Sunday :: 21 / 12 / 2014

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El lenguaje también discrimina

A pesar del esfuerzo de tod@s por usar un vocabulario respetuoso con ambos sexos, continúan existiendo términos en nuestra lengua que discriminan a las mujeres.


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El sexismo, a pesar de los avances realizados, continúa existiendo en muchos ámbitos sociales, también en el lenguaje. Si hacemos un ejercicio propio de un curso de lengua y nos dirigimos al diccionario de la Real Academia Española y buscamos la palabra sexismo nos encontramos con la siguiente definición: discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. El ejercicio puede continuar y dirigirnos a la d para buscar discriminar. En esta ocasión la RAE nos indica que discriminar es dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.. En ningún caso recoge la Academia que el sexismo es la forma por la que se conoce, especialmente, la discriminación hacia la mujer. El lenguaje también discrimina.

Adaptando la lengua
Es evidente el avance que en materia de igualdad se ha realizado con el lenguaje. El léxico se va adaptando a los nuevos tiempos. La gran mayoría de los idiomas han tenido que crear o adaptar nuevos términos y definiciones para poder corregir acepciones aceptadas. La alcaldesa ha dejado de ser la mujer del alcalde para convertirse en la mujer que ejerce el cargo de alcalde. Además se han tenido que establecer términos que engloben a los dos sexos, el profesor ya no habla de alumnos para referirse al conjunto de la clase sino del alumnado.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la discriminación en el lenguaje continúa existiendo. Para comprobarlo, no hay más que continuar con el ejercicio de lengua y dirigirse al diccionario para buscar palabras como huérfan@, término que la RAE define como quien se le ha muerto el padre y la madre, o uno de los dos, especialmente el padre.

El sexismo lingüístico
Este fenómeno supone una utilización del lenguaje que resulta discriminatoria respecto a su forma. En el caso del castellano, la discusión más severa se centra en la utilización del género gramatical. Mientras que el género masculino tiene un doble valor, para señalar al hombre y a ambos sexos, en el caso del género femenino, éste solo identifica a la mujer. Lo que busca el lenguaje no sexista es alejarse de estas concepciones y utilizar términos que puedan englobar a ambos sexos sin que se excluya a ninguno de los dos.

Son muchas las veces que hemos oído frases como los trabajadores de esta empresa son excelentes o los directivos pueden ir acompañados de sus mujeres. Ante este tipo de construcciones verbales cabe reflexionar y pensar si se pueden utilizar términos genéricos. ¿Por qué no utilizar el concepto profesionales? o ¿por qué no pensar que en esa empresa también pueden haber directivos que sean mujeres y que todos pueden ir acompañados de sus cónyuges?. Es tan solo una cuestión de forma que demuestra que el problema de la discriminación lingüística no se halla solo en la propia lengua sino, también, en los usos que se hace de ella.

Por un lenguaje más igualitario
Son múltiples las fórmulas que ofrece la lengua para poder superar el lenguaje sexista, sólo cabe llevarlas a la práctica. El lenguaje será más igualitario si se utilizan términos genéricos como infancia en lugar de niños o alumnado en lugar de alumnos. Se puede también utilizar nombres abstractos como alcaldía o hacer uso de las perífrasis como la persona interesada en lugar del interesado. Además, no cabe olvidar la posibilidad de referirse a ambos sexos a la vez, los niños y las niñas o las madres y los padres.

Consejos que de ser llevados a la práctica permitirán que el camino hacia la igualdad haya esquivado uno de sus grandes escollos: el lenguaje.







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