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Crees que hacer esto afecta tu productividad, pero no es así

           Autor: Sara Rivero
Crees que hacer esto afecta tu productividad, pero no es así.
Crees que hacer esto afecta tu productividad, pero no es así.  |  Fuente: Shutterstock

¿Qué es ser más productivo? ¿Qué implica? Para algunos será poder hacer un mayor número de tareas en el horario laboral, para otros, será cumplirlas pero además hacerlas de buena forma.

El hecho es que, de una forma u otra todos los trabajadores buscan alcanzar la productividad, mejorar en su desempeño laboral y destacar en su campo para así obtener mejores resultados o beneficios. En esta búsqueda, pueden aparecer algunos enemigos, que distraen al trabajador de lo que verdaderamente importa y lo llevan a desviar su atención, arruinando su pretendida productividad.

Pero, no todos los supuestos enemigos de la productividad son reales. Algunos, de hecho, son falsos. Por eso en esta nota nos ocuparemos de desmontar algunos de los falsos mitos que rodean a la productividad, esos que cualquier trabajador podría creer que la afectan aunque en realidad no lo hacen.

Mito #1: Levantarse tarde

En el ámbito laboral algunos profesionales creen que madrugar es sinónimo de ser más productivo, de tener más tiempo para realizar distintas tareas, y al final de la jornada “rendir más”. La pereza se asocia directamente con la falta de productividad.

Sin embargo, lo que ocurre es totalmente contrario. Aquellos que madrugan pueden sentirse más productivos, pero en realidad simplemente estarán más cansados al final de la tarde, y por lo tanto serán menos capaces de realizar todas las tareas que se les soliciten.

Incluso existen personas que, a causa de sus hábitos, presentan un mejor desempeño en las horas nocturnas. Este dato ha sido respaldado por diversas investigaciones, que afirman que la mejor hora para crear se da durante la medianoche.

Así que… ¿Quién tiene razón? ¿Es más productivo quien se levanta temprano? Falso, esto es solo un mito que no puede generalizarse, pues cada trabajador debe ser responsable de conocer los horarios en los que su desempeño será mejor, y esto no dependerá de la hora en la que decida salir de la cama.



Mito #2: Tener la bandeja de entrada repleta

Una bandeja de entrada vacía es sinónimo de orden, de productividad, de capacidad para llevar al día todas las tareas. Por el  contrario, una bandeja repleta de mails puede ser considerada como una verdadera amenaza para el rendimiento del trabajador.

Lo cierto es que ninguna de las dos afirmaciones es cierta. Ni el que deja todos los correos para el final del día ni el que los lee y contesta al instante puede calificarse a sí mismo como más productivo sin caer en un error.

La clave, en realidad, está en saber manejar el tiempo adecuadamente para identificar las tareas urgentes y cumplirlas al inicio y dejar aquellas menos importantes para el final.



Mito #3: Tener una jornada laboral corta

Trabajar más no es sinónimo de productividad, sobre todo cuando otra persona puede cumplir las mismas tareas en menos tiempo. En tal caso, sería todo lo contrario.

Se acostumbra creer que aquellos trabajadores que poseen una jornada laboral más corta, o trabajan únicamente media jornada, son por lo tanto menos productivos pues dedican menos horas diarias a producir.

En realidad, especialistas de la Universidad de Harvard han relacionado las jornadas laborales más largas a las apariencias y no a la productividad. De alguna forma, desempeñarse en jornada completa es sinónimo de status, por lo que con el paso de los años los trabajadores han adoptado este sistema considerando para esta elección la imagen profesional y no su grado de productividad.



Mito #4: Tener un escritorio desordenado

¿Si el mismo Guernica es una pieza de arte invaluable por qué el caos de mi escritorio es sencillamente un desastre? Alguna vez a alguien se le ocurrió creer que, además de productivos, los trabajadores debían ser capaces de mantener su lugar de trabajo en orden. Desde ese momento, todo aquel que se atreva a dejar un simple lapicero fuera de lugar podría ser tachado de inútil.

Sin embargo, distintos estudios han demostrado todo lo contrario. De acuerdo a estas investigaciones, el desorden de la mesa de trabajo genera una actitud de orden, la necesidad de solucionarlo pronto y por lo tanto mayor productividad.

Los extremos nunca son buenos, y si bien puede que algo de caos en la mesa te haga trabajar mejor nunca será del todo bueno que generes un desastre en tu escritorio. Recuerda, no quieres un llamado de atención, solo quieres trabajar en paz sin tener que preocuparte por mantener la composición y el orden en cada elemento de tu mesa.



Mito #5: No lograr hacer todo

¿Quién dijo que para ser productivo es necesario hacer todo lo que tenemos en la lista de pendientes? Pues quien sea se ha equivocado. Lo importante es, justamente, hacer lo importante. Acabar lo que tiene que terminarse sin falta en el día, sin pensar en las tareas secundarias e incluso terciarias.

No es necesario llegar al final del día con la lista en blanco, pero sí con todo lo imprescindible realizado de forma correcta. Ahí está la verdadera productividad.



Mito #6: Procrastinar

Si dejas todo para último momento no eres realmente productivo, sino más bien un procrastinador compulsivo. O al menos eso es lo que creerán la mayoría de tus compañeros. Pero déjame decirte algo… ¡Se equivocan!


Procrastinar no siempre es malo, de hecho puede aliviar el estrés y ser más productivo de lo que parece. Así que si alguna vez te dicen que eres un holgazán y por eso no puedes ser tan productivo como quieres recuerda que no es mejor quien pasa 8 horas diarias centrado en una tarea que no puede realizar de forma correcta, sino quien puede dedicar 7 horas y media a descansar y mirar el techo pero cumplir con la tarea solicitada a la perfección en solo 30 minutos. Si haces lo que debes y lo haces bien… ¡Puedes procrastinar cuanto quieras!

¿Quieres demostrar que puedes ser productivo?

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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, Community Manager y Periodista. Entusiasta, apasionada de la buena escritura y amante de los libros.

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