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La Historia olvida el papel de la mujer en los conflictos sociales

      
"La Historia que se estudia es muy tradicional y se centra en las grandes batallas, grandes políticos, grandes sucesos... No se abordan otros fenómenos mucho más relacionados con la historia social. Por ejemplo, la conflictividad social no la llevan a cabo únicamente los hombres. La Bastilla no la toman sólo hombres, sino que, también hay mujeres; en los conflictos agrarios, las mujeres participan, al igual que en los conflictos de las fábricas donde, aunque no son trabajadoras, intervienen apoyando a sus maridos en sus reivindicaciones" Así se expresó en Pamplona Cristina Segura Graiño, profesora Titular de Historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid.

La profesora Cristina Segura ha intervenido en las jornadas "Las mujeres en la historia reciente-Emakumeak berriki gertatu historian", organizadas por el Instituto Gerónimo de Uztariz en colaboración con la Universidad Pública de Navarra y el Gobierno de Navarra.

Cristina Segura Graiño es Doctora en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Profesora Titular de Historia Medieval en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad madrileña. Desde 1978 investiga sobre la Historia de las Mujeres. Ha sido Directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM y Presidenta de AEIHM (Asociación Española de Investigación Histórica de las Mujeres). Ha publicado varios libros, entre los que destacan el "Diccionario de mujeres célebres" y "Los espacios femeninos en el Madrid medieval", así como numerosos artículos y capítulos de libros. Ha promocionado la Historia de las Mujeres a través de distintas reuniones científicas y publicaciones colectivas.

Las enseñanzas no tienen en cuenta a las mujeres

Su intervención en la Universidad Pública de Navarra se ha centrado en la "Historia, historia social e historia de las mujeres", una materia que en el sistema educativo no cuenta "con asignaturas regladas, aunque cada vez hay más optativas. El problema fundamental es que en las enseñanzas que se imparten no se tiene en cuenta a las mujeres. Esto ocurre en la mayoría de los casos, el 90% si somos optimistas. Y no sólo en la Historia, sino en cualquier ámbito. Las mujeres no sólo están en la Historia, sino también en la Literatura, la Filosofía, la Ciencia... No aparecen y si lo hacen, en un porcentaje muy inferior al de los hombres. No es que las mujeres no hayan aportado en estas materias, lo que ocurre es que no se destaca y no se valora. Las enseñanzas que se imparten son desde los hombres y no desde las mujeres, como si no hubieran existido".
Aunque la profesora Cristina Segura reconoce que ha habido un cambio de actitud sobre este tema, señala que "todavía existen reticencias por parte del profesorado que no valora estos temas porque no los conoce. Si algo no se sabe, hay que hacer un esfuerzo para conocerlo y valorarlo. No se pueden eludir los estudios sobre las mujeres por considerarlo algo marginal".

Incluso, añade, estas reticencias se dan entre el alumnado. "Algunas alumnas consideran que esto está superado. Tienen una óptica un tanto parcial. Piensan que porque pueden salir por la noche hasta tarde o viajar solas o con su pareja, algo que sus madres no podían hacer, lo han conseguido todo. No se dan cuenta que esto les ocurre sólo a personas de una determinada clase social y de determinados países".

Esta actitud, a su juicio, les impide ver "toda la discriminación que hay en la sociedad española respecto a las mujeres en cuestiones laborales, de violencia doméstica, de maltrato o de promoción en el trabajo. Por ejemplo, en muchas empresas privadas no gana lo mismo una mujer que un hombre. Son temas que afectan a todas la mujeres, pero no resultan tan espectaculares como era antes el hecho de que no pudiéramos votar". Considera que esta falta de visión global resulta peligrosa. "Hay gente que dice: ?¿Pero, qué estáis pidiendo? Si lo habéis conseguido todo. Hasta en el Gobierno central hay los mismos ministros que ministras?. No se dan cuenta de que hay muchas mujeres en muchas situaciones que no tienen esas posibilidades. Y las mujeres que llegan a ser ministras, a lo mejor lo consiguen a costa de prescindir de una vida familiar porque quizás, estoy suponiendo, hubieran querido tener más hijos. Sin embargo los hombres pueden escalar en su profesión porque tienen una mujer en su casa que se ocupa de las cuestiones familiares".

La forma de superar estas diferencias, según la profesora Cristina Segura, exige "transformar la sociedad. Las personas que nos dedicamos a la educación tenemos una gran responsabilidad porque debemos impartir enseñanzas en las que se ataque esa desigualdad. También tienen responsabilidad los gobernantes que toleran una televisión totalmente machista, que da informaciones machistas continuamente y emite anuncios en los que se utiliza a las mujeres. Hay que intentar acabar con eso y empezar desde las escuelas maternales. Se trata de educar a los niños y a las niñas en una igualdad total para evitar crearles esos modelos que a la mayoría nos han inculcado".

Relaciones distintas con la Naturaleza

La profesora Cristina Segura se ha referido también durante su intervención a las nuevas corrientes dentro del feminismo, entre las que ha destacado el ecofeminismo. "Es un movimiento surgido como consecuencia de los movimientos ecológicos, en el que se defiende que las mujeres tienen unas relaciones con la Naturaleza distintas a las de los hombres".

Dentro del ecofeminismo existen dos líneas. La primera considera que esta relación especial se debe "a que las mujeres están más próximas a la Naturaleza porque dan a luz y la Naturaleza da la vida o porque las mujeres alimentan y la Naturaleza nos proporciona los alimentos. Encuentra una mayor semejanza entre lo que se considera la esencia mujer y lo que es la Naturaleza".

La otra línea, que es la que defiende la profesora de la Universidad Complutense de Madrid, argumenta que estas relaciones son diferentes "porque la mujeres toman de la Naturaleza lo que necesitan. No me refiero a mujeres de la sociedades industrializadas, sino de las agrícolas. Toman lo que necesitan para el mantenimiento de sus familias, de sus hijos, mientras que los hombres tienen relaciones de explotación con la Naturaleza: de conseguir las mayores plusvalías, beneficios y rendimientos. Eso conlleva el deterioro y el agotamiento de los recursos, mientras que si se toma únicamente lo que se precisa, se llega a la economía sostenida".

El ecofeminismo, añade, está muy desarrollado en países del tercer mundo, principalmente en Asia. Una de sus pioneras es la hindú Vandana Shiva. "Se defiende un esencialismo y comunicación entre la mujer y la Naturaleza. Al mismo tiempo, en Oriente están poniendo freno a la explotación que sufren los países del tercer mundo por parte de los del primer mundo".
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