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Qué son los objetivos SMART para empresas y cómo aplicarlos

      
Qué son los objetivos SMART para empresas y cómo aplicarlos.
Qué son los objetivos SMART para empresas y cómo aplicarlos.  |  Fuente: Shutterstock

Aunque el proceso de creación de los objetivos SMART es tedioso cuando aún no se tiene la práctica suficiente, su internalización ayudará a tu empresa o emprendimiento con la distribución de sus recursos para alcanzar las metas propuestas. Ningún momento es tarde para instalar un faro en tu negocio que señale el camino hacia buen puerto, apelando a esta metodología que promete extraer los mejores resultados si te esfuerzas en ellos. Conoce qué son los objetivos SMART para empresas y cómo aplicarlos sin importar su tamaño o área.

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¿Para qué sirven los objetivos SMART?

La palabra inglesa se traduce como “inteligente” pero en este caso, funciona como un acrónimo para una serie de cualidades que deben tener estos tipos de objetivos. Es un gran acierto por parte del marketing utilizar un acrónimo pegadizo, atractivo y que se corresponde con la palabra inteligencia. El proceso de definir objetivos es largo, sin embargo, oficiará de guía para el equipo de trabajo o incluso para ti mismo. Lograrás distribuir mejor los recursos, alineándote con la línea de negocio.

Además de ayudar a formular los objetivos, garantiza que cumplan con las características necesarias para realizarse eficientemente. La productividad de la compañía, startup o emprendimiento se disparará si los implicados saben exactamente qué hacer para alcanzar un objetivo específico. Los resultados se visualizan con el correr del tiempo cuando la metodología está incorporada en las tareas corrientes de cada miembro.

Cuanto más detallado está un objetivo, más fácil será alcanzarlo y evaluar si los recursos disponibles son suficientes o necesitas adquirir otros e incluso acotar la meta por falta de presupuesto. Intenta responder las preguntas qué, cuándo, dónde, cómo, quién, con qué, empezando por un objetivo general al estilo “aumentar las ganancias”, para desglosarlo en un itinerario de todo lo imprescindible para llegar a él.

Una vez tengamos nuestro objetivo principal, si es difícil darle todos los atributos necesarios para que sea un objetivo inteligente, sencillamente vamos a ir dividiéndolo en objetivos más pequeños que podamos interpretar desde una perspectiva SMART: fidelizar más clientes, aumentar la productividad del equipo, reducir gastos.

Un objetivo específico tendrá que incluir números para poder cuantificarse, es la única manera de saber si vale el tiempo, los medios y el dinero utilizado o es mejor continuar con la siguiente meta. Puedes agregar números, porcentajes o cantidades exactas en el objetivo que dividiste anteriormente en las preguntas clave. Por ejemplo, generar 50 clientes nuevos o incrementar las ventas un 20%. Recuerda que los datos cuantitativos son sinónimo de una evaluación más exacta de los avances.

Establecer un objetivo imposible de alcanzar solo generará frustraciones en el equipo que los desarrolla, incluso si tienes una unipersonal y eres el único involucrado. Es importante analizar qué se hizo hasta el momento para determinar si el salto que estás buscando es factible según los recursos que tienes, las personas que trabajan contigo y los plazos. Realiza una lista de los implementos que necesitarás para saber si puedes conseguirlos, ya sean tangibles o intangibles.

La relevancia de un objetivo está dada por la alineación que tiene con el negocio. Pregúntate qué tan importante es cada una de las metas para la empresa, jerarquizándolas de modo que empieces por aquella que ocupa el primer puesto. Nuevamente, considerar los recursos disponibles para otorgar un orden de relevancia, es un buen método de filtración. El espíritu ambicioso es necesario en un negocio, pero la realidad siempre debe tu punto de referencia si quieres mantener la competitividad destacando los aspectos singulares de la empresa.

Los plazos funcionan como impulsos de motivación para alcanzar un objetivo, porque si no lo sitúas en una línea de tiempo difícilmente pongas el mismo empeño, tampoco lo hará el equipo designado. Cada proceso tendrá una fecha aproximada de inicio y otra de finalización que actuarán de guías para darse prisa cuando sea oportuno. Además, establecer plazos ayuda a concentrarse y facilita el aprendizaje de la flexibilidad cuando deba sacrificarse una fecha para mejorar la calidad.

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