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Noticia : SALUD
23/02/2012
La nutrición durante las primeras semanas de gestación es crítica
para el desarrollo fetal. Una carencia de grasas esenciales o el consumo
de alcohol durante esta etapa podría traer consecuencias, tanto a largo
como a corto plazo, para el feto. Podría, incluso, repercutir en su
edad adulta
La alimentación es fundamental para el correcto desarrollo del feto. Fuente: Flickr Foto: o5com
Una ingestión excesiva de ácidos grasos Omega 3, además de producir una situación de estrés oxidativo, también llega a inhibir la formación de otros ácidos grasos a partir de los denominados "ácidos grasos esenciales"
Se ha demostrado que consumir alcohol o una malnutrición durante las primeras semanas de gestación es incluso más grave para el desarrollo y salud fetal y postnatal que hacerlo en las últimas
El Dr. D. Emilio Herrera, doctor honoris causa por la Universidad sueca de Lund, cuenta con una experiencia de 40 años investigando en temas de bioquímica perinatal. Además, dirige el grupo de investigación Bioquímica y Metabolismo Perinatal, de la Universidad CEU San Pablo. Esta investigación se realiza principalmente con animales experimentales, y se centra actualmente en la relevancia que tienen los cambios de nutrición durante la gestación para el desarrollo fetal y la mayor o menor predisposición a desarrollar las patologías actualmente más frecuentes en la población adulta (por ejemplo, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares).
Durante este proyecto se ha observado que si se ingieren determinados ácidos grasos, como los conocidos Omega 3, durante la primera mitad de la gestación, éstos se acumulan en el tejido adiposo de la madre y se movilizan a la sangre en la última fase de la gestación e incluso durante la lactancia, de forma que el feto, en su etapa de mayor crecimiento, y el lactante recibe esta dotación alimenticia. Ello pone de manifiesto la importancia de la cantidad y la calidad de la nutrición precisamente en las primeras etapas del embarazo.
La investigación previa se llevó a cabo en ratas que se alimentaron a distintos tiempos de gestación con dietas que diferían únicamente en su componente graso (en un grupo aceite de pescado, en otro aceite de oliva, de soja, de linaza, etc). De esta forma se determinó cuál es la composición óptima de los ácidos grasos de la dieta de la madre y la fase más apropiada para su ingestión, a fin de garantizar un adecuado desarrollo intrauterino y postnatal.
A lo largo de esta investigación se ha logrado desmentir el “mito” de los Omega 3: continuamente se escucha en radio, televisión, propaganda, etc. publicidad de alimentos suplementados con dichos ácidos grasos, dando a entender que es bueno consumirlos, independientemente de la cantidad. Sin embargo, aunque este grupo de investigación ha comprobado la necesidad de la ingestión de una pequeña cantidad de ácidos grasos omega 3 durante la gestación y la lactancia para un adecuado desarrollo fetal y postnatal, también ha demostrado que su consumo excesivo puede resultar, incluso, perjudicial.
Han puesto de manifiesto que una ingestión excesiva de ácidos grasos Omega 3, además de producir una situación de estrés oxidativo, también llega a inhibir la formación de otros ácidos grasos a partir de los denominados “ácidos grasos esenciales”, los cuales son también necesarios para un adecuado desarrollo fetal. Un ejemplo de ello es el caso del ácido araquidónico, que forma parte de los ácidos grasos Omega 6, y que es fundamental para el crecimiento fetal y postnatal. Es decir, que si se sobrepasan determinadas dósis de Omega 3, se produce una deficiencia en dicho ácido araquidónico, que puede condicionar el crecimiento del recién nacido. A su vez, también ha demostrado este grupo de investigación que un desequilibrio en la composición de dichos ácidos grasos en la dieta de la gestante puede predisponer al desarrollo de una resistencia insulínica y consecuente diabetes en el adulto.
Hay un considerable desconocimiento general sobre las importantes repercusiones de una mala alimentación durante el embarazo; sin embargo, es más importante de lo que se piensa. Sin ir más lejos, se ha demostrado que consumir alcohol (por pequeña que sea la cantidad) o una malnutrición (por ejemplo, para no engordar o para ocultar el embarazo) durante las primeras semanas de gestación es incluso más grave para el desarrollo y salud fetal y postnatal que hacerlo en las últimas. En ello se incluye también el riesgo de padecer determinadas patologías en el adulto.
Fuente: Universidad CEU San Pablo
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