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Se cumplen 90 años de la muerte de Nellie Bly, primera gran periodista estadounidense

      
Nellie Bly. Fuente: Flickr Autor: Greene County Pennsylvania Photo Archives Project
Nellie Bly. Fuente: Flickr Autor: Greene County Pennsylvania Photo Archives Project

Primeros años

Nace el 5 de Mayo de 1864 como Elizabeth Jane Cochran en Cochran's Mills, Pennsylvania, a diez millas de Pittsburgh. Se le conocía como "Pinky" por lo mucho que usaba el color de niña. Su padre, Michael, era un modesto peón y trabajador de los molinos. Más adelante compra el molino y la tierra que rodeaba su casa. Llegó a ser propietario de tanta tierra que el pueblo se llamó Cochran's Mills.

Su madre, Mary Jane, era ama de casa y criaba a sus hijastros e hijastras. En su adolescencia Elizabeth cambia su apellido a Cochrane, ya que aparentemente la "e" un aire de sofisticación. Concurrió a un internado por un semestre, pero debió abandonarlo por falta de dinero. En 1880, Cochran y su familia se mudaron a Pittsburgh. Envió su primera carta al editor de una columna sexista, bajo el pseudónimo "Solitaria Huérfana". El editor quedó tan impresionado con su espíritu y empeño que incitó a la joven a trabajar en el medio. Cuando descubrió que el nombre era Cochran le negó el puesto pero finalmente lo persuadió. Las escritoras femeninas de la época solían utilizar pseudónimos y el editor escogió el suyo, a partir del nombre de una canción poluar de Stephen Foster, "Nelly Bly".

Sus primeros artículos trataban la grave situación en la que se encontrabann las mujeres trabajadoras y su rol en las fábricas. Sin embargo, la presión por parte de la editorial hizo que tuviese que dejar aquellas noticias para dedicarse a moda, sociedad y jardinería, temas que solían cubrir las periodistas de la época. Al no encontrarse satifecha con sus tareas, por iniciativa propia decidió viajar a México como corresponsal. A los 21 años se trasladó allí e informó por más de medio año acerca de la vida y costumbres del pueblo mexicano. Más adelante, sus artículos fueron compilados en un libro titulado "Seis meses en México". En uno de sus informes reprochó el encarcelamiento de un periodista local por criticar al gobierno mexicano, en ese entonces dictadura de Porfirio Díaz. Cuando las autoridades advirtieron la publicación de Bly amenazaron con arrestarla, lo que la llevó a abandonar el país. Una vez a salvo en su hogar, denunció a Díaz como un tsar tiránico que anulaba los derechos del pueblo mejicano y contralaba a la prensa.

Asilo desenmascarado

Obligada nuevamente a sumergirse en la crónica de teatro y artes, Bly se alejó de Pittsburgh y viajó en 1887 a Nueva York. Luego de cuatro meses de penuria, consigue un empleo en las oficinas del periódico de Joseph Pulitzer, "The New York World" y fue asignada una tarea en donde debió fingir una enfermedad mental y así investigar acusaciones de brutalidad y negligencia en el Asilo de Mujeres Dementes de la Isla de Blackwell.

Luego de dedicarse una noche entera a practicar gestos dementes frente al espejo, alquiló una habitación en una pensión de clase baja. Se negó a acostarse, diciéndole a los dueños de la pensión que le causaban pavor y desconfianza, y que aparecían estar locos. Decidieron que estaba loca y a la mañana siguiente llamaron a la policía. Fue llevada ante un juez y ésta declaró tener amnesia. El juez dictaminó que había sido drogada.

Luego de ser examinada por varios doctores se concluyó su demencia. Fue enviada a un asilo, donde pudo experimentar directamente las condiciones de vida de los pacientes. Aquellos que era peligrosos estaban atados con cuerdas juntos. Los pacientes debían sentarse en duros bancos gran parte del día, desprotegidos del frío. Los comedores estaban rodeados de basura y las ratas se paseaban por todo el edificio. El agua de las bañeras estaba congelada y a los pacientes se les arrojaban baldes de agua en la cabeza. Las enfermeras hostigaban y abusaban verbalmente de los pacientes, obligándolos a mantener la boca cerrada a través de golpes. Mediante sus charlas con los pacientes Bly observó que algunos de ellos se encontraban incluso más cuerdos que ella.

Luego de 10 días, a pedido del periódico, Bly fue liberada del asilo. Su investigación fue publicada más adelante a modo de libro. Se tituló "Ten Days in a Mad-House" y causó un gran revuelo, y otorgándole fama perpetua. Un gran jurado comenzó una exhaustiva investigación de las condiciones del asilo, e invitaron a Bly a presenciarla. Entretanto los doctores y empleados del asilo intentaban explicar como pudieron verse engañados por ella. El jurado recomendó los cambios que ella había propuesto y solicitaron un aumento de presupuesto de 850.000 dólares. Además observaron exhasutivamente el cumplimiento de las regulaciones, para de esta forma cerciorarse de que únicamente aquellos que estaban dementes fueran admitidos en la institución.

La vuelta al mundo


En 1888, Bly le sugirió a su editor del "New York World" un viaje alrededor del mundo, para lograr dar vida por primera vez a la ficción de Julio Verne, "La vuelta al mundo en ochenta días". Un año más tarde, a las 9.40 del 14 de noviembre (1889), abordó el "Augusta Victoria", de la Hamburg American Line y comenzó su viaje de 24.899 millas.

Llevó consigo el vestido que traía puesto, un gran abrigo, ropa interior y un pequeño bolso de viaje con sus artículos de higiene. Llevó gran parte de su dinero en una bolsa que colgaba de su cuello.

Consecuentemente, el periódico Cosmopolitan de Nueva York financió el viaje de una de sus reporteras, Elizabeth Bislando, para así disminuir el tiempo logrado por Phileas Fogg y Bly. Bisland viajaría en el sentido opuesto a Bly. Para suscitar el interés del público, el periódico organizó un concurso en el cual los lectore debían adivinar exactamente el tiempo que el viaje le tomaría a Bly. El premio consistía en un viaje cortesía del periódico a Europa y el dinero para gastar en el mismo.

Viajó por Inglaterra, Francia (donde conoció a Julio Verne), Brindisi, el Canal de Suez, Colombo (Ceylon), Penang y Singapore, Hong Kong y Japón. El desarrollo de cables submarinos y el telégrafo eléctrico permitió que Bly mandara pequeños informes de lo que iba ocurriendo. Sin embargo, los informes más sustanciales eran enviados por correo, y en ocasiones se veían demorados varias semanas.

Bly viajó a través de barcos a vapor y líneas de trenes existentes, lo que le ocasionó numerosas demoras, particularmente en Asia. En estas paradas pudo visitar una colonia de leprosos y comprar un mono en Singapur. Debido a la dureza del clima que debió superar mientras cruzaba el Pacífico, arribó a San Francisco dos días más tarde de lo previsto. Sin embargo, el dueño del periódico, Pulitzer, pagó un tren privado para traerla de vuelta el 25 de enero.

Setenta y dos días, seis horas y once minutos después de haber partió de Hoboken, Bly se encontraba nuevamente en Nueva York. Había viajado a lo largo y ancho del mundo prácticamente sin compañía. Para ese entonces Bisland aún se encontraba viajando. Al igual que Bly, Bisland había perdido su conexión y debió abordar un lento y viejo tren en lugar del veloz que tomó Bly. En ese momento el viaje de Bly resultó ser un récord, pero éste sería superado cinco meses más tarde por George Francis Train en 67 días. En 1913, Andre Jaeger-Schmidt, Henry Frederick and John Henry Mears ya habían superado el récord, completando el viaje en menos de 36 días.

Últimos años

En 1895 Nellie Bly se casó con el fabricante millonario Robert Seaman, 40 años mayor. Se retiró del periodismo y logró la presidencia del Iron Clad Manufacturing Co., que realizaba envases de metal tales como envases de leche y ollas. Su esposo muere en 1904. Ese mismo año Iron Clad comenzó a fabricar barriles de acero que se utilizan hasta la fecha. Existieron dudas en torno a si verdaderamente Bly inventóp el barril (patente número 808,327 y 808,413), se cree que el verdadero inventor fue Henry Wehrhahn, que probablemente cedió su invención a ella. Sin embargo, Nellie Bly fue inventora, y recibió la patente por la lata de leche. Supo ser una de las empresarias mujeres más importantes, pero finalmente quebró debido al desfalco de sus trabajadores. Obligada a retornar al periodismo, cubrió importantes eventos tales como la Convención para el Sufragio Femenino en 1913, al igual que las historias que contaban los soldados en el frente al Este de Europa durante la Primer Guerra Mundial.

En 1916, a Nellie le fue entregado un niño, cuya madre insistió quedara en cuidado de ella hasta que pudiese ser adoptado. El niño era ilegítimo y difícil de dar en adopción por sus rasgos orientales. Permaneció seis años bajo el cuidado del Estado cuando finalmente Nellie, ya en su lecho de muerte, solicitó a sobrina, Beatrice Brown, que cuidara de este u tros pequeños del orfanato.

Murió a causa de una neumonía a los 57 años en el Hospital de St. Mark's en la ciudad de Nueva York (1922).




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