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¿Estudiar en verano? Aprende cómo

      
¿Estudiar en verano? Aprende cómo
¿Estudiar en verano? Aprende cómo
Muchos estudiantes, lejos de las vacaciones aprovecharán el mes de agosto para estudiar y prepararse los exámenes de septiembre. 

El calor, el ruido, el desorden alimentario, las situaciones de angustia o los problemas personales se descubren como los grandes enemigos para la concentración según Lina Prats, Directora del Servicio de Orientación Universitaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera que añade que “no hay inconveniente que no pueda vencerse cuando, realmente, se pone voluntad para estudiar”.

Los expertos de la Universidad CEU Cardenal Herrera proponen varias recomendaciones para hacer más llevadero el tiempo de estudio: 

"No quedarse solo en el piso en el que se ha residido a lo largo del año lectivo”, ya que según Lina Prats “aunque parezca el ideal de la tranquilidad, al estar solos se alteran los ritmos y aumenta la sensación de agobio”.

Medir muy bien el tiempo y organizarse. Prats indica que “al no tener horarios marcados en julio y agosto, deberán organizarse por ellos mismos y repartirse su tiempo para estudiar sin excluir el descanso y el ocio”.

Combatir el calor. El calor influye a la hora de estudiar ya que “la incomodidad que produce incide directamente en el nivel de concentración”. 

Para contrarrestar sus efectos, Prats recomienda tener la habitación ventilada, estudiar a primera hora de la mañana o bien por la noche. Si se estudia con luz natural, procurar no hacer sombra sobre el libro o los apuntes y, si es luz eléctrica, mejor tener dos focos: el del techo y la lamparita del escritorio. Una habitación despejada, ordenada y bien iluminada ayudará a que la vista y mente descansen.

Los acuerdos con la familia, amigos y la pareja serán “fundamentales” según señala Lina Prats, “para respetar el tiempo de estudio y trabajo”. 

Pedir a los amigos que no llamen a determinadas horas o decidir con la pareja el momento de quedar, “son acuerdos de gran ayuda que, unidos al respeto del resto de familiares que convivan en la casa del estudiante, harán que éste pueda estudiar en buenas condiciones”, como señala Prats.

Cuidar la alimentación. Para un buen rendimiento de la memoria y capacidad de concentración, Mª Dolores Silvestre, profesora de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad CEU Cardenal Herrera, recomienda “llevar una dieta equilibrada y adecuada”. Silvestre señala que “las tres comidas diarias son imprescindibles”.

Es preferible para refrescarse y no deshidratarse beber entre 1.5 litros y 2 litros al día de agua, bien natural o a través de otros líquidos (refrescos, horchata, leche, zumos), aunque teniendo en cuenta que éstas pueden llevar un contenido calórico mayor innecesario. 

“Si los estudiantes tienen una alimentación adecuada, no necesitan los suplementos ni en bebida ni en alimentación” ha declarado la profesora de Nutrición de la Universidad CEU Cardenal Herrera. “Si la dieta es adecuada, consumir un exceso de uno u otro alimento no va a afectar a la facilidad de concentrarse o de memoria” concluye.

El verano incrementa la sensación de ansiedad
Mónica Fontana, Psicóloga y Profesora de Ciencias Psicosociales aplicadas de la Universidad CEU Cardenal Herrera, señala que “en verano, los síntomas que conllevan los exámenes y en general cualquier situación de ansiedad, se incrementan”.

Este incremento según Fontana se debe a factores de riesgo que algunos estudiantes pueden padecer. 

Por un lado, la sensación de no haber hecho todo lo que deberían y, por otro, los resultados obtenidos en junio. Como apunta Fontana, “muchas veces los alumnos se predisponen a la incapacidad de aprobar, con la falsa idea de no ser capaz”. Esta situación es la que genera “ansiedad anticipatoria”.

La psicóloga señala como factores que provocan ansiedad ante los exámenes el estar en un lugar de veraneo poco apropiado para el estudio, en el que las demás personas descansan y se divierten. 

La dificultad de concentración genera ansiedad y la ansiedad impide dormir bien”
A ello hay que añadir la limitación del tiempo, Fontana señala que “el verano se suele reducir a un mes que pasa “volando” y que se convierte en una cuenta atrás para la fecha de los exámenes, con el consiguiente aumento de la ansiedad”.

La personalidad del estudiante también hará que aumente o limite la aparición de ansiedad. Fontana asegura que “las personas más débiles son las que tienen más riegos de sufrir la ansiedad” y añade que “la personalidad débil es aquella caracterizada por la dependencia patológica, que duda de casi todo lo que hace y del propio criterio para hacer las cosas, que necesita que alguien le respalde y es vulnerable y voluble, además de adoptar una postura pesimista ante la vida”.

En estos casos, la profesora de Ciencias Psicosociales del CEU UCH recomienda buscar un sitio afable para estudiar, fresco y no excesivamente veraniego, estudiar acompañado, evitar pensamientos irracionales que anticipan un resultado, relajación o salir un rato cuando uno se encuentre bloqueado por cansancio o nerviosismo”.
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