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PatrocinadorLas universidades no pueden ver a las mujeres como líderes

Las universidades no pueden ver a las mujeres como líderes

      
Las universidades no pueden ver a las mujeres como líderes.
Las universidades no pueden ver a las mujeres como líderes.  |  Fuente: Shutterstock

La historia de las mujeres en la universidad ha estado marcada por las diferencias, que las alejan tanto de las carreras técnicas más demandadas por el mercado laboral como de los puestos de responsabilidad dentro de las mismas instituciones. A pesar de su continuo trabajo por combatir la desigualdad de género, las universidades demuestran que no pueden ver a las mujeres como líderes al excluirlas de sus cargos más prestigiosos.

Al inicio las mujeres ni siquiera podrían acceder a los estudios universitarios por lo que debían valerse de distintas estrategias para poder estudiar, por ejemplo, se dice que Concepción Arenal llegó al punto de disfrazarse de hombre para estudiar Derecho. El problema era que, para la sociedad del momento, la mujer no necesitaba estudiar o trabajar para ser buena madre o esposa, pues esos eran los únicos roles que una mujer podía ocupar. Fue recién el 8 de marzo de 1910 cuando las mujeres lograron ingresar a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones, y su esperanza comenzó a crecer de la mano de hechos puntuales que les demostraban que su lucha por acceder a oportunidades formativas había dado frutos.

Pero el acceso a las aulas no fue acompañado de una paridad extendida a todos los ámbitos, pues las mujeres continuaron quedando por fuera de las cátedras, y por lo tanto de la posibilidad de acceder a puestos de rectorado.

Pasaron 72 años desde que se permitió el ingreso de las mujeres a la universidad para que una mujer sea designada como la principal autoridad en uno de estos centros: Elisa Pérez Vera fue elegida como rectora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en 1982, marcando un precedente histórico en las instituciones españolas.

Desde que su ingreso a los centros educativos fue apoyado por las autoridades pertinentes, la presencia de las mujeres en la universidad se ha incrementado de forma notoria. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha señalado en su informe del curso 2013-2014 que dentro de las universidades españolas las mujeres representan el 54.3% del alumnado de grado, el 54.1% del alumnado de máster, el 39.7% del profesorado y el 20.3% de las cátedras correspondientes.

Sin embargo, a pesar de que cada vez hay más mujeres en la universidad, su predominio no se refleja en los más altos escalafones de los centros. De hecho, desde el logro que representó la elección de Elisa Pérez Vera como primera rectora mujer en la historia de las universidades locales, solo 22 mujeres han alcanzado ese puesto.

El estudio “Científicas en cifras”, realizado en el 2015 por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, pero presentado el pasado mes de febrero reveló que al analizar las plazas de catedráticos y directivos de las universidades locales se logró cuantificar la brecha de género en esta área, puesel 79% de los cargos mencionados son ocupados por hombres. En cuanto a los rectores, el porcentaje llega hasta el 93%.

En la actualidad existen en España 50 universidades públicas, en las que solo se puede identificar a 3 rectoras, que para colmo de males no ocupan cargos de dirección en los  Organismos Públicos de Investigación (OPI) como ocurre generalmente con los rectores del género masculino. Pilar Aranda en la Universidad de Granada; Nekane Balluerka en la Universidad del País Vasco; y Margarita Arobix en la Universidad Autónoma de Barcelona son quienes representan al género femenino en los cargos de rectoría de las universidades públicas.

En las universidades privadas se pueden contabilizar 6 cargos de rectoría adjudicados a mujeres: Josefina García Lozano en la Universidad Católica San Antonio de Murcia; Isabel Fernández en la Universidad Europea de Madrid; Concepción Burgos en la Universidad a Distancia de Madrid; Rosa Visiedo Claverol en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia; María del Rosario Sáez Yuguero en la Universidad Católica de Ávila; e Imelda Rodríguez en la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Es decir, que en las más de 80 universidades existentes en España, solo hay 9 rectoras mujeres. Esta cifra refleja claramente que de una forma u otras las universidades no confían en el género femenino para tal puesto, y por lo tanto, que no son capaces de ver a las mujeres en cargos de liderazgo para estas instituciones.

 

¿Qué se necesita para ser rector?

La brecha de género existe en distintas profesiones y carreras, pero llama la atención que se manifieste también en la Universidad, entorno que se ha comprometido explícitamente a luchar por la igualdad de oportunidades y que lo hace día a día con diferentes iniciativas pero aún así no logra erradicar la brecha que existe en su propia constitución.

¿Qué impide a las mujeres acceder a cargos de rectoría? ¿Qué se necesita realmente para ser rector de una universidad en España?

De acuerdo a la Ley Orgánica de Universidades (LOU) tanto el Claustro como la Comunidad Universitaria podrán elegir un rector entre los funcionarios que se encuentren activos en sus funciones y pertenezcan al Cuerpo de catedráticos.

Es aquí donde se ve el primer gran impedimento para que las mujeres accedan a cargos de rectoría: ¿Cómo es posible que una mujer llegue a ser rectora si los hombres ocupan el 79% de las plazas de catedráticos y directivos?

 

Más allá de los requisitos

Si profundizamos en el asunto podremos entender que, además de su ausencia en las cátedras, las mujeres han sido largamente excluidas de las denominadas Carreras STEM y se han volcado en forma masiva hacia roles vinculados a la enseñanza y la administración en lugar de la investigación, por lo que relacionarlas con cargos de liderazgo se hace aún más difícil en el imaginario colectivo.

La realidad demuestra que, en los organigramas de las universidades españolas las mujeres no solo quedan excluídas de los cargos de rectoría, sino que tampoco logran acceder a los puestos de responsabilidad que siguen a este cargo. Por lo general el esquema se repite: los hombres se dedican al ejercicio del liderazgo, el control del dinero, la investigación y la gestión de los edificios mientras las mujeres ocupan cargos vinculados a la orientación de los estudiantes o tareas similares.

El problema implica un cambio social casi imposible de afrontar en el corto plazo, pues de hecho, no es menos importante que sea una mujer quien oriente a los estudiantes. El problema está en que este cargo no sea considerado como un ejemplo de liderazgo, y que en cambio sea visto como una especie de función natural para la mujer… Conciliadoras, protectoras, organizadas y orientadoras: las mujeres pueden ocupar estos cargos, pero también aquellos, porque se encuentran tan capacitadas para liderar como sus pares masculinos.

Para eliminar esta brecha se han generado diversas iniciativas a nivel internacional, regional y local. Tanto las universidades como la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas han dedicado esfuerzos a cambiar esta realidad, pero hasta el momento esto no ha sido posible.

 

Trabajando en red

Una de esas iniciativas es la Red de Unidades de Igualdad de Género para la Excelencia Universitaria, que trabaja con las unidades de las distintas universidades con el objetivo de compartir experiencias y generar acciones conjuntas que permitan un verdadero cambio en estas instituciones.

En el encuentro de unidades y oficinas de igualdad de las universidades españolas del año 2009 se puso sobre la mesa una preocupación conjunta de diversas universidades que culminó en la creación de la RUIGEU, que desde entonces trabaja en la búsqueda de la igualdad dentro de los centros educativos.

 

Un encuentro para reflexionar

El tema se encuentra sobre la mesa hace ya mucho tiempo, y las reflexiones al respecto han sido variadas. Sin embargo, los días 31 de mayo y 1 de junio se dará una nueva instancia de diálogo al respecto.

El X Encuentro de Unidades de Igualdad Españolas a realizarse en la Universidad de Córdoba será la excusa ideal para que los representantes de los órganos universitarios encargados de buscar la igualdad puedan compartir su trabajo y planificar nuevas acciones de cara a erradicar el machismo y las diferencias de género en las universidades locales.


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