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Situaciones incómodas que deben vivir los commuters en el transporte público

           Autor: María Moreno
Situaciones disparatadas que deben vivir los commuters en el transporte público
Situaciones disparatadas que deben vivir los commuters en el transporte público  |  Fuente: Shutterstock

Los commuters son esas personas que, por suerte o por desgracia, deben utilizar el transporte público a diario para desplazarse hasta su trabajo o la universidad. La mayoría de ellos pasa en el autobús, el tren o el metro una media de 57 minutos diarios, lo que se traduce en 4 horas y 45 minutos semanales o la friolera de 19 horas al mes. ¿La parte positiva? Que pueden aprovechar todo este tiempo para leer, ser más productivos e ir finalizando tareas pendientes. Además, tienen mil historias que contar, ya que viven situaciones incómodas los 365 días del año.

Todo comienza cuando entran a la estación, bajan las escaleras mecánicas y se sitúan justo en el punto donde saben que se abrirá la puerta. "Dejar salir antes de entrar", parece que aún mucha gente no sabe lo que esa frase significa.

 

Como ya he apuntado, muchos commuter aprovecháis el viaje para leer y poneros al día con vuestras novelas favoritas, siempre y cuando el resto de viajeros os lo permitan, claro, ya que son numerosas las personas que se aburren y se ponen a hablar con el primer desconocido que pillan.

 

Si lees en el transporte público, seguro que alguna vez has tenido que bajarte cuando estabas en la parte más interesante o en mitad del capítulo final.. Sin embargo, en ocasiones la lectura es tan apasionante que te das cuenta al acabar la hoja que ya te has pasado una estación. ¡Ahhhhh!

 

Una de las peores cosas que tiene el transporte público es que casi nunca hay sitio para sentarse, por lo que un asiento libre se convierte en algo parecido a una lucha por la supervivencia.

 

Si lo consigues, puede que tu compañero de viaje no sea como te esperabas. Los hay que intentan leer tu libro o tu periódico, los que ocupan parte de su asiento, los que no dejan de interrumpirte con sus sonidos o los  que directamente utilizan tu hombro para echarse una siestecilla.

 

Otro punto a considerar son los olores. Además de los corporales, los pobres commuters deben soportar a diario todo tipo de aromas. Muy desagradables, sobre todo, a primera hora de la mañana. ¿No odiáis también oler a comida cuando estáis deseando llegar a casa para comer?

 

Si no consigues sentarte, tendrás que soportar los constantes roces, los sudores y los tocamientos más o menos intencionados. Lo mejor, en estos casos, es tomárselo con buen humor y pensar en positivo.

 

Eso sí, mantendrás tu sonrisa siempre y cuando no haya ningún pasajero que esté ocupando adrede dos asientos.

 

O cuando tengas que ceder tu asiento porque la persona que está sentada en el sitio para personas especiales se está haciendo la remolona para no levantarse.

Pero no todo es negativo, ya que ir en transporte público te permite, por ejemplo, evadirte de tu propia vida. ¿Acaso ninguno de vosotros ha ido entreteniéndose escuchando la conversación de los dos tipos de al lado? ¿No os imagináis cómo serán las vidas del resto de los compañeros de vagón?

Los transportes públicos son también fuentes de inspiración y de aprendizaje. De tus viajes puedes saber cuáles son los libros más leídos del momento o los cantantes que más lo están "petando" (sí, porque la gente no sabe escuchar música sin compartir sus gustos con los demás). Lo único que tienes que hacer es observar.

El transporte público, además, crea lazos infinitos. Quizás no hayas hablado en tu vida con el señor que coge todos los días tu mismo tren, aunque le saludas con una media sonrisa y te preocupas cuando algún día falta a su cita.

Porque pasamos muchas horas en los medios de transporte. ¿No sería mejor que en lugar de caras largas viéramos fiesta allá donde fuéramos?



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María Moreno

María Moreno

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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