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¿Cómo afecta el diseño del aula al aprendizaje?

      
Un aula mejor estructurada puede hacer que los estudiantes aumenten su rendimiento
Un aula mejor estructurada puede hacer que los estudiantes aumenten su rendimiento
  • El concepto clásico de aula está siendo sustituido por nuevos modelos que favorezcan el aprendizaje.
  • Las nuevas tecnologías están influyendo en estos cambios, convirtiendo las aulas en entornos 2.0.
  • Aplicar teorías neuroarquitectónicas puede ser el siguiente paso para que las próximas generaciones desarrollen todo su potencial.

¿Recuerdas la clase en la que estudiaste? Casi todas son regulares, cuadrados o rectángulos con hileras de pupitres de cara a una pizarra y a la mesa del profesor. Su aspecto te parecía tedioso entonces... Y ahora probablemente también. ¿Sabes que el que se distribuyera de una forma u otra afecta a la capacidad de aprendizaje?

El estímulo visual que produce un entorno arquitectónico más rico puede ser la clave para conseguir que los alumnos tengan un mayor rendimiento en el aula. Por eso en lo últimos años las aulas han empezado a cambiar su configuración, adaptándose a nuevas formas de aprendizaje y convirtiéndose en espacios con una distribución variable.

Seguro que a ti te ha pasado alguna vez. Te concentras peor si hace mucho calor, o no eres igual de productivo si hay mucho ruido alrededor. En este caso sucede algo parecido, para que toda la capacidad de asimilación de un niño pueda desarrollarse se necesita el entorno adecuado que le sirva de estímulo.

El último de todos los estudios que demuestran esto está hecho por la Universidad de Salford. Esta universidad británica realizó un estudio entre 700 alumnos de diferentes sexos en colegios diferentes y evaluó la orientación de la clase, la luz, el ruido, la temperatura y la calidad del aire en cada aula.

¿El resultado? Tal y como ya había ocurrido con anterioridad se demostró que efectivamente el entorno puede influir en el rendimiento académicoy que este puede mejorar hasta un 25%.

Sin embargo el resultado de este estudio no nos sorprende, no es realmente algo nuevo. Ya en el siglo XX Jonas Salk elaboró estudios sobre la misma cuestión y obtuvo similares resultados, el cerebro aprende más y asimila mejor la información en entornos ricos. Esta tendencia de la neuroarquitectura es una de las que más se tiene en cuenta actualmente a la hora de plantear la distribución en las aulas.

Crear aulas con distribuciones más dinámicas fomenta la creatividad y favorece una mentalidad abierta en los alumnos. Estos cambios estructurales hacen que además el aprendizaje sea colaborativo y que las relaciones entre todos los alumnos sean más fluidas.

Pero la necesidad de adaptación del aula a los nuevos tiempos además de estimular a los alumnos debe dar cabida a los avances tecnológicos que con los años se han ido convirtiendo en herramientas de aprendizaje.

Tal y como afirma Seymour Papert, creador del lenguaje de programación LOGO y profesor del MIT: "Si tomamos un profesor de un colegio de enseñanza secundaria de 1890 y lo trasladamos a una escuela actual, podría tomar el ritmo de la clase en pocos minutos.".

En esta ocasión la cuestión va más allá de las tendencias. ¿Por qué negarles a las próximas generaciones una mejor forma de aprender?



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