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Ventajas e inconvenientes de estudiar en la biblioteca

           Autor: María Moreno Sierra
Ventajas e inconvenientes de estudiar en la biblioteca
Ventajas e inconvenientes de estudiar en la biblioteca  |  Fuente: Universia

La mayoría de los universitarios prefieren estudiar en casa, ya que es el lugar más cómodo para aprender. Sin embargo, todavía quedan alumnos  que deciden estudiar y preparar sus trabajos en bibliotecas públicas. Ambas opciones son totalmente válidas, aunque hoy queremos explicarte las ventajas y los inconvenientes de estudiar en la biblioteca.

Ventajas de estudiar en la biblioteca

  1. Las bibliotecas son espacios perfectos para el estudio, ya que permiten tener a mano todo el material necesario. Además, suelen abrir 24 horas en época de exámenes, por lo que podrás estudiar incluso por la noche.
  2. Estudiar en una biblioteca te permite salir de la rutina y de tu zona de confort. Al estar rodeado de otras personas que también están estudiando, te concentrarás más y estarás más predispuesto al aprendizaje.
  3. Mientras que en tu casa no hay normas, en las bibliotecas no se puede hablar, comer, beber o dejar la mesa durante un tiempo prolongado. Todas estas prohibiciones hacen que cunda mucho más el estudio. Si ya estás allí, haces que el tiempo cuente.
  4. Las bibliotecas públicas permiten estudiar acompañado de otros amigos o compañeros, los cuales podrán ayudarte a solucionar alguna duda en momentos puntuales. También puedes quedar con alguno de ellos para caminar hasta la biblioteca de la universidad o del barrio, así te sentirás en la obligación de acudir a la cita y no procrastinarás.
  5. Los descansos en la biblioteca son muy eficaces y provechosos, ya que no desconectamos chequeando el móvil o tumbándonos en el sofá, sino que salimos a la calle, hablamos, comemos y tomamos el aire fresco. Unos minutos serán suficientes para volver al estudio con fuerzas, ánimo y una buena concentración.

Inconvenientes de estudiar en la biblioteca

  1. Las bibliotecas también son un foco de cotilleos y susurros. Siempre encontrarás los típicos estudiantes que han ido allí a pasar el rato, por lo que huye de ellos e intenta sentarte cerca de personas responsables y silenciosas. Este ruido también hará que, en ocasiones, sea difícil concentrarse.
  2. Si es una biblioteca de barrio, quizás te encuentres con antiguos compañeros del colegio. Aunque pueda parecer un poco brusco, recuerda que has ido hasta allí a estudiar, no a hacer amigos ni a recuperar relaciones del pasado. Saluda con un movimiento de cabeza y continua a lo tuyo. Si coincidís en un descanso, podéis aprovechar para poneros al día.
  3. En las bibliotecas no suele estar permitido comer, así que tendrás que cambiar de hábitos si eres de los que siempre estudia con un bol de frutos secos al lado. Aprovecha los descansos para saciar tu apetito.
  4. Dependiendo de su año de construcción, puede que dispongan de mesas compartidas, sin enchufes o puertos. Si necesitas el ordenador, asegúrate de sentarte cerca de una toma de corriente o carga la batería antes de salir de casa.
  5. Sus sillas tampoco suelen ser extremadamente cómodas, por lo que tendrás que estirar un poco durante los minutos de descanso si no quieres acabar sufriendo dolorosas contracturas.

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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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