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Entrevista

"En países donde han gobernado mujeres, los cambios han sido tantos o tan pocos como los que habrían ocurrido si hubiesen gobernado hombres", opinó Flor Sánchez

      

Flor Sánchez

Profesora Titular en el Departamento de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid.

• De acuerdo a datos de la ONU, Latinoamérica es la región con más mujeres en el poder (1 parlamentaria por cada 4 hombres), ¿podríamos considerar que Latinoamérica está a la vanguardia en el tema de paridad entre hombres y mujeres en la esfera política?

Quizá no se pueda decir que esté en la vanguardia de la paridad dado que técnicamente aún no se alcanza ésta, pues de acuerdo con los datos el porcentaje de mujeres en el poder sería de un 25 por ciento y se considera que hay paridad cuando el porcentaje se sitúa entre el 40 y 60 por ciento. Pero sí podríamos decir que ocupa la posición más destacada si la comparamos con el liderazgo político que tienen las mujeres en otros sistemas económicos y políticos teóricamente más desarrollados; por ejemplo, en Europa en solo uno de los 28 estados miembros (Alemania) una mujer está al frente del gobierno y en Estados Unidos, en el mejor de los casos, por primera vez una mujer podría ser candidata a la presidencia. La cada vez más llamativa y vergonzosa ausencia de las mujeres en el liderazgo político del mundo en su conjunto merece que se preste atención y se analicen los factores socioculturales que han permitido que en Latinoamérica se haya conseguido doblegar esta tendencia.

Si pensamos en cambios globales creo que no ha cambiado la percepción existente de los países en los que gobiernan mujeres, como consecuencia de que éstas gobernaran

 

• ¿Considera que han habido cambios significativos desde que las mujeres llegaron al poder en nuestra región y en el mundo? ¿Cuáles?

En primer lugar habría que definir que son cambios significativos y en qué ámbitos habían de haberse producido, igual que haríamos si valorásemos los cambios que provocan el gobierno de los hombres. Si los cambios a los que nos referimos tienen que ser muy globales la respuesta es negativa, y podría ser positiva si podemos tener en cuenta datos concretos sobre cambios que se puedan haber producido en ámbitos específicos, cambios que podríamos identificar analizando los resultados de la acción de los gobiernos liderados por mujeres. Ahí, seguro que sí los encontramos, cambios quizá aparentemente pequeños que son los que van contribuyendo a la transformación de los países (p.e., programas educativos, programas de salud, mejora de las condiciones laborales, de movilidad, etc.) pues una vez que han ocurrido nada vuelve a ser igual, en el mejor de los casos.

Si pensamos en cambios globales creo que no ha cambiado la percepción existente de los países en los que gobiernan mujeres, como consecuencia de que éstas gobernaran; los países no se han transformado radicalmente durante los pocos años que ha durado su gobierno, y diría que es lo que deberíamos esperar y que tiene mucho sentido que así sea, pues en último extremo los cambios estructurales que pueden producirse en un país dependen de múltiples factores, están en interdependencia con lo que pueda ocurrir en otros del mismo entorno y no dependen solo de la voluntad ni de la mejor de las líderes. En relación con los cambios que son deseables, grandes y pequeños, la llegada al gobierno de las mujeres en algunos países a nivel mundial y también en Latinoamérica no se ha traducido necesariamente en cambios radicales en la sociedad y especialmente en las condiciones de vida del resto de las mujeres (sigue la discriminación salarial, la violencia de género, un cierto postergamiento social……) y el empoderamiento de éstas sigue pendiente o en proceso de desarrollo, lo mismo que en los países en que gobiernan los hombres.

Si pensamos en cambios concretos, los cambios que han ocurrido en países donde han gobernado mujeres, han sido tantos o tan pocos como los que habrían ocurrido si hubiesen gobernado hombres con la misma ideología, con las mismas competencias profesionales, sociales o emocionales. Por ello, cuando algunas mujeres han gobernado, también en Latinoamérica,se han logrado avances importante en la cobertura sanitaria, protección a los derechos laborales, en el apoyo a las mujeres que tienen hijos, algunas leves mejoras en la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres, y se han impulsado leyes progresistas para favorecer la protección de las libertades y los derechos individuales de hombres y mujeres. En algunos casos, tales cambios ciertamente no han ocurrido hasta que no han gobernado mujeres y en otros han sido impulsados por loshombres que han llegado a los gobiernos y en ambos pueden haberse producido cuando las mujeres y los hombres que han llegado al poder ponen en práctica ideas y políticas progresistas.

En suma, creo que el cambio más importante y definitivo que produce la presencia de mujeres en los puestos de poder, y aquí es muy importante la contribución que está haciendo Latinoamérica, es que todos aprendemos que la presidencia de un gobierno puede ser desempeñada tanto por un hombre como por una mujer,que las mujeres que gobiernan pueden hacerlo tan bien o tan mal como los hombres que gobiernan, que no por ser mujeres provocan cambios que no hubiesen conseguido hombres en las mismas circunstancias y viceversa, que pueden hacer políticas para que la sociedad avance o retroceda. Y, finalmente, que en la medida en que el hecho de que una mujer gobierne deje de ser algo excepcional y se acumulen los casos de mujeres que gobiernan se producirá el cambio de ideas, de actitudes y de emociones imprescindible para que se consiga la paridad y ésta ya no sea negociable.

 

• ¿Cuáles cree que han sido las condiciones clave para que las mujeres puedan contender por un puesto político en Latinoamérica y en el mundo?

En primer lugar el acceso a la educación y más a los niveles superiores de educación, que ha permitido a la mujer una mayor presencia e intervención social, generando a su vez una mayor concienciación sobre la necesidad de lograr la igualdad de derechos y oportunidades en distintas esferas de la vida (laboral, económica, científica, política…).

También debemos considerar el efecto de las lentas pero imprescindibles políticas de igualdad de género que se han llevado a cabo en las últimas décadas en muchos países del mundo y cuyos efectos ya pueden cuantificarse, pues aunque no haya muchas mujeres al frente de los gobiernos ya hay muchas en las segundas líneas, en puestos relevantes de la política, la economía, la ciencia y lideran la gestión de grandes empresas públicas y privadas.

En el caso específico de Latinoamérica puede haber sido además consecuencia del desarrollo socioeconómico que se ha producido en este continente en los últimos 20 años que ha favorecido una mayor apertura e incorporación de las mujeres a los ámbitos educativos y profesionales y también político; respecto a ésta, las mujeres que han alcanzado la presidencia del gobierno contaban también con un acercamiento previo a la política ya sea por experiencia o militancia personal o por aproximación o tradición familiar y con uno u otro caso podemos identificar a quienes son y han sido líderes (Violeta Chamorro en Nicaragua, Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica a Dilma Rousseffen Brasil).También, en el caso de Latinoamérica creo que la aceptación social de las mujeres en los puestos de poder puede tener que ver con que lasélites económicas han favorecido que sus hijas se formasen en prestigiosas universidades, en muchos casos en Estados Unidos, para que llegado el casopudieran formar parte del sistema político y los gobiernos de cada país.

 

• ¿Cómo percibe la sociedad a las mujeres como líderes?

Esta pregunta debería responderse con el apoyo de los datos que aporten los estudios que puedan haberse realizado. Aclarado esto, lo ideal sería que no hubiese criterios diferenciales para valorar a las mujeres como líderes. En igualdad de condiciones quien merece la confianza para liderar un gobierno o cualquier organización la consigue porque tiene las competencias que se requieren para ello, independientemente de que sea hombre o mujer. Sin embargo algún dato tenemos para pensar que las mujeres líderes son percibidas y valoradas como excepciones y también que a una mujer que gobierna o lidera se le exige más que a un hombre, de tal forma que sus acciones y decisiones e incluso su apariencia física serán analizadas más cuidadosamente que cuando se trata de un hombre en la misma situación; por tanto cualquier error o desliz puede ser utilizarlo para desacreditarla de alguna manera. Esta percepción y valoración sesgada por estereotipos de género ha provocado las quejas documentadas de mujeres que tuvieron todo el poder y a quienes aparentemente nadie les discutía en público su liderazgo. Finalmente la valoración social de las mujeres como líderes puede depender del valor social, político y económico del “objeto” liderado (país, organización, grupo..), teniendo una percepción y un reconocimiento diferente en función de ello y creo que esto afecta a la percepción de las líderes políticas en Latinoamérica.

 

• ¿Cree que será posible lograr una paridad absoluta entre hombres y mujeres no sólo en la esfera política, sino en la académica, científica, empresarial, etc? ¿Qué hace falta para lograrlo?

Sí, posible sí sería,pero por lo que sabemos no ocurrirá de manera espontánea y no ocurrirá nunca si no se aplican políticas proactivas, estables y consistentes, para lograr ese cambio. En este sentido y en este momento sigue siendo necesario aplicar leyes o normativas de discriminación positiva para acelerar yasegurar la paridad. Cuando ésta ya esté consolidada que se retiren. La prueba de la eficacia y de la necesidad de este tipo de intervenciones institucionales se puede constatar en los logros que han alcanzado aquellos países, casi siempre los mismos, donde la igualdad de género y la paridad en el ámbito profesional y político es considerada un derecho y no un privilegio, la norma y no la excepcionalidad.

 

• ¿A quiénes podríamos considerar como figuras clave de liderazgo femenino en la actualidad?

Aunque hay mujeres que han alcanzado y están alcanzando la máxima cuota de poder o de responsabilidad es difícil y quizá injusto apuntar nombres concretos, resulta más fácil acordarse de personas que ya no están pero a las que la historia les ha reconocido, retardadamente, su liderazgo y ha traído hasta nosotros los frutos de su lucha en el ámbito científico, político, social, literario… En todo caso, ilusiona saber que esasmujeres existen ya aunque su nombre no sea en todos los casos de dominio público, saber que están perfilando su figura y que compartirán y se alternarán en el ejercicio del liderazgo político, cultural, científico para facilitar el desarrollo de la sociedad que hombres y mujeres de todo el mundo estamos necesitando.

 

Sobre Flor Sánchez:

Profesora Titular en el Departamento de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctora en Psicología por esta misma Universidad. La cognición social, y más concretamente la influencia de procesos cognitivos y emocionales sobre la conducta vertebra la labor docente e investigadora. Asimismo, en colaboración con otros investigadores, impulso el desarrollo de trabajos de investigación relacionados con las conductas de riesgo para la salud, que se focalizan en el estudio de los aspectos emocionales y en el análisis de la confluencia de múltiples causas explicativas de las conductas de riesgo. Una parte importante de los trabajos que desarrollo actualmente están relacionados con la autorregulación de las emociones, el funcionamiento y desarrollo de las organizaciones (desarrollo de las personas, el estudio de los procesos emocionales y los factores que afectan al capital social y a la pérdida de confianza en las organizaciones, intentando avanzar hacia la definición de estrategias de recuperación de la confianza). Soy miembro del Instituto de Investigación Avanzada sobre Evaluación de la Ciencia y la Universidad (INAECU), y coordinadora de la línea de investigación de política y gestión de la universidad. En otros ámbitos, actualmente formo parte del Comité Editorial de Universia y colaboro con Agencias nacionales de Evaluación de la Calidad en procesos de evaluación, seguimiento y acreditación de titulaciones oficiales de grado y posgrado. He desempeñado diversos cargos de gestión institucional como Vicerrectora de Planificación y Calidad, Vicedecana de Relaciones Institucionales y Directora del Programa de Cooperación Educativa.



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