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Por qué el contacto virtual nunca sustituirá a la comunicación cara a cara

      
Por qué el contacto virtual nunca sustituirá a la comunicación cara a cara.
Por qué el contacto virtual nunca sustituirá a la comunicación cara a cara.  |  Fuente: Shutterstock

Daniel Goleman es un psicólogo californiano dedicado a la inteligencia emocional y su repercusión en las relaciones humanas. Recientemente escribió un artículo para el blog de LinkedIn en el cual brinda motivos para entender por qué el contacto virtual nunca sustituirá a la comunicación cara a cara, incluso en un mundo donde los dispositivos electrónicos dominan cualquier evento social.

Comunicación virtual Vs comunicación presencial

Los medios digitales son excelentes facilitadores de la comunicación en distintos aspectos de la vida cotidiana, pero las conexiones emocionales que se generan con la persona que comparte tu mismo ambiente físico, son imposibles en la virtualidad. Aunque vivimos en una era gobernada por la tecnología que implica el aumento progresivo del contacto por dispositivos electrónicos en lugar del intercambio cara a cara, el momento humano no será reemplazado porque el cerebro está diseñado para recibir estímulos sociales.

La conversación directa con el otro favorece la cercanía, posibilita el contacto visual y genera una impresión que no logra la virtualidad. De hecho, el cerebro recibe señales sobre las emociones y las intenciones del otro cuando se interactúa en el plano real y no es capaz de trasladarlos al contacto electrónico. Esto se explica fácilmente si piensas en la cantidad de malentendidos que viviste por Whatsapp, quizá porque no pudiste interpretar el tono utilizado por tu interlocutor ya que las palabras escritas no transmiten señales que surgen en su articulación durante el diálogo.

Esto sucede cuando hablas cara a cara con alguien

La interpretación automática de las emociones e intenciones del otro, permite hacerse una idea aproximada de lo que está sucediendo en su cabeza y otorga pistas para actuar en consecuencia. La información que recibes es intransferible al plano virtual y el cerebro se alimenta de estas señales durante el contacto humano. Los efectos psicológicos que posee, propician el establecimiento de un vínculo, lo cual no significa que te hagas amigo de la persona que se sentó a tu lado en el último viaje de avión.

Para que ocurra una conexión humana en la realidad, lo primero que se requiere es atención. Concentrarte en tu interlocutor hará que el cerebro esté alerta para procesar los estímulos que se desprendan del contacto manejando una mayor cantidad y profundidad de datos respecto a la conexión virtual. Lo segundo que ocurre, es la sincronización no verbal de movimientos que activan circuitos cerebrales y finalmente, experimentamos una sensación de placer cuando el diálogo se desarrolla adecuadamente.

La comunicación cara a cara propicia un vínculo con características irreproducibles en la virtualidad. Así que la próxima vez que te conectes con tus amigos por Snapchat, proponles juntarse en el parque y presta atención a las señales que te envían: seguramente logres un mayor nivel de satisfacción en tu conversación.

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