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¿Eres un profesor emocionalmente inteligente? ¡Descúbrelo!

      
¿Eres un profesor emocionalmente inteligente? ¡Descúbrelo!
¿Eres un profesor emocionalmente inteligente? ¡Descúbrelo!  |  Fuente: Shutterstock

El concepto de inteligencia emocional se utiliza para agrupar determinadas habilidades y conductas que permiten a una persona apreciar y expresar sus emociones y las de las personas que la rodean de forma justa.  

El correcto manejo de las emociones se aprende con el paso de los años y la interacción con otros miembros de la sociedad. Los infantes no saben responder de forma inteligente a las emociones que los gobiernan, por lo que recurren a llantos o enojos incomprensibles. Estos son aceptados por la sociedad en una primera infancia, pero se espera que al alcanzar la etapa adulta el individuo logre dominar sus emociones.

Características de las personas emocionalmente inteligentes:

  1. Autoconciencia: capacidad para reconocer las propias emociones, identificarlas y gestionarlas correctamente sin permitir que estas afecten objetivos mayores.
  2. Empatía: reconocer las emociones en el otro, y ser capaz de ponerse en su lugar para comprender el motivo por el que surgieron dichas emociones.
  3. Destreza social: habilidad para relacionarse con personas diferentes, que poseen emociones variadas, y ser capaz de lograr un nivel básico de comprensión.



Inteligencia emocional en profesores

Los profesores, como educadores y formadores de valores, deben ser capaces de controlar sus emociones en busca de un objetivo mayor: educar a sus alumnos.

Las clases no deben funcionar simplemente como espacios de transmisión de conceptos de Ciencia o Humanidades, sino que deben brindar a los estudiantes la posibilidad de aprender valores y herramientas que sirvan a estos para su inserción en la sociedad. Por lo tanto, es necesario que los profesores aprendan a controlar su inteligencia emocional.

¿Cómo es un profesor emocionalmente inteligente?

  1. Es capaz de aprovechar distintos momentos en el aula para formar a sus alumnos en el manejo de la frustración, el trabajo en equipo, la comunicación y la confianza en las propias habilidades.
  2. Escucha a sus alumnos y atiende tanto sus necesidades educativas como sus necesidades personales.
  3. Logra crear un vínculo saludable con sus estudiantes.
  4. Resuelve los conflictos que surgen en el aula de forma eficiente, canalizando las emociones de todos los participantes en actividades positivas para el grupo.
  5. No permite que ningún conflicto o imprevisto retrase sus metas, y busca la forma de mantenerse al día con el programa planeado para el curso.

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