Wednesday :: 16 / 04 / 2014

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Discriminación de género en la investigación femenina

El mundo científico continúa dominado por los hombres y por unas reglas androcéntricas, que dificultan el acceso de las mujeres. Para pedir a instituciones y administraciones públicas medidas que pongan fin a esta situación, un colectivo de investigadoras y profesoras universitarias se han reunido en la Universidad, para elaborar un documento que recoge las recomendaciones para acabar con esta problemática.


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Discriminación de género en la investigación femenina

Discriminación de género en la investigación femenina

El año 1986 el número de mujeres matriculadas en las universidades españolas era del 49,4%, mientras que el número de catedráticas era del 7,9%. Veinte años después, las mujeres que se matriculan en las universidades españoles superan a los hombres, con un 55% del total de alumnos matriculados. En cambio, la proporción de catedráticas es de un 13,7%, categoría a la que tardan más en llegar que los hombres.
Cuando las mujeres dedican más tiempo a la investigación que los hombres ?según estadísticas del personal académico de la UAB, donde las mujeres que participan en proyectos de investigación suponen un 40,7% del total respecto a un 37,2% de hombres-, los resultados de sus investigaciones son menos visibles que los obtenidos por los hombres, en términos económicos y de prestigio.

“Acceder al mundo académico y científico no ha de ser un privilegio para las mujeres, sino un derecho y un deber colectivo. Y las mujeres han de poder entrar por la misma puerta que los hombres. Para esto, es necesario llegar a un nuevo modelo que garantice una manera igualitaria de evaluar a los hombres y las mujeres que hacen docencia e investigación en las universidades y en los centros de investigación españoles”, manifestó Carmina Virgili, catedrática emérita de Geología de la Universidad Complutense de Madrid, ex secretaria de Estado de Universidades e Investigación y moderadora de la mesa redonda. 

Para Virgili, “la discriminación de la mujeres en la investigación es sólo un aspecto de la discriminación de las mujeres en la sociedad”, por lo que también se han de establecer medidas en los ámbitos administrativo, político, jurídico y social. 

Relevancia no equitativa
El año 1986 el número de mujeres matriculadas en las universidades españolas era del 49,4%, mientras que el número de catedráticas era del 7,9%. Veinte años después, las mujeres que se matriculan en las universidades españoles superan a los hombres, con un 55% del total de alumnos matriculados. En cambio, la proporción de catedráticas es de un 13,7%, categoría a la que tardan más en llegar que los hombres. 

Éstos son algunos de los datos expuestos durante su intervención por Roser González, catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona, quien concluyó que, actualmente, las mujeres están en una posición discriminatoria en el ámbito de la docencia y la investigación y denunció el desinterés institucional que existe hacia esta problemática. 

González también destacó el hecho que son muchas las jóvenes investigadores que deciden no continuar su carrera a causa de los obstáculos que encuentran en el camino –económicos, familiares, etc.- y consideró necesario el apoyo social a estas profesionales. 

Más dedicación femenina
Mª Jesús Izquierdo, profesora de Sociología y adjunta a la vicerrectora de Relaciones Institucionales para la Dirección del Observatorio de Igualdad de la UAB, reflexionó sobre la paradoja que, aun cuando las mujeres dedican más tiempo a la investigación que los hombres –según estadísticas del personal académico de la UAB, donde las mujeres que participan en proyectos de investigación suponen un 40,7% del total respecto a un 37,2% de hombres-, los resultados de sus investigaciones son menos visibles que los obtenidos por los hombres, en términos económicos y de prestigio. 

Izquierdo hizo una llamada a activar un modelo que distribuya los recursos que existen para hacer investigaciones de manera paritaria entre hombres y mujeres, y también se mostró partidaria de tomar medidas, como por ejemplo penalizaciones económicas, para los departamentos y organismos de investigación que “actúen de manera sexista en sus políticas”. 

Necesidad de medidas urgentes
Flora de Pablo, profesora de Biología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidente de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas) se mostró pesimista respecto a conseguir la equidad entre hombres y mujeres en docencia e investigación el año 2025 en España si no se acelera la adopción de medidas sociales, políticas y académicas que la fomenten. 

De Pablo también ofreció datos sobre la situación de las mujeres en el CSIC, que conforman un tercio de la plantilla de un total de 2.500 científicos. En los últimos años, destacó, ha habido cambios para invertir la tendencia: las mujeres son ya la mitad de los becarios del centro pero, a pesar de todo, los hombres continúan ascendiendo más que las mujeres en el escalafón jerárquico: resulta el doble de difícil para una mujer llegar a la categoría más alta del centro, que es la de profesor de investigación.

Como iniciativas de instituciones dignas de destacar por favorecer la igualdad de hombres y mujeres en investigación, Flora de Pablo mencionó el Plan de Acción Equilibra del CSIC, que establece la presencia de más mujeres en los comités de evaluación (un mínimo del 40%); el Plan de Igualdad de la UAB, “una de las pocas universidades, junto con la UPC, en tener medidas en pro de la igualdad”; y el reciente proyecto Mujeres y Ciencia 2007, del Ministerio de Educación y Ciencia.

Mayor presencia en los órganos de gobierno
Teresa Freixes, catedrática en Derecho Constitucional - JeanMonnet de la UAB, denunció la escasa presencia de las mujeres en los órganos de decisión de los organismos institucionales y en el mundo empresarial. 

Por ejemplo, “los estatutos de las universidades, excepto los de la UAB, no tienen perspectiva de género ni en el diseño de la carrera docente ni en la formación de los órganos de decisión”, manifestó. 

Por ello, hizo una llamada a utilizar los recursos legales que existen a nivel nacional e internacional para aumentar las presencia de las mujeres en todos los ámbitos académicos, institucionales y empresariales: “Existen los instrumentos, puede que sean desconocidos, por lo que es necesario divulgarlos y crear conciencia para aplicarlos y llegar a hacer justicia”.

Ejemplo canadiense
Mónica Heller, catedrática de Sociología de la Universidad de Toronto, explicó algunas de las medidas establecidas en Canadá para facilitar la conciliación de la vida familiar y profesional de las mujeres investigadoras, como es el caso de la denominada “parada biológica”, que implica no contar el tiempo que una mujer dedica a la maternidad y la crianza de los hijos a nivel curricular y de trabajo en proyectos de investigación.

Finalmente, MªJesús Buxó, catedrática de Antropología Cultural de la Universidad de Barcelona y consejera de la Comisión de Política Universitaria, denunció que el actual modelo androcéntrico en el ámbito científico pretende absorber a las mujeres dentro del sistema, por lo que animó a las investigadoras a expresarse sobre la manera en que quieren ser ayudadas a cambiar este modelo, “porque sino –manifestó- se nos ayudará para continuar dentro del proyecto dominante”.

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