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El 9 de agosto de 1880 nació Ramón Pérez de Ayala, escritor y periodista español

      
Ramón Pérez de Ayala
Ramón Pérez de Ayala
Ramón Pérez de Ayala y Fernández del Portal (Oviedo, 9 de agosto de 1880 - Madrid, 5 de agosto de 1962)

Bautizado en la iglesia de San Isidoro, Oviedo. Su padre, Don Cirilo, oriundo de Tierra de Campos (León) fue un comerciante de textiles que en su juventud residió en Cuba. Perdió a su madre, Doña Luisa, asturiana, en su primera infancia. Siempre se resintió de esta orfandad, padeciendo soledad y miserias afectivas derivadas, además, de estar la mayor parte de su mocedad interno en colegios de la Compañía de Jesús, San Zoilo en Carrión de los Condes e Inmaculada en Gijón. 

Eso le reportó un gran caudal de conocimientos humanísticos, debidos en parte al único profesor con el que simpatizó, el gran erudito Julio Cejador y Frauca, a la sazón incómodo huésped en una orden que no tardaría en abandonar. El anticlericalismo que le inspiró la educación jesuítica está plasmado en su novela autobiográfica A.M.D.G., cuyo título hace alusión al lema Ad maiorem Dei gloriam, propio de la Compañía de Jesús.

Estudió derecho en Oviedo bajo la protección de Leopoldo Alas, "Clarín". Allí entró en contacto con los pensadores del Krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Posada y otros. Dispuso de la excelente biblioteca del marqués de Valero de Urría. Por entonces se deja melenas y viste con chaleco y monóculo como un dandy y exhibe una personalidad volteriana y liberal. 

Le atrae tanto el Regeneracionismo de sus mentores como el Decadentismo estético de la Europa de preguerra. Aborrece el conservadurismo burgués de la ciudad de Oviedo, que en su obra aparece bajo el nombre de "Pilares". Otras denominaciones encubren en su obra literaria lugares y personajes reales: "Noreña" es Cenciella; "Novillo" es el presidente de la diputación Corbera, en Belarmino y Apolonio; "Pia Octava Cioretti" en La pata de la raposa es Natalia Perotti, viuda de Martín Escalera.

El ovetense Pedro González Blanco le puso en contacto con los modernistas de Madrid: Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa, Gregorio Martínez Sierra, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y José Martínez Ruiz, "Azorín". En 1902 El Progreso de Asturias imprimió por entregas su primera novela, Trece dioses. Fragmentos de las memorias de Florencio Flórez, muy en la órbita decadentista del Valle-Inclán de las Sonatas. 

En 1903 funda con los Martínez Sierra, Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga, Helios. Revista del Modernismo. A partir de 1904 empieza a colaborar en El Imparcial y ABC, y marcha a Londres en 1907 para huir del escándalo provinciano que se monta al publicarse su novela Tinieblas en las cumbres, inciada dos años antes con otro título, Eclipse de sol; allí se mantiene con la ayuda de su padre y una corresponsalía periodística. En 1908 se entera de la ruina y suicidio de su padre.

Comparte ideas radicales con su amigo Azorín, al que sirvió de "negro", como López Pinillos, cuando este se sumió en una crisis depresiva. Viajó por Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos y fue corresponsal de guerra durante la del 14 para La Prensa de Buenos Aires. De su visita a los campos de batalla surgió su obra Hermann encadenado (1917). En 1927 obtiene el Premio Nacional de Literatura. 1928 es elegido miembro de la Real Academia de la Lengua. 

En 1931, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firma el manifiesto «Al servicio de la República». El Gobierno de la República le nombró director del Museo del Prado y en 1932, Embajador en Londres. Sobre este periodo de su vida, figuran numerosas alusiones, más bien burlonas, en las "Memorias" de Manuel Azaña. Descontento del rumbo político que imponía en España el Frente Popular dimitió de su cargo en junio de 1936 y al iniciarse la Guerra Civil Española sale de Madrid y pasa a residir en Francia. 

Dos hijos suyos se alistan voluntarios como voluntarios en el Ejército Nacional y por su parte, Pérez de Ayala explica y defiende su actitud en una «carta abierta» publicada el 10 de junio de 1938 en el diario londinense The Times. Vivió sucesivamente en París y en Biarritz y más tarde en Buenos Aires, donde recibe acabó siendo nombrado Agregado Honorario de la Embajada de España. Vino a Madrid en 1949 para resolver algunos asuntos personales, aunque terminaría regresando a la Argentina. 

Diversos reveses familiares y sociales le sumieron en una aguda depresión. Cada vez más alejado de sus muertos, los libros, colaboraba cada vez menos en los periódicos, donde su firma ya no era requerida con el apremio de antaño. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte, después, del mayor, fueron los golpes de gracia que hicieron del suyo un verdadero «dolorido sentir» y lo que le decidió a volver a Madrid, en diciembre del 54. Había pasado fuera de España veinte años. Sus libros en la España nacional no tenían libre circulación y los americanos estaban prohibidos. 

A pesar de los esfuerzos que hizo para congraciarse con los nuevos gobernantes, éstos parece que le desdeñaron con la vieja frase de «Roma no paga a traidores». Tras varias visitas ocasionales, acabó regresando definitivamente a España en 1954 y desde entonces allí residió, publicando regularmente artículos sobre temas literarios en el diario ABC. Murió en Madrid unos días antes de cumplir 82 años.


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