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7 razones por las que todo veinteañero debería vivir una temporada en el extranjero

      
 7 razones por las que todo veinteañero debería vivir una temporada en el extranjero
7 razones por las que todo veinteañero debería vivir una temporada en el extranjero  |  Fuente: Shutterstock

La veintena es una etapa especial en la vida de todos, ya que debes tomar decisiones que marcarán el camino que seguirás. A esta edad, muchos jóvenes se van de la casa de sus padres, terminan su carrera de grado, ingresan al mercado laboral e incluso algunos forman pareja. Es un momento para experimentar y elegir, ideal para vivir una temporada en el extranjero aprendiendo otro idioma, conociendo nuevas culturas y sumando valor a tu vida.

1. Aún no tienes compromisos importantes

Es probable que solo seas responsable de ti mismo, lo que podría cambiar con el correr del tiempo si decides tener un hijo. Tal vez ni siquiera hayas contraído matrimonio y todavía puedes darte el lujo de renunciar a tu trabajo para probar algo nuevo, porque quizá tus padres sigan apoyándote económicamente. Difícilmente un veinteañero haya encontrado su empleo ideal pues no experimentó lo suficiente, por lo cual no te arrepentirás más tarde.

2. Es una oportunidad para salir de tu zona de confort

Cuando vives con tu familia o con amigos que conoces perfectamente, te acostumbras a ocupar un rol en tu casa, asumiendo siempre las mismas responsabilidades y alimentando tus manías. Mudarte a un sitio completamente nuevo es una manera de salir de tu zona de confort para aprender a convivir contigo mismo, amoldándote a las tradiciones del lugar elegido e incluso al idioma oficial que se maneja allí.

3. Generas independencia

Te impulsará a tomar medidas para que las cosas sucedan porque no habrá otra persona que se encargue de hacerlo por ti. Tendrás que cocinar, lavar, planchar y limpiar con mayor regularidad, desarrollando gran sentido de la independencia que perdurará cuando regreses a España y te ayudará con tu transición al mundo adulto.

4. Aprendes a vivir con menos

Serás capaz de analizar qué cosas necesitas realmente y cuáles son prescindibles, porque tendrás menos recursos disponibles que te impedirán despilfarrar. Además, dependiendo el lugar donde estés, algunos lujos a los que estás acostumbrado no estarán disponibles porque podrían no formar parte de la cultura que exploras.

5. Agregas valor a tu currículum

Trabajar en el extranjero, aunque sea en un programa de voluntariado, aporta información valiosa a tu currículum sobre tu capacidad para afrontar nuevos retos, tomar las oportunidades que se te presentan, decidir por ti mismo, hacerte cargo de tu vida, lidiar con los conflictos que surgen cuando eres inmigrante (aunque sea temporal)  y tal vez dominar otro idioma.

6. Desarrollas la habilidad de proyectarte

Los viajes largos implican pensar estratégicamente qué llevarás en tu maleta, qué documentos específicos necesitas para entrar al país de destino, cómo actuar en los aeropuertos o estaciones, cómo organizarte en la diaria y hasta qué deseas apara tu vida. Tal vez descubras que quieres mudarte de forma permanente, extender tu estadía o incluso retornar a España para rearmar tu vida a largo plazo.

7. Evitarás los arrepentimientos

Hacia el final de tu vida podrás mirar hacia atrás y afirmar que hiciste todo lo que querías, porque aprovechaste cada oportunidad que tuviste para probar nuevos rumbos que eviten el pensamiento de “qué hubiera ocurrido sí…”. Podrás manejar la frustración cuando las consecuencias sean inesperadas, porque entenderás que los riesgos no siempre deparan buenos resultados, pero si no los tomas, tampoco ganas experiencias positivas.

¿Dónde vivirás en unos años?

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