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Cómo lograr que tus estudiantes retengan lo aprendido, según la neurociencia

      
Cómo lograr que tus estudiantes retengan lo aprendido, según la neurociencia.
Cómo lograr que tus estudiantes retengan lo aprendido, según la neurociencia.  |  Fuente: Shutterstock

Es natural: dictas una lección y a la siguiente semana ningún estudiante recuerda de qué se trataba, apenas pueden esbozar algunos ejes principales. Nuestro mecanismo de olvido es responsable de este funcionamiento corriente en los seres humanos, pero a diferencia de lo que se ha creído, los últimos avances de neurociencia indican que el olvido no es un fallo de la memoria sino una estrategia para tomar decisiones. El descubrimiento implica que el circuito neuronal de la memoria y el olvido, es exactamente el mismo, por lo cual se puede lograr que tus estudiantes retengan lo aprendido con ejercicios que involucren ambas partes.

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El olvido no es enemigo de la memoria

Los científicosBlake Richards y Paul Frankland de la Universidad de Toronto, concluyeron en su informe La Persistencia y Transitoriedad de la Memoria publicado en 2017, que el cerebro utiliza el mismo circuito neuronal tanto para olvidar como para recordar. El objetivo de la memoria no estaría restringido únicamente a almacenar información, sino a facilitar la toma de decisiones cuando nos encontramos frente a un desorden de datos o información desconocida. ¿Cómo lo logra? Deshecha los datos que no colaboran con la supervivencia de la especie, considerándose al olvido como una estrategia cognitiva de evolución.

Si para esta teoría el olvido no es negativo sino que nos ayuda a desenvolvernos de acuerdo a la información más importante que recibimos, entonces debemos solidificar los datos relevantes con métodos que activen la memoria. Los profesores o maestros deberán aplicar estrategias que hagan funcionar ese circuito único, de modo que los estudiantes incorporen la información a través del aprendizaje activo para clasificar estos datos como importantes.

Mecanismos para elegir qué recordamos

El pionero en investigación sobre la retención de lo aprendido, fue Hermann Ebbinghaus (1850-1909), el filósofo y psicólogo alemán que desarrolló la hipótesis sobre “La curva del olvido”. De acuerdo a sus investigaciones, la información que no construye conexiones con conocimientos previos o recuerdos vinculados a la temática, se olvida rápidamente. Traído a la teoría presente de Blake Richards y Paul Frankland, este olvido se produce por disociación: no cimentó raíces con otros conocimientos, entonces es intrascendente y se escapa de la mente para movernos en un plano con datos útiles que nos permitan decidir.

Siguiendo con los procesos neuronales investigados por Hermann Ebbinghaus, la información no asociada a conocimientos anteriores se desvanece hasta un 56% en una hora, 66% en un día y 75% cerca de una semana más tarde. Denominó este hallazgo basado en experimentos como “La curva del olvido”, mencionada en diversas teorías del aprendizaje dirigidas al cuerpo docente de todos los niveles educativos. La solución será revivir esa red neuronal entre la memoria y el olvido, a través del acceso repetido a un conocimiento particular para evitar su desvanecimiento, vinculándolo con experiencias cotidianas o información ya adquirida.

Estrategias para el aula: refrescar la memoria

Esparcimiento: revisar los puntos fundamentales de los temas que van quedando atrás, en lugar de acabar la lección y seguir adelante. Cuantas más oportunidades tengan los estudiantes de retomar los conceptos, más conexiones establecerán con los conocimientos anteriores, aumentando las probabilidades de recordar.

Materiales de apoyo: busca una imagen, un video, un mapa, un sitio web o un audio estrechamente vinculado al tema que estás presentando. La codificación de información por distintas vías propicia la recordación porque se involucran más sentidos, creando una mayor cantidad de conexiones neuronales que serán fáciles de recuperar.

Pruebas frecuentes de práctica: mitiga el estrés que sufren los estudiantes con las pruebas implementándolas frecuentemente pero sin calificación, como respaldo para la memoria en lugar de evaluaciones propiamente dichas. Innova con los formatos, acudiendo a los juegos en línea, concursos de preguntas y respuestas, tutti frutti sobre un tema específico o lo que se te ocurra. Lograrás motivarlos, despertarás su curiosidad, los ayudarás a enfrentar pruebas y en especial, fomentarás su memoria.

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