Noticias

3 problemas de los exámenes estandarizados

      
Para determinados alumnos enfrentarse a un examen puede ser tan estresante que afecta a su rendimiento
Para determinados alumnos enfrentarse a un examen puede ser tan estresante que afecta a su rendimiento
  • Los métodos de evaluación en el mundo de la educación son una de las mayores preocupaciones de los profesores.
  • Los exámenes estandarizados crean competitividad y pueden llegar a desmotivar.
  • En ocasiones se valora más la memorización mecánica que el conocimiento de los alumnos

En el mundo de la educación ya son muchos los profesores que alertan que los exámenes estandarizados, es decir, aquellos que son iguales para todos los alumnos, a menudo miden más el rendimiento que el conocimiento.

Lo que se valora es la capacidad para memorizar y transcribir información, en vez de cómo aplicarlas en sus vidas. Esta situación, que viene dándose desde prácticamente siempre, es frustrante para muchos docentes. El cambio es necesario, pero no va a llegar de un día a otro.

¿Pero en concreto, cómo puede afectar este tipo de evaluación a los estudiantes? Estos tres problemas que acarrean los exámenes estandarizados:

Desmotivan a algunos estudiantes

La educación estandarizada crea un ambiente de competitividad innecesario. Todos los alumnos compiten por sacar las mejores notas con los mismos tests. Es por ello que algunos estudiantes pueden sentirse frustrados, lo que puede llevarlos a abandonar los estudios.

Piensa que quizás estos estudiantes tienen otras habilidades que no están siendo convenientemente evaluadas con los exámenes actuales. Un cambio en la forma en la que se les evalúa contribuirá a que los profesores conozcan mejor las fortalezas y debilidades de los alumnos, qué aprenden y cómo lo hacen.

¿Te interesa estudiar Pedagogía?

Regístrate gratis

Pueden resultar estresantes

Entrar en una sala de examen no es lo más agradable del mundo. De hecho, para determinados alumnos puede ser tan abrumador que afecta a su rendimiento. Probablemente conozcas algún estudiante que se pone extremadamente nervioso cuando tiene que hacer una presentación o un test. En estos casos, aunque se sepa el temario al dedillo, puede tener un mal rendimiento, quedarse en blanco y cometer errores. ¿Pero saben aplicar estos conocimientos a sus vidas? Mediante los exámenes estandarizados no hay forma de asegurarse de ello.

Se valora de manera injusta

¿Y qué ocurre con los estudiantes que sacan muy buenas notas? ¿Son los que mejor han interiorizado la materia? No tiene por qué. Si echas la vista atrás a tu etapa estudiantil, seguro que recuerdas a algún compañero (o incluso tú mismo) que se pasaba semanas memorizando el temario tal cual venía en el libro. En el examen lo soltaba todo y luego se olvidaba de ello sin dejar ninguna marca en su conocimiento.

Los alumnos suelen estar tan centrados en sacar buenas notas que se olvidan del verdadero propósito de estudiar. Se premia la memorización mecánica y se olvida el valor de la educación.

¿Cómo deberían cambiar los exámenes?

Es difícil tener una respuesta clara ante un problema tan arraigado que ha existido siempre. En general los expertos opinan que no tiene por qué llevar mucho tiempo para los profesores aplicar nuevas técnicas de evaluación. Puede ser tan simple como preguntar a los alumnos cuestiones sobre qué les ha parecido el examen y qué cambiarían de sus respuestas sin tuvieran más tiempo.

Dejar que los estudiantes revisen el trabajo de otros también puede ayudar a determinar nuevas formas de examinar. Saber qué es lo que más valoran ellos mismos o qué les ha gustado más de los ejercicios puede contribuir a crear una imagen más clara de las necesidades de cada alumno. Además, ellos se sentirán escuchados, lo que les motivará a esforzarse más en el día a día.



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.