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Búsqueda

Si se quiere encontrar un buen piso, es conveniente comenzar a buscarlo a finales de Agosto o principios de septiembre, antes de que comience el las clases en las universidades, dado que en las ciudades donde hay más estudiantes, las ofertas desaparecen en los primeros días y quedan los peores pisos o los más caros. Actualmente, los precios varían bastante entre unas ciudades y otras, pero el precio aproximado de una habitación en un piso compartido suele ser de 150 €-200€, más gastos de electricidad y/o gas, aunque en las grandes ciudades como Barcelona o Madrid, el precio es bastante más alto.

Necesidades

En este apartado entran aspectos como la ubicación, la calidad de instalaciones y servicios. Para ello hay que elegir algo que esté dentro de las posibilidades económicas del estudiante, por lo que habrá que hacer cálculos sobre la situación financiera. La cercanía a la Universidad o los medios de transporte para llegar al centro son puntos de vital importancia. Conocer a los vecinos o el ambiente de la zona es determinante de cara a mantener unos hábitos de vida y estudio.

Antes de firmar el contrato

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el estudiante se va a comprometer con alguien a través de un contrato, que se regirá por la Ley de Arrendamientos Urbanos. El contrato de arrendamiento podrá ser verbal o escrito, si bien es obligatorio formalizarlo por escrito cuando lo pide alguna de las partes. En determinadas ocasiones se trata de una  situación  de subarrendamiento, por lo que habrá que comprobar cuidadosamente en qué condiciones vamos a firmar el contrato o, incluso, que el intermediario tenga la autorización del casero para alquilar el mismo. En el caso de desconfiar de esta persona, lo ideal (aunque casi nunca se suele hacer), es informarse sobre quién es exactamente la persona que alquila el piso. Para ello, se puede acudir al Registro de la Propiedad, donde se obtiene toda la información al respecto.

Gastos

En este apartado entran aquellas dudas como quién paga la luz, la comunidad o el agua. Conviene dejar claro este término porque dependiendo del tipo de contrato firmado por el casero, puede ocurrir que el estudiante tenga que pagar una cantidad extra al mes o hacerse cargo de estos gastos.

Avales, nóminas, fianzas

Existen varias formas de protección para el propietario de la vivienda de cara a cualquier abuso cometido por el estudiante. La más usual es dejar una fianza cuya cuantía es de un mes de alquiler, aunque el arrendador puede exigir el pago anticipado de más de una mensualidad en concepto de garantía. Si se contrata a través de una agencia, la comisión puede corresponder a una o dos mensualidades.

Rentas

El importe de la renta es libre, conforme a lo pactado por las partes, siendo su pago mensual. Tendrá lugar en la propia vivienda, en metálico, en defecto de que no se haya pactado otra cosa al respecto; con obligación de entregar recibo o justificante, debiendo figurar quién es el arrendador y el arrendatario, importe, fecha del pago y período del arrendamiento. En Universia el estudiante tiene a su disposición un modelo de contrato de arrendamiento de vivienda donde podrá consultar las diferentes condiciones.

Periodos de tiempo

Un estudiante puede disfrutar del alquiler de la vivienda durante un periodo inicial de cinco años. El dueño está obligado, si no hay negligencias por parte del inquilino, a prorrogar el contrato año tras año hasta cumplir cinco, mientras que el inquilino puede rescindir el contrato al final de cada año (con previo aviso de un mínimo de treinta días de antelación). Pasados los cinco años, salvo que haya un preaviso con un mes de antelación por cualquiera de las partes, el contrato se renovará anualmente hasta un máximo de tres años más.

Causas de suspensión del contrato de alquiler

El contrato puede quedar sin efecto si se producen algunas de estas causas: una falta del pago por parte del estudiante, si se subarrienda el piso sin el consentimiento del casero, cuando en el interior del piso tengan lugar actividades ilícitas, peligrosas o insalubres, o por necesidad del propietario. En el caso del propietario existe negligencia si no se hacen reparaciones necesarias para conservar la vivienda en el estado pactado, una falta de prestaciones de servicios de la vivienda o que el propio dueño cause daños en los elementos de uso necesario.

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