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¿La inteligencia emocional y la toma de decisiones son compatibles?

      
La inteligencia emocional debe servir para crear un buen ambiente de trabajo
La inteligencia emocional debe servir para crear un buen ambiente de trabajo
  • Una inteligencia emocional demasiado alta puede impedirnos tomar las riendas y ser buenos líderes.
  • Entonces, ¿por qué me debo guiar en la toma de decisiones? ¿Qué protagonismo debe tener la inteligencia emocional en el desarrollo profesional?
  • Una excesiva empatía puede suponer que no seamos capaces de realizar críticas constructivas o tomar decisiones más tajantes.

Está claro que los extremos nunca han sido buenos e, igual que te capacitan mejor para realizar ciertas tareas, también te dejan más expuesto ante otro tipo de situaciones.

En el mundo profesional y del liderazgo es lo que pasa con la implicación de la inteligencia emocional en la toma de decisiones.

Seguro que has oído, en más de una ocasión, que desarrollar una buena inteligencia emocional es clave para el desarrollo profesional, conseguir metas y poder trabajar y coordinar equipos. Y que ser empático, racional, no dejarse llevar por los impulsos, ser dialogante y poseer autoconciencia son algunas de las capacidades que engloba una alta inteligencia emocional.

Estos rasgos, seguramente, te servirán para ser percibido como una persona con la que es fácil trabajar, positiva y dispuesta a ayudar a los demás. Pero, ¿qué ocurre cuando este autocontrol y dominio de las emociones nos inmoviliza ante situaciones que suponen tomar una decisión tajante?

En una toma de decisiones, la supervivencia y las ventajas a nuestro favor siempre son el comportamiento innato, donde es necesario que juegue su papel la empatía y racionalidad, para, justamente, evitar la situación contraria, y del inmovilismo pasemos a una decisión completamente injusta e ineficaz, o usemos esta ventaja para manipular las emociones de los demás.

Aquí también es donde debemos de prestar cierta atención a los marcadores somáticos, es decir, esos procesos emocionales inconscientes que influyen en la toma de decisiones, y que debe desarrollarse como una fuerza paralela a la razón, de manera que el resultado sea equilibrado.

Si meditas sobre ello con detenimiento, comprobarás que ser líder o estar al frente de una gran empresa no debe ser fácil y la necesidad del autoconocimiento para detectar y equilibrar las emociones y el razonamiento lógico.

¿Y qué pasa con la creatividad?

Pues si casi todos los expertos tienen claro que una excesiva inteligencia emocional puede conducir a una toma de decisiones ineficaz, negando que ciertos factores se tengan en cuenta, son más diversas las opciones en relación a cómo la inteligencia emocional afecta al ingenio y la creatividad.

Según muchos psicoterapeutas, las compatibilidades entre creatividad y alta inteligencia emocional son más complejas, debido al grado de conformismo y de prudencia de estas personas.

Por otro lado, otros expertos coinciden en la idea del conformismo, pero que esto no quiere decir que una persona pueda ver más allá y sea capaz de arriesgar, ya que son más flexibles y se enriquecen con más interacciones.

Lo que queda claro es que aun queda mucho por indagar sobre el papel de las emociones y que mostrarlas no debe ser visto como un símbolo de vulnerabilidad.

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