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Pasos para diseñar un plan de vida

           Autor: Agustina Ciancio
Pasos para diseñar un plan de vida.
Pasos para diseñar un plan de vida.  |  Fuente: Shutterstock

Organizar tu vida facilita la realización de tus aspiraciones a nivel personal y profesional, porque implica establecer acciones concretas para alcanzar un sueño abstracto. Aprende a diseñar un plan para lograrlo, teniendo en cuenta cada paso necesario en su creación.

¿Por qué hacer un plan de vida?

Conforma un resumen general del estado actual de tu vida y la proyección que haces para asegurarte de cumplir tus máximas aspiraciones. Escribirlo, te ayuda a visualizar qué camino tomar en cada área de interés para ti, como los vínculos afectivos, tu empleo, tu formación académica, tu economía, tu salud o lo que quieras agregar. Puedes resolverlo en una planilla de cálculo de Excel con la técnica de Personal Balanced Scorecard y aunque al principio te cueste organizarte, lograrás automatizar la práctica.

Lo revisarás cada tanto, pues la idea es guiarte y no saturarte de metas irreales que no podrás cumplir. Por otra parte, es fundamental entender que lo principal es disfrutar del camino para evitar frustraciones cuando un evento inesperado cambie el rumbo de tus planes. Requiere una buena dosis de paciencia para armar una tabla realista, flexible, medible y ajustable.

 

¿Qué se necesita para armar un plan de vida?

1. Entender que es un proceso

Todas tus metas no se cumplirán la próxima semana, ni siquiera en el siguiente año. Dependerá fundamentalmente de los plazos que manejes, pero un plan de vida suele abarcar grandes períodos que establecen tus metas más importantes. Los puntos finales no existen en este caso, sino que las ideas van tomando forma con los acontecimientos que suceden. El plan es una guía que cambiará con el paso del tiempo y se alineará a tus vivencias en cada momento.

2. Conocerse a sí mismo

Deberás tomarte un tiempo para pensar cuáles son tus fortalezas y tus debilidades, además de tus máximas aspiraciones personales y profesionales. Anota el concepto que tienes sobre ti para saber cómo empezar a planificar de acuerdo a tus mayores necesidades o expectativas. Piensa qué objetivo persigues en cada fin que marcaste como fundamental en tu vida, si realmente te hace feliz y cómo lo alcanzarás.

3. Ser curioso

La curiosidad es la mejor herramienta de acción porque mantiene alerta al cerebro, intrigándolo sobre el descubrimiento que está a punto de realizar y las posibilidades que conlleva. Nacemos con una capacidad de asombro que vamos perdiendo con el correr de los años, lo cual es negativo cuando se llega al punto de naturalizar cada situación que vivimos porque le restamos valor. Sin curiosidad, no somos capaces de plantearnos metas interesantes.

4. Visualizar

Es fundamental saber hacia dónde te diriges para decidir qué medidas concretas te llevarán hasta allí. Explora tu mente para establecer dónde te ves en un año, en cinco, en diez, en veinte o en el lapso de tiempo que elijas. Un buen ejercicio es comenzar por periodos amplios e ir acercándote a tu estado actual para determinar metas a corto plazo.

5. Descomponer objetivos

Si tu meta para el próximo quinquenio es obtener un título de posgrado, piensa en las pequeñas acciones que te lo permitirán, como mejorar tu nivel de inglés, tener un par de años de experiencia laboral o ahorrar el dinero suficiente para pagarlo. A partir de estos objetivos concretos, afínalos aún más hasta obtener acciones que puedes implementar desde ahora. Obtendrás metas anuales, mensuales y diarias que serán fáciles de seguir.

6. Analizar los obstáculos

Examinar los problemas que se presentan cuando estableces un objetivo específico, te ayudará a enmarcar tus acciones para pensar una alternativa que te permita sortearlos o en su defecto, atravesarlos de la mejor manera posible. Los planes jamás salen como están estipulados porque siempre surgen inconvenientes, por eso es importante preparase pensando cuáles son las posibles piedras con las que puedes tropezar.

7. Integrar evaluaciones

La única forma de saber si vas por el camino correcto, es integrar evaluaciones en el plan de vida. Te ayudará a cambiar el rumbo cuando una acción no está arrojando los resultados esperados ni está teniendo consecuencias positivas aunque sean imprevistas. Podrás modificar la intensidad de una medida si el plazo establecido se acerca y no notas grandes cambios. Es importante que además de prestar atención a lo que no va bien, celebres tus logros para impulsarte a continuar alcanzando metas y en especial, disfrutando del proceso.

 

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Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

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