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¿Tienes un jefe tóxico? Descúbrelo y neutralízalo con estas técnicas

           Autor: Sara Rivero
¿Tienes un jefe tóxico? Descúbrelo y neutralízalo con estas técnicas.
¿Tienes un jefe tóxico? Descúbrelo y neutralízalo con estas técnicas.  |  Fuente: Shutterstock

Hablemos con sinceridad… ¿A quién le apasiona ir a trabajar todos los días? ¿Quién disfruta cada uno de sus momentos en el trabajo? Quizá no sea tan fácil reconocerlo, pero es completamente normal tener deseos de huir del trabajo para dedicarnos a descansar durante todo el año. El problema aparece cuando esos deseos, justamente, no desaparecen crecen constantemente.

¿No soportas tu trabajo? ¿Te mortificas todo el fin de semana pensando en las horas que faltan para volver a la oficina? ¿Ya no sientes el mismo entusiasmo que cuando empezaste? No es necesario que te alarmes, pero debes saber que probablemente estás enfrentando un empleo tóxico.

Cuando hablamos de “empleo tóxico” nos referimos a empleos que matan la voluntad del trabajador, que le quitan la motivación y lo hacen desear estar en otro sitio. Estos pueden ser tóxicos por el mismo ambiente laboral (empresas poco estables, en las que no se puede crecer, o industrias en peligro de extinción), por los compañeros (envidiosos, incapaces de trabajar en grupo, etc.), o por los propios jefes. Por lo general este último factor es poco conocido, y difícil de admitir para los trabajadores, pero aun así ocurre. De hecho, en el libro “Nuevo management para dummies” de Ana María Castillo Clavero y Juan Carlos Cubeiro, los autores señalan que 4 de cada 10 jefes pueden considerarse como tóxicos.

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Existen muchos tipos de jefes, algunos de ellos marcan a sus empleados por sus enseñanzas, y otros sencillamente por amargar su existencia. En esta nota hablaremos de los segundos, esos que hacen aún más pesado un día de trabajo, y que son responsables de la baja motivación de sus subordinados.

¿Qué es un jefe tóxico? Un jefe que no lidera, que prefiere imponer sus métodos con autoridad antes que enseñar, que destruye el autoestima de sus trabajadores haciéndoles pensar que no son capaces de lograr determinados objetivos. En esta nota te enseñaremos a identificarlos y neutralizarlos.

Características de un jefe tóxico:

  • No pone entusiasmo ni buena energía en el trabajo.
  • Se adjudica logros de sus subordinados como propios.
  • Cambia de opinión con facilidad.
  • No escucha opiniones ni consejos, y tampoco los pide.
  • Acostumbran insultar y gritar.
  • Permiten que ciertos empleados carguen con el trabajo más pesado, mientras otros disfrutan su tiempo libre en la oficina.
  • No sabe comunicar bien sus ideas.
  • Olvida completamente las necesidades de sus empleados, pues siempre piensa en las suyas o las de la empresa.
  • Gestionan mal su tiempo.
  • Se irritan fácilmente.
  • Únicamente ellos pueden tomar decisiones, son extremadamente autocráticos.
  • Sus expectativas son irreales, y por ello acostumbran demandar trabajos extremadamente complejos en tiempos acotados.
  • Limitan la creatividad.
  • Se colocan a la defensiva ante cualquier crítica o sugerencia.


Tipos de jefes tóxicos y cómo neutralizarlos

Como dijimos, existen muchos tipos de jefes. Algunos no tienen un perfil específico, o combinan características de varios perfiles diferentes, pero en líneas generales podemos decir que cuando se trata de jefes tóxicos existen aproximadamente 5 tipos:


1) El acosador

Busca humillar e intimidar a sus empleados, abusando de su poder y tratando a sus propios empleados como si fueran enemigos cada vez que estos intentan desafiar su forma de pensar o cuestionar alguna de sus órdenes.

Para minimizar o neutralizar su impacto, el trabajador debe recurrir a una estrategia selectiva, y elegir cuidadosamente tus batallas para meterte solo en las que puedas ganar. Lo mejor será que le des cierto reconocimiento por tus propias ideas, que lo hagas sentir que tus logros también son suyos. Quizá no lo veas del todo justo pues a fin de cuentas él disfruta humillarte y tú le pagas con agradecimientos, pero a fin de cuentas de este modo tu jefe podrá mantener su ego y quizá deje de acosarte tanto, pues sabrá que le conviene tenerte de su lado.

 

2) El detallista

No sabe delegar, quiere abarcar todo el trabajo importante porque cree que nadie estará a la altura de lo que pide. Con su actitud limita tus posibilidades de crecimiento y te obliga a hacer trabajos en los que no puedes destacar.

Neutralizarlo es difícil, pues tienes que mostrarle que puede confiar en ti. Para ello, te recomendamos agradecer cada tarea que te asigne, y dejarle en claro que valoras la confianza que deposita en ti. De este modo puede que poco a poco deje de obsesionarse tanto con los detalles y comience a trabajar en equipo contigo.



3) El amigable

Podrías creer que de ninguna forma puede ser negativo tener un jefe amigable, pero lo cierto es que cuando este intenta trascender los límites que tradicionalmente deben marcarse en una oficina, puede ser un verdadero dolor de cabeza. El jefe amigable intenta organizar encuentros fuera del horario de oficina, invitando a sus empleados a hacer actividades al terminar la jornada laboral, hace chistes y cuenta detalles de su vida personal, e incluso puede prestar más atención a los empleados que le siguen el juego y lo tratan como a un amigo.

El problema con este jefe es que genera climas laborales un poco incómodos, donde los límites no existen y las decisiones que deben tomarse no se toman. El jefe que busca ser amigo tiende a mantener en la empresa a aquellos que no hacen bien su trabajo, y que en cualquier otro sitio serían despedidos al instante. Este jefe prefiere mantener ese falso clima de amistad y así cargar a los trabajadores más eficientes con las tareas de aquellos ineptos a los que no se atreve a expulsar.

La forma de neutralizarlo es, justamente, colocando los límites que él evita. Si te pide tareas que no te corresponden, que debería hacer tu compañero o incluso él mismo lo mejor será que le digas que no puedes hacerlas, que no tienes tiempo pues ya tienes tu propio trabajo. Si te invita a salir fuera del trabajo simplemente inventa excusas para evitarlo. No es necesario que lo rechaces totalmente, o que te conviertas en una persona poco amable, pero cuando su amistad afecta tu trabajo debes ponerle límites y recordar que a fin de cuentas él es jefe y tu empleado.

 

4) El robot

No te ve como una persona, sino como a un empleado que trabaja determinado número de horas, y produce determinado número de recursos. No intenta conectar contigo o con otros empleados, pues simplemente prefiere fijarse en los ingresos que generan o lo que le cuestan a la empresa. Para él son tus números lo que dicen lo que vales, no tus características o personalidad.

Para neutralizarlo y que comience a verte de una forma más amable debes acercarte a él, mostrar que te importan los números tanto como a él. Una buena idea es acercarte a su oficina y plantearle estrategias que consideras serán de utilidad para mejorar tu productividad, de este modo te verá como una persona que “habla su lenguaje”, que comparte sus preocupaciones e intereses. Es importante que tu jefe sepa que eres más que un grupo de cifras, porque si el único valor que puede ver en ti es lo que produces no dudará un instante en despedirte cuando tu productividad baje.

 

5) El jefe fantasma

Por lo general este tipo de jefe se mantiene ausente del trabajo diario, hasta que se manera sorpresiva decide aparecerse y dejar directrices para los proyectos en los que el equipo trabaja. Algo así como una gaviota que baja presurosa hacia el mar en busca de un pez, pero cuando alcanza su objetivo vuelve a desaparecer.

En lugar de trabajar codo a codo con su equipo, el jefe fantasma simplemente espera ver los resultados, sin introducirse en el día a día del trabajo y sin interactuar demasiado con sus empleados.

Para neutralizarlo tienes dos caminos: hablar de forma directa indicándole que su presencia es necesaria para el equipo, o consultarlo en varias ocasiones para que a la larga comprenda que no puede permanecer alejado de su equipo para siempre.

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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, Community Manager y Periodista. Entusiasta, apasionada de la buena escritura y amante de los libros.

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