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Una profesora manda a sus alumnos unos peculiares deberes: comer helado y ver la televisión

           Autor: María Moreno Sierra
Una profesora manda a sus alumnos unos peculiares deberes: comer helado y ver la televisión
Una profesora manda a sus alumnos unos peculiares deberes: comer helado y ver la televisión  |  Fuente: Shutterstock

El Huckleberry Primary School en Reading, Inglaterra, se ha hecho mundialmente conocido gracias a su profesora Mrs. Thom. La maestra, que imparte clases a niños de 10 y 11 años, mandó a sus alumnos unos peculiares deberes para el fin de semana. El lunes siguiente, los pequeños tenían que pasar el Year 6 SATs, una prueba de nivel que se realiza a ámbito nacional.

La maestra no mandó a sus niños estudiar, estudiar y estudiar. De hecho, solamente podían repasar durante una hora en todo el fin de semana (y si de verdad creían que debían hacerlo).

Los pequeños tuvieron que montar en bici, leer, ver la tele, sonreír, tomar chuches y helado, pasar tiempo con la gente que quieren, reír, salir a la calle, nadar o caminar, practicar su hobby preferido, descansar, ver a los amigos, correr, cocinar, jugar en el jardín o el parque y hacer algo que nunca antes hubieran hecho.

La maestra también les recordó que no tenían que preocuparse por nada. Ella se quedaba al cargo. Además les alentó diciendo que todos eran "maravillosos y no podría estar más orgullosa".

Mrs. Thom, con esta asombrosa lista, quería que sus alumnos pudieran disfrutar. Este tipo de prueba (SATs) genera mucha presión en los niños. Hay estudios que muestran que sobre un 90% de los pequeños sufren grandes cantidades de estrés por sacar una buena nota. Sin embargo, esto no es todo. Este test comprueba su nivel en matemática y lectura, pero no demuestra su inteligencia, su creatividad, su facilidad para hacer amigos o su respeto por los animales y el medio ambiente.

¿Nos estamos olvidando de algo? Ya son muchos los maestros que, como Mrs. Thom, quieren señalar la importancia de la infancia. Obligamos a los niños a estudiar demasiado, hacer muchos deberes y completar su día con actividades extraescolares. Los niños llegan a casa exhaustos y sin tiempo ni ganas para jugar.

La carta ya ha sido compartida miles de veces y la maestra se está convirtiendo en un ejemplo para el resto de profesores. 

 

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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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