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Editada la biografía de la escritora navarra del exilio Mª Luisa Elío Bernal

      
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María Luisa Elío Bernal nació en Pamplona el 17 de agosto de 1926. Fue la tercera hija de Luis Elío Torres, abogado de aristocrática familia navarra, y de Carmen Bernal López de Lago, murciana de Mazarrón. Antes y durante la República su padre fue juez municipal y presidente de las Jurados Mixtos de Trabajo. El 19 de julio de 1936 fue detenido en su casa en presencia de su mujer y sus hijas, pero logró escapar de la comisaría y vivió escondido en Pamplona gracias a familias de filiación carlista durante los tres años de la guerra.

Este encierro lo cuenta Luis Elío en su libro Soledad de ausencia. Entre las sombras de la muerte (España, 1936) -editado en México por la UNAM en 1980- y que Editorial Pamiela publicó en Pamplona en 2002. A finales de 1939 fue llevado hasta la frontera donde un mugalari le llevó al otro lado. Él casi no podía ni andar. En Francia estuvo un breve tiempo en el campo de concentración de Gurs hasta que llegó a París, donde se reunió con su familia.

Al poco de la detención del padre, las cuatro mujeres intentan pasar a Francia para trasladarse a Valencia donde Carmen Bernal tenía familia. Son detenidas y retenidas tres meses en Elizondo. Pocos meses después logran pasar la frontera y llegan a Valencia. Y desde allí con la retirada del Gobierno republicano fueron a Barcelona, y, derrotado éste, pasaron la frontera por Le Perthus, rumbo a París. Una vez reunida toda la familia, viajaron a México el 16 de febrero de 1940 desde el puerto de Le Havre donde se embarcaron en el buque DE GRASSE, con un frío intensísimo, después de hacer unas colas desesperantes para la revisión de papeles y pasaportes.

Al poco de llegar a México, M.ª Luisa Elío empezó a estudiar teatro en la Academia del profesor Seki Sano. Este era un reconocido director japonés que huyendo de la guerra mundial recaló en México. Conocía todas las teorías de Stanislavski y de Meyerhold, e intentó revolucionar el teatro mexicano. Más adelante, pasará a formar parte como actriz del grupo teatral experimental y vanguardista ‘Poesía en voz alta’, grupo en que estaban o colaboraban: Octavio Paz, Juan José Arreola, Leonora Carrington, Juan Soriano...

Ya en los cincuenta, también trabajó en varias películas de época y colaboró en distintos medios periodísticos con cuentos: en el Suplemento Cultural de El Novedades, en México en la Cultura, en la Revista de la Universidad… También leyó sus cuentos (De las señoras, Del miedo y del recuerdo) en el Ateneo Español de México.

«Cuando en 1970 María Luisa Elío vuelve por primera vez a Pamplona, de la que había salido en 1936 y en la que seguía viviendo en su memoria, se encontró con una fría estación poblada de sombras, de silencios y de ausencias», cuenta el autor de su biografía. Una mujer –prosigue Eduardo Mateo- aferrada a su pasado y a la mano de su hijo de seis años buscando fantasmas del pretérito en el balcón vacío de una casa deshabitada desde su infancia. Solo escucha la voz de toda la nostalgia acumulada durante más de treinta años. La voz de nadie. Nadie la reconoce y ella tampoco reconoce sus recuerdos. Regresar es irse, concluirá la autora tras ese intento baldío de recuperar su pasado».

Tiempo de llorar es el libro donde cuenta su viaje y su experiencia. «Novela que muy pocos pamploneses conocen y que es uno de los libros más hermosos que se conocen acerca del regreso a la ciudad natal», afirma Mateo Gambarte. Y como colofón de aquel viaje escribió después un Cuaderno de apuntes en carne viva que conforman una importante obra literaria llena de sensibilidad y de veracidad.

La obra de María Luisa Elío está publicada en México en dos libros: Tiempo de llorar [1988] y Cuaderno de apuntes [1995], ambos en Ediciones El Equilibrista. Posteriormente en 2002 aparecen publicados en Editorial Turner en España en un solo volumen con el título de Tiempo de llorar y otros relatos. Solamente algunas reseñas y atenciones por parte del periodista Fernando Pérez Ollo, del novelista Miguel Sánchez Ostiz y unas notas biográficas, junto con las de su padre, escritas por el autor del presente libro en el volumen colectivo El exilio republicano navarro de 1939 editado por el Gobierno de Navarra.

En el balcón vacío es el título de la única película que se ha realizado desde el exilio republicano sobre sí mismo. María Luisa Elío es la autora del guión, el alma mater de la película y coprotagonista de la misma. La dirigió su marido, Jomí García Ascot, cineasta, poeta, melómano... La película fue totalmente amateur. Todos los amigos se rascaron el bolsillo, subastaron un par de cuadros donados por sendos pintores famosos y ellos mismos fueron los actores.

«Son los recuerdos de aquella guerra. Al contarnos sus vivencias se entiende como una película antibelicista más que contra la guerra española. No hay partidismo ni maniqueísmo. Esas dos cualidades son unas de las grandes virtudes de la obra. Hay dos bandos expuestos por las preguntas y la mirada inocentes de la niña. El no maniqueizar la película le sienta muy bien. Algo que, por supuesto, está en el texto. Porque, en él María Luisa Elío en ningún momento se enfrenta o se plantea quién tiene la razón o no. Pasa de bandos y banderías a centrarse siempre en la incomprensión horrorizada de la guerra expuesta en el devenir cotidiano, en sus inocentes vivencias de niña», afirma el autor.

Especial relevancia tiene su relación muy particular de profunda amistad con Emilio Prados, con el gran poeta cubano Eliseo Diego y con el colombiano Álvaro Mutis, así como con García Márquez, quien les dedica Cien años de soledad, y de quien dice: «María Luisa Elío, con sus vértigos clarividentes, y Jomí García Ascot, su esposo, paralizado por su estupor poético, escuchaban mis relatos improvisados como señales cifradas de la Divina Providencia. Así que nunca tuve dudas, desde sus primeras visitas, para dedicarles el libro».

Desde la década de los 50, ella y Jomí entran de lleno en la vida cultural mexicana. Además de sus compañeros de exilio y generación, sobre todo con Ramón Xirau, Emilio García Riera, José de la Colina... se relacionaron con Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Juan García Ponce, Salvador Elizondo... En Cuba convivieron con Eliseo Diego, Alejo Carpentier, Alfa Medina, Julián Orbón y Tangui, Cintio Vitier y Fina García Marruz, Lezama Lima, Gaztelu... Todos los que hacían la revista Orígenes. También fueron amigos de la gente de cine, Titón (Gutiérrez Alea), Fraga y Guevara. Además de sus obras, una faceta importante de su vida ha sido la de animadora cultural, agitadora e impulsora de lo mejor de la creatividad de los demás.

El viernes día 17 julio de 2009, en la madrugada de México, «se ha congelado aquella fotografía en blanco y negro de una niña delgada con su vestidito de piqué y el peinado intacto junto a su papá, al lado de sus hermanas Cecilia y Carmenchu, bajo la leve sonrisa de mamá. Tiempo de llorar: ha muerto María Luisa Elío Bernal», concluye Mateo Gambarte.


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