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8 grandes razones para vivir en Francia

      
Autor: juanedc  |  Fuente: Flickr

Francia es uno de los países más hermosos y refinados de Europa. Clima perfecto, comida increíble y acervo cultural para rato. Si la posibilidad de ver la Torre Eiffel a diario y disfrutar de deliciosos vinos a tan sólo 3€ la botella no son razones suficientes, te acercamos 8 más:

 

 

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1. Trabajar para vivir y no vivir para trabajar


Si bien el mito del trabajo por 35 horas semanales puede o no ser real, los franceses saben exactamente cómo mantener un equilibrio perfecto entre su vida personal y el trabajo. Uno de los motivos porque los negocios cierran a las 7 en punto es para que los empleados puedan cenar con sus familias, gozan de 30 días de vacaciones pagas, toman una copa de vino en el almuerzo y una ley les prohíbe a los empleados revisar su casilla de correo laboral luego de las 6 de la tarde.

 

2. La educación superior es muy económica


¡Puedes realizar estudios de grado por tan sólo 181€ al año y cursar un postgrado por 250€! Las ingenierías son más caras (aproximadamente 596€), y obtener un título de doctor supone un gasto anual de 380€. Asimismo, hay muchos programas de becas y ayudas para extranjeros que te ayudarán a sobrellevar los costes de vida.


A menos que se trate de un campo muy competitivo, como moda, acceder a una universidad francesa es bastante sencillo, solo necesitas saber francés (nivel B1-B2), tener los documentos oficiales traducidos al francés y completar cuidadosamente la solicitud de admisión.

 

3. La concentración de arte es abrumadora


Además de la famosa Mona Lisa, el museo Louvre cuenta con 34.999 obras de arte más, incluyendo arte islámico, reliquias egipcias, esculturas griegas y romanas, y colecciones de joyas de la nobleza francesa. El museo d’Orsay cuenta con más de 2.000 pinturas, una increíble colección impresionista (Monet, Manet, Degas, Renoir), arte cubista, realista y postimpresionista, siendo su principal exponente, Van Gogh.

 

4. La calidad de los alimentos tiene más regulaciones que las visas


La appellation d’origine controlee (AOC, denominación de origen controlada) es un sistema de certificación de la comida que existe desde 1411 y regula los límites territoriales en los que se producen los distintos alimentos. Ningún vino espumoso puede llamarse Champagne a menos que provenga de la región homónima. El sello tiene gran prestigio y se apega a estándares de calidad muy altos, algo de lo que los franceses se enorgullecen.

 

5. Más de 350 variedades de queso para probar


Los locales creen que se trata de casi 1.000 variedades distintas porque cada tipo tiene leves diferencias regionales. Queso blando, firme, azul o suave; hecho de leche no pasteurizada, de cabra o cordero; añejado de unas semanas o unos años.

 

6. Vinos de 17 regiones diferentes


La historia vinícola en Francia se remonta al siglo 6 d.C., por lo que seguramente saben lo que hacen. El pueblo francés dio vida al Champagne, es muy famoso por sus vinos borgoñas y burdeos. El Valle Loire y Alsace y la provincia de Savoy producen vinos blancos muy finos, los rosados y rojos de Córcega tienen una mezcla inusual de sabores y los vinos de Jura fueron recientemente elegidos como los “vinos más secretos de Francia”, porque solamente se conocen dentro de las fronteras nacionales.

 

7. L’heure du goûter hace a la vida más dulce


Hay un momento del día en donde se alienta socialmente al consumo de dulces. En general es a las 4 de la tarde, y no sólo se limita a los niños. Toma un descanso, visita una boulangerie y disfruta de una taza de café con una deliciosa tart au citron.

 

8. Cuanto más viajas, más gastronomía asombrosa descubrirás


La cocina francesa es muy diversa y se compone de platos tradicionales de diferentes regiones. Por supuesto que en París puedes encontrar restaurantes y bistrós que venden platos provinciales, pero al viajar descubrirás los platos tradicionales únicos: crêpes de alforfón en Britania, basquaise de piperade y poulet en El País Vasco francés, soupe de poisson à la Rouille en Marsella, sándwich de Pan Bagat en Niza y soupe au Pistou en Provenza, entre muchas otras délicatesses que debes probar.



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