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Cómo el smartphone puede cambiar el cerebro

      
Autor: Phil Campbell  |  Fuente: Flickr

El smartphone ha sido fuente de diversos cambios en la sociedad, y de acuerdo al nuevo estudio de la Universidad de Zúrich, estos cambios se han trasladado al cerebro también, donde quienes hacen uso de los móviles inteligentes registran una mayor actividad cerebral.

 

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Los científicos han comparado la actividad del córtex cerebral de quienes utilizan móviles inteligentes con quienes utilizan los teléfonos antiguos, y a través de 62 electrodos pudieron comprobar cómo el cerebro procesó los movimientos del pulgar, el índice y el corazón, y que efectivamente el cerebro registra más movimiento con el uso del smartphone.

Según explica el responsable de la investigación, Arko Ghosh, “el uso de los teléfonos inteligentes se puede ver reflejado en la manera en la que el cerebro procesa la información procedentes de los dedos. Así que al final podemos decir que este tipo de actividad cotidiana se queda registrada en nuestro cerebro”. Así, parece ser que el uso del smartphone permite explorar la plasticidad del cerebro.

Las consecuencias negativas del uso del móvil

Pese a la visión positiva de la investigación, el uso del móvil, y específicamente el uso excesivo, puede generar consecuencias físicas y mentales negativas.

Uno de estos casos es el de la patología emergente denominada “whatsappitis”, que afecta a la muñeca, dedos e incluso cuello a raíz de la “utilización excesiva de WhatsApp”. Los síntomas son dolor, hinchazón y entumecimiento, y aumentan con el movimiento.

La adicción al móvil se ha desarrollado notoriamente con el smartphone, despertando en los jóvenes principalmente la noción de que de no poder acceder a Internet o a las redes sociales podrían "sentirse aislados, incomunicados e incompletos y que no sabrían cómo rellenar rutinas, integrarse o socializarse".

La nomofobia, el miedo o ansiedad al no tener el móvil ha aumentado un 13% en los últimos 4 años, la padecen un 53% de los españoles y los más vulnerables son los universitarios, jóvenes de 18 a 24 años.

Los expertos aseguran que ese grado de adicción lleva al niño a no poder socializar correctamente, y entorpecen su desarrollo. Esa necesidad de constante apego lleva inevitablemente al fracaso escolar y social, a alteraciones de la conducta, autismo y encerramiento.

Este fenómeno se debe principalmente a algo biológico, ya que se relaciona con la liberación de dopamina (relacionada con la recompensa), la noradrenalina (la excitación) y las endorfinas (hormonas de la felicidad).

El cibermareo es también un efecto secundario del uso de aplicaciones 3D en móviles para iPhone y iPads, que genera la desincronización entre el movimiento de los ojos y las señales que recibe el sistema de equilibrio, y puede llevar a sentir mareos, náuseas y fatiga visual.

En casos extremos, algunos adictos al móvil padecen elsíndrome de la vibración fantasma”, lo que implica que básicamente sienten que el móvil vibra incluso cuando ni siquiera lo tienen encima o está apagado.


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