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La perfección y el autocontrol pueden pasarte factura en casa y en el trabajo

      
La perfección y el autocontrol pueden pasarte factura en casa y en el trabajo
La perfección y el autocontrol pueden pasarte factura en casa y en el trabajo  |  Fuente: Universia

Según un estudio de la Escuela de Negocios Fuqua, situada en Duke, Estados Unidos, el autocontrol y la responsabilidad pueden que no sean cualidades tan positivas, sobre todo cuando la persona es demasiado exigente consigo misma.

Estos profesionales a menudo son requeridos por sus compañeros para solventar sus dudas, mientras que reciben más trabajo que el resto, ya que sus jefes piensan que serán capaces de hacerlo. Margarita Mayo, profesora de la IE Business School, ha explicado en una entrevista al diario El País que “la gente con esta personalidad [perfeccionistas y autocontroladores] dedican más tiempo y esfuerzo a las tareas encomendadas y a seguir buenos estándares de conducta saludable. Sus compañeros suelen pensar que les cuesta menos realizar el trabajo, por lo que ellos acaban teniendo la sensación de que su sacrificio pasa desapercibido. Al final del día, se sienten cansados e insatisfechos por las demandas de los demás".

Esto no debe pasar si poseemos estas cualidades a unos niveles normales, aunque todo exceso es malo. Las personas controladoras pueden llegar a sufrir serios problemas físicos y psicológicos si las cosas no funcionan como ellos habían planeado. Suelen padecer comportamientos obsesivos y mostrar repetidos cuadros de ansiedad o estrés. Estas patologías, además, podrían derivar en mobbing o burnout.

Las personas excesivamente exigentes consigo mismas también necesitan que, como al resto, se le reconozcan los esfuerzos. De no ser así, podrían generar un sentimiento de frustración y desmotivación. Por ello, aunque ayuden y colaboren con sus colegas, es necesario que tomen tiempo para ellos mismos, potenciando su autoestima, realizando técnicas de meditación, practicando su deporte favorito... La familia también necesita de su tiempo, por lo que es imprescindible el aprender a desconectar para poder disfrutar de los suyos.

Y es que, según la psicóloga Mercedes Bermejo Boixareu, “el exceso de responsabilidad puede afectar negativamente las relaciones emocionales. El papel que desempeñan estas personas, de apoyo para todos a causa de su falta de queja y absoluta eficacia, puede institucionalizarse, perdiendo valor. Esto perjudica las relaciones a largo plazo”.

Lo cierto es que ellos no son los únicos que pueden desarrollar algún problema derivado del trabajo. La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo estima que el 28% de europeos sufre estrés laboral.



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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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