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Cómo utilizar las manos para dar más fuerza y seguridad a tu discurso

           Autor: María Moreno Sierra
Cómo utilizar las manos para dar más fuerza y seguridad a tu discurso
Cómo utilizar las manos para dar más fuerza y seguridad a tu discurso  |  Fuente: Universia

La comunicación no verbal puede ser excesivamente delatadora cuando estamos nerviosos. Siempre que vamos a exponer un proyecto en clase o acudimos a una entrevista de trabajo, los gestos y la forma de movernos serán cruciales, ya que denotarán firmeza o falta de seguridad. ¿Quieres aprender a utilizar las manos? Sigue los siguientes consejos y lograrás unos discursos con más fuerza y convicción.

Lo primero que debes pensar es que los nervios, hagas lo que hagas, no van a desaparecer como por arte de magia, por lo que te recomendamos que utilices esa energía para lograr algo positivo. Las manos pueden mejorar la comunicación, permitiendo que la audiencia capte mucho mejor el mensaje y empatice con el orador.

"Hay más conexiones entre el cerebro y la palma de la mano que con cualquier otra parte del cuerpo"

Da igual que te enfrentes a tu clase, a un tribunal o a una conferencia con 200 participantes, el fin último de la presentación debe ser siempre conseguir el compromiso de la audiencia, que entienda tu exposición y el mensaje que estás tratando de transmitir. Las manos pueden ayudarte enormemente hablando por tu cuerpo.

Allan Pease, experto en psicología, explicó en una charla TED que "hay más conexiones entre el cerebro y la palma de la mano que con cualquier otra parte del cuerpo". Entonces ¿por qué no las utilizamos para persuadir o convencer también a nuestra audiencia?

Está claro que es necesario mover las manos junto al discurso, pero más importante aún es saber colocar las palmas de las manos para indicar orden, petición o ruego. Un discurso puede variar completamente si colocamos nuestras palmas hacia arriba, hacia abajo o con el dedo apuntando. ¿Quieres parecer amable y conseguir la empatía del público? Muestra siempre tus palmas.

De hecho, los ponentes que utilizan las manos hacia arriba durante sus charlas consiguen que la audiencia retenga su discurso un 40% más que aquellos que las colocan hacia abajo, ya que estos son catalogados como profesionales más amigables, comprometidos y relajados. Los peores valorados son aquellos que apuntan con el dedo, porque dan la sensación de autoridad y seriedad.

Ahora es el momento de que prestes atención a tus movimientos y tengas conciencia de cuál es tu posición natural. Con un poco de práctica, es posible cambiarla. Eso sí, ten en cuenta que en ocasiones los movimientos de las manos están íntimamente relacionados con los sentimientos. ¿Te interesa el tema? ¿Quieres aprender algo más? Escucha la charla de Allan Pease para TED.

¿Te animas a estudiar psicología?

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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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