¿tus compañeros son de los que se acuestan pronto y a ti te gusta salir todas las noches? Perfecto, pero no hagas ruido al llegar a casa. Cuando llegues, métete directamente en la cama y olvídate de ducharte, ver la tele o prepárate un bocadillo a las 4 de la mañana. Respeta su sueño y su descanso si quieres vivir en armoniosa convivencia.
  8. Fiestas: nunca, bajo ningún concepto, montes una fiesta en casa sin avisar a tus compañeros. Quizás vives en uno de esos pisos en los que hay fiesta cada día, perfecto. Pero si este no es el caso, consulta a los otros inquilinos. Puede que tengan exámenes al día siguiente o, simplemente, quieran descansar. Respétalos.
  9. Visitas: lo mismo sucede con las visitas, por tranquilas que parezcan. ¿Tus padres están en la ciudad? ¿Vas a montar un equipo de estudio en el salón? Avísales para que no se lleven la sorpresa al llegar a casa.
  10. Los animales: nunca lleves un animal a casa sin haber preguntado antes al casero y al resto de inquilinos. No sabes si alguien puede ser alérgico o si vas en contra del contrato que has firmado. Aunque todos estén de acuerdo y te dejen convivir con tu mascota, debes ser consciente de que es tuya y no de la casa, por lo que tuya será la responsabilidad de alimentarlo, lavarlo y mantenerlo sano. ¿Ha roto algo? Tendrás que hacerte cargo de los costes y reponer dicho objeto.

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    María Moreno Sierra

    Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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