Thursday :: 30 / 10 / 2014

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Noticia : Economía

Las economías emergentes y el "Peak Oil"

La creciente influencia de algunos países emergentes está cambiando el panorama económico y geoestratégico mundial. El acceso a la energía se encuentra en el centro de esta transformación.


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"Peak Oil" o punto de inflexión es el momento a partir del cual la producción mundial de petróleo empezaría a descender irreversiblemente
En Arabia Saudita, la producción actual está entre un 20% y un 25 % por debajo de su capacidad de extracción

China es, sin duda, el líder de este grupo, bautizado como BRICs , del que también forman parte India, Brasil y Rusia. Silvia Centeno, profesora del Departamento de Sistemas Energéticos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid analiza este proceso y sus posibles consecuencias.

En el mercado del petróleo la incursión de las economías superemergentes está provocando por un lado el desplazamiento del centro de gravedad de la industria y, por otro lado, el temor a que alcancemos el temido “Peak Oil” o punto de inflexión, a partir del cual la producción mundial de petróleo empezaría a descender irreversiblemente.

Durante los últimos diez años, las empresas estatales chinas CNPC, Sinopec, CNOOC y PetroChina, las rusas Gazprom y Rosneft y la brasileña Petrobras están realizando inversiones masivas, desde Latinoamérica a África o el Ártico. Su objetivo es tanto el de asegurarse el abastecimiento continuo de un insumo básico como el de incrementar su influencia en el panorama mundial. Por primera vez en la historia del petróleo, los gobiernos que posean reservas de crudo o gas no dependen ya únicamente de los países occidentales para su exploración, producción y exportación.

A las grandes empresas petroleras occidentales se les plantea el problema de cómo acceder a los yacimientos de crudo en este escenario de nacionalismo petrolero de los países productores y de avance imparable de los BRICs.

En cuanto a la idea del “Peak Oil”o punto de inflexión, ésta surge de una de las teorías más ampliamente aceptadas en relación con la producción y las reservas de petróleo mundiales. En 1956, el geólogo norteamericano M.K Hubbert, analizó la evolución de la producción de petróleo en EEUU calculando con bastante exactitud el momento en que ésta alcanzaría su máximo. Ese momento se conoce como “pico de Hubbert”. Extrapolando los cálculos a nivel mundial, los geólogos Campbell y Laherrère, afirmaron, en 1998, que alrededor del año 2010 se alcanzaría el “Peak Oil” global.

Pero la realidad en 2010 ha sido bien distinta. La nueva corriente inversora ha permitido que la industria extractiva se desarrollara en tamaño y calidad. La relación reservas/producción, lejos de caer, está aumentando. Gracias a la aplicación de técnicas de extracción y recuperación cada vez más sofisticadas, tales como la inyección de agua, nitrógeno o dióxido de carbono, se puede alargar la vida de los yacimientos ya maduros. Y se han descubierto grandes reservas adicionales que antes eran tecnológicamente inaccesibles en aguas profundas de Brasil, el Golfo de México o la Isla de Sajalín.

Un caso muy significativo ha sido el de Rusia. En 2007, llegó a superar en algunos momentos a Arabia Saudita como mayor productor mundial, pero después retrocedió. Muchos interpretaron erróneamente que era la prueba clara de la teoría de Hubbert. Sin embargo, en 2010 su producción se ha incrementado de nuevo hasta los 505 millones de toneladas, muy por encima de Arabia Saudita. Y lo que es más importante, también lo han hecho las reservas un 50% por encima de lo producido.

En Arabia Saudita, la producción actual está entre un 20% y un 25 % por debajo de su capacidad de extracción y aún siendo el país con el mayor volumen de reservas probadas, éstas pueden ser mayores, teniendo en cuenta que hace años que no se realizan exploraciones adicionales.

Irán e Irak son casos muy similares. Irán es el tercer país por volumen de reservas conocidas pero carece, desde hace varios gobiernos, de una política de inversiones que permita el desarrollo de su industria petrolera. Se estima que hacen falta unos 150.000 millones de dólares para modernizar sus instalaciones actuales. Con las inversiones y la tecnología adecuada, Irán podría duplicar sus reservas y su producción. Por su parte, Irak ha visto paralizadas sus inversiones como consecuencia de la guerra y la insurgencia pero se han concedido bloques a varias compañías extranjeras, chinas y europeas en su mayoría, y las expectativas de nuevos e importantes descubrimientos son elevadas.

Del lado de la demanda, ésta decrece en el mayor consumidor mundial, EEUU, y seguirá cayendo durante los próximos años como consecuencia de una combinación de medidas de ahorro energético y de sustitución por otras energías alternativas.

En el caso de China, segundo consumidor mundial y responsable del 50% del crecimiento de la demanda global de petróleo, han confluido dos tendencias contrarias. Por una parte, inició un programa de estímulo económico, para contrarrestar los efectos de la recesión de 2008, que ha supuesto una fuerte demanda de productos intensivos en petróleo. Pero por otra parte, ha intensificado su Plan Nacional contra el Cambio Climático que tiene como objetivo reducir el consumo energético y fomentar las fuentes de energía renovables.

En consecuencia, el problema actual, dejando a un lado las consideraciones sobre el cambio climático y las emisiones de CO2, no es tanto de reservas o de capacidad de producción como de costes. Un escenario de precios altos del petróleo permitirá mantener los márgenes de la industria -diferencia entre el precio y el coste de producir un barril de crudo- en niveles que hagan rentable la inversión, pero, al mismo tiempo, hará más competitivas las fuentes de energía alternativas.

Como ya expresara hace años el jeque Yamani, un personaje mítico en el sector, antiguo Ministro del Petróleo saudí y Presidente de la OPEP durante 25 años, al igual que la edad de piedra no se acabó porque se acabaran las piedras, la era del petróleo no se terminará porque se acabe el petróleo. Yamani pensaba que el petróleo sería sustituido por otras fuentes energéticas mucho antes de que éste se hubiera agotado.






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