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Entrevista

"Dentro de cinco años la depresión será el segundo problema de salud pública a nivel mundial"

      

Xavier Méndez

Catedrático de la Universidad de Murcia, especialista en Psicología Clínica y experto en tratamiento psicológico en la infancia. Profesor invitado de universidades españolas y extranjeras. Director de las colecciones “Ojos Solares” sobre problemas psicológicos en la infancia y “Guías para Padres y Madres”, de la editorial Pirámide (Grupo Anaya). Autor de numerosas publicaciones sobre depresión infantil y adolescente destacando los libros El niño que no sonríe, ¿Depresión o felicidad?, Depresión infantil y adolescente.

  • ¿Cuáles son las características de la población joven más vulnerable a la depresión?

La depresión es dos o tres veces más frecuente en las chicas, puede que debido a los cambios hormonales de la pubertad, a la peor respuesta al estrés y a las diferencias en las relaciones interpersonales.

La vulnerabilidad es mayor en los adolescentes con afectividad negativa, es decir, con tendencia a experimentar emociones como la tristeza o la ansiedad. La hipersensibilidad a los acontecimientos desagradables suele acompañarse de retraimiento social y dificultad para concentrarse. El estilo cognitivo rumiativo, esto es, los pensamientos recurrentes sobre los síntomas, las causas y las repercusiones de la depresión, predispone también. En general, cualquier circunstancia vital adversa aumenta el riesgo: enfermedad grave, discapacidad física, problemas psicológicos (trastornos del aprendizaje, déficit de atención e hiperactividad, drogadicción, etc.), pérdida de amigos, desengaño amoroso, muerte de un ser querido, etc.

Además de los factores personales influyen los problemas familiares: a) individuales como el alcoholismo y, sobre todo, la depresión de los padres que multiplica por tres o cuatro la probabilidad; b) de pareja como la separación o el divorcio conflictivos; c) de relación con el hijo como el abuso físico, sexual o psicológico. El riesgo es mayor en los adolescentes sin hogar internados en centros de acogida o en los que viven recluidos en instituciones de seguridad. El acoso escolar y el rechazo social son otros factores del entorno que afectan muy negativamente y pueden precipitar la depresión.

 

  • ¿Cuáles son los tipos y síntomas de depresión más comunes en ellos?

Los tipos más comunes son la depresión mayor, conocida como depresión unipolar, y la depresión menor, conocida como distimia, que es menos severa y aparece como una depresión crónica.

La depresión es un trastorno complejo con síntomas a) biológicos: pérdida de energía, cansancio, enlentecimiento o agitación, cambios en el apetito y en el peso, insomnio nocturno y/o hipersomnia diurna; b) psicológicos: emocionales (irritabilidad, mal humor, tristeza, desesperanza), motivacionales (pérdida de interés, de la capacidad de disfrutar), comportamentales (desobediencia, agresión, abuso de alcohol), cognitivos (auto-concepto negativo, dificultad para tomar decisiones, pensamientos de muerte); c) sociales: relaciones interpersonales disminuidas o conflictivas, trasgresión de normas (drogas, hurtos, fugas del hogar, absentismo escolar). Las manifestaciones varían en cada caso, así, unos adolescentes tienen pensamientos de suicidio mientras otros no.

 

  • ¿Cuáles son los riesgos de no tratar una depresión en esta etapa?

La depresión repercute negativamente a todos los niveles: a) personal, p. ej., descuido del aseo; b) familiar, p. ej., falta de colaboración en casa; c) escolar, p. ej., descenso del rendimiento académico; d) social, p. ej., aislamiento.

Por otro lado, la depresión se puede complicar asociándose con otros problemas como abuso de alcohol y drogas, promiscuidad sexual, conductas delictivas, violencia y agresividad, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

Si no se trata puede persistir en la adultez dando lugar a dificultades laborales y de relación, que son motivo de consulta y hospitalización con el correspondiente gasto sanitario.

La depresión es uno de los mayores factores de riesgo de suicidio en la adolescencia. En este sentido preocupa el aumento del suicidio en los jóvenes, especialmente los varones.

  

  • ¿Cuál es la reacción que tiene el entorno (familia, amigos, escuela, etc.) de un joven deprimido?

La reacción es muy variada y depende de múltiples factores. A veces, las personas del entorno no detectan la depresión porque es leve y porque sus manifestaciones, como irritabilidad y apatía, se confunden con la rebeldía y el pasotismo adolescentes. También influye la situación de la persona y las relaciones con el joven, así un padre con problemas con la bebida, una madre con depresión o unos padres negligentes, no se hallan en condiciones óptimas para advertir el problema del hijo y proporcionarle el apoyo que necesita. Los adultos en general sobrevaloran los problemas conductuales, “se lo he repetido cien veces”, “nunca está quieto”, “siempre se pelea”, “lo discute todo”, mientras que subestiman los emocionales. Dicho de otra forma, llama más la atención el adolescente agresivo, desafiante o hiperactivo, que el ansioso, tímido o deprimido.

En condiciones normales los amigos, los profesores, los padres, etc., intentan ayudar. Sin embargo, no es tarea fácil, por ejemplo los compañeros empiezan escuchándole con atención y animándole pero, como él continúa con sus lamentaciones, acaban por cansarse con lo que al final se encuentra solo agravándose la depresión. Para salir del pozo no bastan las buenas palabras y las palmaditas de aliento. La depresión es un trastorno complejo que requiere intervención profesional.

  

  • En su opinión ¿quiénes y cómo deben actuar para evitar los trastornos depresivos en los jóvenes, así como sus consecuencias?

La familia, la escuela y la sociedad en su conjunto se deben implicar en la promoción del bienestar biológico, psicológico y social, en general, y en la prevención de la depresión, en particular. Una forma de evitar los trastornos depresivos en la adolescencia es desarrollar la fortaleza psicológica en la infancia. Por ejemplo, la finalidad del programa Fortius es prevenir las dificultades emocionales y resolver los problemas personales, fomentando la Fortaleza Emocional, dirigida a comprender la utilidad de las emociones negativas y a aprender a controlarlas por medio de la relajación progresiva, de la respiración diafragmática y de la visualización mental; Fortaleza Conductual, a nivel interpersonal, practicando la escucha activa y las habilidades sociales, y a nivel personal, mediante la planificación del estudio y la programación del tiempo libre; Fortaleza Cognitiva, enfocada a mejorar los procesos de pensamiento incluyendo el diálogo interno, a través de la reestructuración cognitiva, de la resolución de problemas y de las autoinstrucciones. La implantación en los colegios y en los institutos de acciones de este tipo contribuirá a prevenir la depresión adolescente. 

 

  • ¿Cuál es la perspectiva de la depresión en jóvenes dentro de cinco años en este país?

Dentro de cinco años la depresión será el segundo problema de salud pública a nivel mundial, por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Junto al importante aumento de la prevalencia preocupa la disminución de la edad de inicio. Según la Organización Mundial de la Salud, menos de una de cada cuatro personas tiene acceso a un tratamiento efectivo. En nuestro país se estima que la depresión afecta a alrededor del 5% de los adolescentes y jóvenes. Estos datos deberían concienciarnos de la magnitud del problema y de la necesidad de adoptar estrategias preventivas eficaces.



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