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5 actitudes para ser un profesor con más empatía

      
5 actitudes para ser un profesor más empático.
5 actitudes para ser un profesor más empático.  |  Fuente: Shutterstock

Dentro del aula se reúnen distintas personas, y por ello distintas voluntades. Algunos quieren aprender por iniciativa propia, pensando en tener un mejor futuro; mientras otros solo asisten a clase obligados por sus padres. En ese grupo de gente con distintos objetivos, problemas, preconceptos y pensamientos, el profesor es quien debe liderar el camino hacia el aprendizaje.

Para poder actuar como líder de sus estudiantes, el primer paso es intentar comprenderlos. La empatía resultará clave para alcanzar esta comprensión, por lo que es importante que todo profesor pueda alcanzar este sentimiento y utilizarlo como forma de canalizar las diferentes voluntades que se encuentran en el salón hacia las lecciones que este debe transmitir.

¿Cómo ser un docente empático con los estudiantes? Hablando, pero sin olvidar escuchar; intentando entender cómo se sienten en lugar de suponer que si llegaron hasta el aula es porque desean aprender; interpretando no solo lo que dicen sino también lo que reflejan con su comunicación gestual…

Si buscas ser un docente más empático, te contamos 5 tipos de actitudes que te ayudarán a alcanzar este objetivo, y con él obtener una mejora en el ambiente de tu clase, y seguramente un aumento en la productividad y el compromiso de tus estudiantes.

1)      Conócelos

¿Qué clase de familia tienen? ¿Qué hacen al salir del aula? ¿Cuáles son sus sueños? ¿Qué quieren aprender? ¿Qué esperan de tu clase? Si llegas a conocerlos, o al menos te interesas por intentarlo, puede que logres un mejor ambiente y con ello logres dirigir tu clase hacia temáticas y tareas con las que tanto tú como tus estudiantes se sientan conformes.

2)      Interésate

Muchas veces las personas simplemente necesitan hablar, escuchar un “¿cómo estás?” de alguien realmente interesado en la respuesta. Los alumnos necesitan esos detalles, tanto para sus asuntos personales pero también para los del aula. Intenta saber cómo se sienten respecto a determinados temas, a la modalidad de trabajo, al grupo que se ha conformado… Solo conociendo su opinión podrás mejorar tu desempeño para ser un mejor docente.

3)      Olvida los prejuicios

Es normal que como docente tengas algunos preconceptos de tus estudiantes. Ya sea porque los conoces de cursos anteriores, por opiniones de colegas o simplemente por su desempeño en el día a día… ¡Olvídalos! Deja de pensar que fulano es un mal alumno y permítele demostrarte que no lo es.

4)      Busca el lado positivo

Puede que a veces sea frustrante ver que explicas una y otra vez la misma lección pero las evaluaciones que realizas demuestran que tus alumnos no te comprendieron. De todos modos, debes enfocarte en lo positivo: no aprendieron eso, pero seguramente aprendieron otras tantas lecciones que estás olvidando simplemente por centrarte en lo malo.

5)      Pregunta antes de afirmar

No asumir nada hasta no saber exactamente qué pasó es una actitud que  puede aplicarse en cualquier ámbito de la vida cotidiana, pero que dentro del aula podría tener más incidencia de la que se cree… ¿Qué pasó con la tarea que pedí? ¿Por qué no pudieron completarla? ¿El tema no se entendió o no lo estudiaron lo suficiente? Permita que exista el diálogo, que tu voz no sea la de la autoridad represora que decide lo que está bien y lo que está mal.

¿Y tú? ¿Eres empático?

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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, entusiasta y apasionada de la buena escritura

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