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ControlaTIC: Prevenimos la adición a las nuevas tecnologías

      
A través del programa educativo ControlaTIC se han visitado cerca de 500 colegios y se ha llegado a más de 100.000 jóvenes
A través del programa educativo ControlaTIC se han visitado cerca de 500 colegios y se ha llegado a más de 100.000 jóvenes
  • Las nuevas tecnologías han supuesto un avance para nuestra sociedad, pero también traen implícitos algunos problemas.
  • Los niños y adolescentes utilizan las tecnologías a diario, lo que les hace sean vulnerables a caer en un uso abusivo.
  • Fundación MAPFRE, con su programa ControlaTIC, fomenta la educación y la prevención ante estos problemas.

Desde hace varios años vivimos en un mundo digital, la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a nuestras vidas ha puesto en el día a día de las personas innumerables ventajas y han llegado a convertirse en un medio insustituible para llevar a cabo.

Gran parte de nuestras actividades diarias. Los niños y adolescentes están acostumbrados a utilizar dichas tecnologías –Internet, videojuegos, telefonía móvil y televisión– desde pequeños. En este mundo digital, fascinante para los jóvenes, obtienen respuestas a una amplia gama de preguntas y consiguen información de forma rápida y actualizada.

A través de ellas, se relacionan con sus amigos y, por supuesto, se divierten; pero los conocimientos que manejan, en general, son relativos a la usabilidad y manejo cotidiano de las TIC, lo cual no supone habitualmente conocimientos sobre seguridad, privacidad, legislación aplicable o uso responsable de la herramienta. Esto hace que los adolescentes sean los más vulnerables al uso abusivo de las nuevas tecnologías. Tienden a buscar sensaciones nuevas.

Lo que caracteriza a una adicción es la pérdida de control y la dependencia. El problema aparece cuando se comienzan a suprimir actividades de la vida cotidiana por el uso de las TIC. La tecnoadicción impide desarrollar habilidades sociales.

Generalmente, conlleva un estado emocional desagradable cuando la actividad es interrumpida y un placer o alivio mientras se realiza. Se genera una tendencia al aislamiento. Los jóvenes se encierran durante horas en su habitación. Les cuesta respetar horarios, como el de la comida o el del sueño. Del mismo modo, se rompen relaciones sociales y, en muchas ocasiones, la situación deriva en fracaso escolar.

Fundación MAPFRE y ControlaTIC

La prevención y la educación son el mejor camino para reducir este riesgo. Por ello, Fundación MAPFRE, puso en marcha en 2014 el programa educativo ControlaTIC, con el que se han visitado cerca de 500 colegios y se ha llegado a más de 100.000 jóvenes.

Este programa se realiza tanto en España como en Perú. Este pretende sensibilizar a padres, educadores y jóvenes sobre las consecuencias que puede tener el uso abusivo de las TIC y promover hábitos saludables de uso. Su objetivo es facilitar a escolares de entre 11 y 14 años los conocimientos y las herramientas apropiadas para que las utilicen de forma responsable, controlada y segura.

Dentro de este proyecto, se distribuyen guías didácticas para profesores y familias que se han desarrollado junto con Policía Nacional, en las que se establecen las pautas necesarias para tratar los síntomas, para evitar riesgos futuros y para reducir el nivel de dependencia de los jóvenes con las TIC.

Además, psicólogos especializados imparten talleres donde evalúan la situación, identifican señales de alarma e informan de qué hacer ante un problema, de cómo ayudar a un amigo que está enganchado y de cómo resolver situaciones conflictivas en la Red.

Entre las recomendaciones, está el consensuar con los jóvenes unas normas de uso de las nuevas tecnologías. Establecer lugares, actividades –como hacer trabajos de clase, consultar la programación de un cine o hablar con los amigos para quedar– y tiempos de empleo.

Hay que utilizar las TIC con un objetivo específico y no como forma de rellenar tiempos muertos. Otros consejos son limitar el tiempo que los jóvenes dedican a ellas –menos de dos horas si es para ocio–, no permitir que supongan una barrera entre padres e hijos y supervisar su uso.

Como prevención, es bueno que los más pequeños las utilicen en lugares comunes de la casa y que los padres quiten el móvil a sus hijos antes de ir al colegio, en el tiempo del estudio y antes de ir a dormir.



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