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Por qué las carreras de humanidades son el futuro de las empresas tecnológicas

      
Por qué las carreras de humanidades son el futuro de las empresas tecnológicas.
Por qué las carreras de humanidades son el futuro de las empresas tecnológicas.  |  Fuente: Shutterstock

El fanatismo por las carreras STEM se propagó en todo el mundo como único salvador de la empleabilidad. Los preuniversitarios que se sienten cómodos con las ciencias, las matemáticas y los conocimientos de ingeniería tienden a ser vistos como potenciales triunfadores en el mercado, mientras aquellos que no demuestran facilidad o encanto por los números se frustran creyendo que jamás encontrarán un buen trabajo. Sin embargo, la concepción tecnológica está cambiando porque los servicios o productos se personalizan para los usuarios, precisando conocimientos en la conducta humana. Te explicamos por qué las carreras de humanidades son el futuro de las empresas tecnológicas, sin perder de vista la importancia en las áreas duras.

Falsa dicotomía entre tecnología y humanidades

La necesidad de técnicos es innegable en un planeta altamente tecnologizado en vías de completa automatización. Sin embargo, personas capaces de llegar a las razones del comportamiento humano así como a sus hábitos, son clave para comprender los desafíos sociales y en base a ellos crear tecnologías que los solventen. El enfrentamiento entre tecnología y humanidades principalmente en las academias de formación terciaria es una falacia que está al caer: las características de las sociedades actuales hacen que ninguno puede subsistir sin el otro.

Desde el inicio de los tiempos, las humanidades se encargaron de mantener viva la curiosidad, fomentar la mentalidad crítica y encontrar los motivos que hacen infelices o dependientes a las comunidades más vulnerables, así como al individuo en particular. Nuestra condición humana no cambiará aunque siga avanzando la tecnología, pero también es verdad que la tecnología no nos abandonará. De esta forma, ambas tendrán que caminar tomadas de la mano para lograr soluciones eficientes que satisfagan necesidades reales.

Desmitificación de las carreras STEM

 Se anima a los preuniversitarios a estudiar carreras STEM porque se vinculan con salidas laborales rápidas y buenos salarios. No obstante, la universidad está perdiendo posiciones en el área técnica debido a la proliferación de cursos intensivos estilo bootcamps para adquirir habilidades concretas que reduzcan las brechas entre mercado y academia. Funciona de esta manera: existe un espacio sin cubrir en una tecnología específica, se dicta un curso para capacitar personas que tapen el agujero y gana tanto la empresa, como quien imparte el curso y el estudiante que recibe exactamente la formación requerida ahora mismo.

Como consecuencia, las barreras de contratación en el área están bajando pues existen tecnologías que por ejemplo, permiten generar una aplicación descomunal incluso para un programador principiante que está lejos de un título de ingeniería en sistemas. La educación universitaria en STEM no será suplantada por cursos intensivos en grandes empresas, pero ya no alcanza con una formación lineal centrada en las tecnologías. Los graduados en humanidades otorgan una visión a tierra sobre una invención tecnológica o científica, logrando que ambas ramas de conocimiento se unan para crear una solución holística.

Graduados de humanidades en empresas tecnológicas

Los mecanismos de las humanidades propician el nacimiento de las ideas creativas fuera del ámbito de la ciencia. Un artista tradicional puede realizar extraordinarios aportes en las últimas novedades de la realidad aumentada, pues las técnicas del desarrollador de software se compaginan con los conocimientos estéticos y teóricos para alcanzar un producto de excelencia. Asimismo, las humanidades permitirán extender las limitaciones de la ciencia pues los avances repercuten en la vida útil haciendo que se tornen obsoletos en años, meses o incluso semanas cuando los conocimientos son menos profundos. El trabajo sobre el ser humano nunca pasará de moda y su psicología se adaptará al contexto histórico, pero probablemente mantendrá la esencia.

Por otra parte, las carreras son más versátiles que hace 30 años y un historiador puede estudiar tecnología para asesorar el desarrollo de un videojuego ambientado en época, o un antropólogo formarse en Big Data para ayudar en el armado de bases de datos que resuelvan problemas culturales. Los currículos son flexibles y los estudiantes pueden danzar entre disciplinas sin estancarse en un área. De hecho, configurar un perfil alternativo combinando más de un rubro te otorgará un plus en el mercado laboral.

La importancia de las humanidades en las empresas tecnológicas radica en cómo piensas más que las habilidades adquiridas. Formular las preguntas justas, encontrar caminos que conduzcan a la exploración de respuestas y comprender qué están representando esos interminables conjuntos de datos sistematizados con fórmulas, es el desafío que depara a las compañías más competentes. El objetivo es desarrollar productos que realmente sean útiles para los usuarios, analizando el mercado al cual se dirigen para evitar la pérdida de clientes por aplicación de estrategias de marketing deshumanizadas. Las carreras STEM seguirán siendo cruciales pero podemos presumir que no destronarán a las humanidades, sino que compartirán campos de acción.

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