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Una mala higiene bucal puede provocar alzehimer, cáncer y enfermedades del corazón

      
Autor: Rodrigo Amorim  |  Fuente: Flickr

Lavarse los dientes 3 veces al día y visitar al dentista al menos una vez al año, son reglas básicas para gozar de una buena salud bucodental. Las consecuencias de no cumplir con esas premisas pueden acarrear muchos más problemas de los que podríamos pensar en un primer momento. Para comprobarlo, el Profesor Iain Chapple de la Escuela de Odontología de Birmingham realizó una prueba que consistió en que un sujeto pasase quince días sin lavarse los dientes, lo que provocó serios daños en el sistema inmunológico.

 

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Las pruebas revelaron que los glóbulos blancos del sujeto sometido a estudio se volvieron más vulnerables y también, que eran menos eficaces a la hora de combatir infecciones. A medio y largo plazo esto puede hacerse extensivo a diversas células del cuerpo, afectando especialmente a los órganos y al sistema circulatorio y desembocando en enfermedades relacionadas con el corazón, diabetes, cáncer o problemas neurológicos.

Como se ve, el estudio creó un contexto extremo porque la realidad es que, aunque es cierto que todavía tenemos mucho que mejorar en relación a la higiene bucal, cada día estamos más concienciados y es difícil encontrar a alguien que prescinda de lavarse los dientes a diario. Con todo, los expertos advierten que queda mucho por hacer y es que, son pocos los que llegan a los 30 años sin ningún empaste en la boca, un problema derivado de la mala alimentación de un cepillado deficiente.

La mala alimentación y un cepillado incorrecto pueden acarrear serios problemas de salud

El estudio del Profesor Chapple, que se emitirá en la BBC, demuestra que una correcta higiene bucal nos lleva solo unos minutos al día y puede alargarnos la vida. Pero no es suficiente con trastear con el cepillo dentro de la boca, hay que aprender la forma correcta de limpiar cada una de las superficies en función de lo que hayamos ingerido. Por ejemplo, si comemos alimentos azucarados, lo primero que se verá afectado es el esmalte por eso es necesario cepillarse los dientes inmediatamente después.

En la investigación participó también una familia cuyos miembros fueron divididos en dos grupos. La primera mitad comieron dulces entre horas y la segunda lo hicieron inmediatamente después de las comidas. Estos últimos registraron unos niveles de acidez menores y sus dientes estaban más sanos.

Para finalizar, se determinó que lo único que incide en la calidad del cepillado es la forma y el tiempo que se dedica a dicha actividad, por lo que no es necesario invertir grandes cantidades de dinero en cepillos ni pastas específicas.


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