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Aprende a identificar el Síndrome de Procusto

           Autor: María Moreno Sierra
Aprende a identificar el Síndrome de Procusto
Aprende a identificar el Síndrome de Procusto  |  Fuente: Shutterstock

En la universidad seguro que te encuentras con maravillosas personas que te pasan los apuntes si un día has faltado a clase, te explican algún tema si no lo has entendido bien o te preguntan por tu vida personal por el mero hecho de conocerte mejor y convertirse en tu amigo. Sin embargo, tendrás que aprender a identificar a esos compañeros que rechazan a otras personas por el miedo a ser superados o cuestionados por ellas. Hoy te queremos hablar del Síndrome de Procusto.

Procusto o Damastes era uno de los hijos del dios Poseidón según narra la mitología griega. Trabajaba como posadero del Ática en lo alto de las colinas, ofreciendo alojamiento a los viajeros solitarios. Una vez estos pobres entraban en su casa, eran invitados a tumbarse en una cama de hierro. Después de atarles y amordazarles, les cortaba las partes del cuerpo que sobresalían de la estructura o les descoyuntaba los huesos para que cubrieran la cama si eran de estatura pequeña. Esta historia terrorífica no acabó hasta que Teseo mató a Procusto.

El síndrome de Procusto habla de la fobia a la diversidad y a la importancia de aprender a convivir con aquellas personas diferentes a nosotros. Las personas que lo sufren son capaces de discriminar o hacer bulling a la persona que destaca del grupo con tal de frenar la amenaza que sienten, a su vez intentarán parar por todos los medios la creatividad y las nuevas ideas por miedo a que estas les eclipsen.

Es bastante común en el terreno universitario, ya que las personas que padezcan este síndrome se sentirán amenazadas cada vez que un compañero saque mejores notas, obtenga una beca o se gane el alago del profesor. En el terreno laboral los síntomas suelen hacerse cada vez más visibles, ya que tendrá que competir con muchos más colegas, más superiores y la presión de la sociedad.

Este síndrome suele presentarse en personas que manejan grandes niveles de frustración, padecen baja autoestima y una escasa sensación de control. Lo más normal es que surja después de haber sufrido constantes vejaciones o traumas, unos acontecimientos que podrían haber ocasionado que la persona dudase de sus propias capacidades. Por el lado contrario, también puede aparecer en personas narcisistas que ven cómo otros compañeros obtienen mejores resultados académicos o laborales.

Estas personas se caracterizan por ser grandes manipuladores, aunque no todos son conscientes de ello. Si conoces alguien así, puedes intentar ayudar, aunque lo más normal es que salgas escaldado. Nuestra más sincera recomendación es que huyas de las personas convenidas, envidiosas y egoístas. Céntrate en tus estudios y en hacerlo lo mejor posible. Si te rodeas de gente positiva, buena y compasiva, mejor que mejor.

¿Te animas a estudiar Psicología?

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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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