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¿Es posible una renta básica universal en España?

           Autor: Sara Rivero
¿Es posible una renta básica universal en España?
¿Es posible una renta básica universal en España?  |  Fuente: Shutterstock

Al igual que ocurrió con el éxito del modelo educativo implementado en Finlandia, cada nuevo proyecto presentado en el país del noreste de Europa tiene repercusión en todo el continente. Cuando, debido a sus cambios en la educación, Finlandia alcanzó la cima en los mejores rankings educativos del planeta, el resto de los países del globo se cuestionaron las posibilidades de imitar al país vecino. Con la renta básica universal ocurre exactamente lo mismo.

Desde que Finlandia anunció la puesta en marcha de su experimento con la denominada RBU, el debate volvió a instalarse. El problema, tanto con la educación como con este sistema de seguridad social, es que existe solo una Finlandia en el continente. Puede sonar obvio, pero vale la pena recordarlo: en países diferentes se viven condiciones diferentes, las cuales pueden determinar el éxito o fracaso de determinados proyectos.

El hecho de que la renovación del sistema educativo y la aplicación de la RBU funcionen en un país no garantiza que el éxito se mantenga al cambiar de escenario. Desde este punto de vista cualquier cuestionamiento al respecto pierde todo fundamento, aunque algunos análisis improvisados demanden a viva voz lo que a priori se presenta como una solución definitiva para el desempleo en España.


¿Qué es la renta básica universal?


En primer lugar, es importante definir el significado exacto de este concepto antes de siquiera considerar su aplicación al país.

Se entiende como renta básica universal (RBU) o renta básica incondicional al ingreso que el Estado paga a cada miembro o residente de la sociedad que gestiona, independientemente de su clase social, situación laboral, raza o grupo de pertenencia.

Quienes impulsan esta medida comprenden que los modelos de ayudas condicionadas no logran atender las necesidades de la sociedad actual, por lo que se necesita un modelo capaz de eliminar esos condicionantes. Además, entienden que tomar al empleo como la principal vía de acceso al dinero ocasiona diferencias sociales que podrían eliminarse con la RBU, que igualaría las condiciones de todos los ciudadanos sin importar su ocupación o formación.

Quienes se oponen a ella sostienen que un subsidio de este tipo podría generar una falta de interés por el acceso al mercado laboral, y desmotivar a los jóvenes en su camino hacia la emancipación.

En el siguiente vídeo, el Doctor en Economía y profesor titular de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona, Daniel Raventós, desarrolla el concepto de RBU y su posible aplicación en España.


¿Cómo pretende aplicarla Finlandia?

De cara a la automatización de la fuerza laboral y la inminente pérdida de puestos de trabajo a causa de la tecnología, Finlandia busca prepararse para el futuro con un subsidio que garantice a todos sus ciudadanos un mínimo de ingresos. Como una especie de conejillo de indias, el país nórdico será el lugar de aplicación de una tendencia que ya resuena a lo largo y ancho del globo.

De acuerdo a lo que se sabe hasta el momento, a partir de este mismo mes de enero unos 2.000 ciudadanos recibirán un monto de 560 euros mensuales. El experimento se hará por un plazo de dos años, tras los que se analizará la incidencia de este subsidio en la vida cotidiana de los finlandeses, así como también su impacto en el ámbito laboral.


¿Es posible una renta básica universal en España?


La idea de simplemente copiar un modelo, sin adaptarlo a la institución y la cultura de cada país, está destinada al fracaso. Puede tomarse el modelo como base para crear uno más adaptado a las condiciones locales, pero la copia exacta sin un análisis previo es sencillamente imposible.

Considerar las diferencias es fundamental antes de evaluar la copia exacta de este plan, por eso, repasamos algunos de los aspectos más destacados que hacen que la aplicación de una RBU sea posible en Finlandia y prácticamente imposible en España:

  • Además, la renta por habitante de Finlandia supera en un 50% a la española, pues los empleos son más estables, las empresas poseen mejor infraestructura y tecnología y los trabajadores son más productivos. Para utilizar un modelo igual al finlandés sería necesario aumentar de manera exponencial la productividad de los trabajadores locales, meta un tanto difícil con un gran número de empresas en situación de crisis y empleos en constante riesgo.
  • Para empezar hay que destacar que, si bien comparten continentes, España y Finlandia son países con sociedades y economías totalmente distintas. Por ejemplo, la sociedad finlandesa posee un gran componente de inmigrantes, los cuales aumentarían de forma exponencial al conocer este tipo de subsidios y forzaría al país a poner restricciones al respecto, causando así numerosos problemas tanto sociales como políticos y económicos al gobierno de turno y afectando su vínculo con los países de origen de los aspirantes a convertirse en ciudadanos locales.
  • Por si fuera poco, de acuerdo a la encuesta que anualmente realiza el CIS sobre concienciación fiscal, los españoles se encuentran en la cima de la lista de los países europeos que más se quejan por el pago de impuestos y su correlación con la calidad de los servicios públicos. Según estos datos, el 80% de los españoles sería incapaz de tolerar un aumento en los impuestos, consecuencia inevitable de la instalación de una renta básica universal.
  • Otra gran diferencia entre estos países es la que ataña al salario mínimo legal propuesto por las empresas. En Finlandia no existe esta limitación, pero se estima que las empresas pagan un mínimo de 1.500 euros, o sea, casi tres veces más del valor de la RBU. Por lo tanto, aquellas personas que actualmente se encuentran en una situación de exclusión social extrema permanecerían sumergidas en la pobreza pues simplemente con la RBU no alcanzarían el que es considerado como “el salario mínimo”.
  • En lo referente al empleo quizá la mayor diferencia se encuentra en el mismo funcionamiento del mercado de trabajo. A pesar de que son más estables, las empresas finlandesas también reducen su personal cuando las ventas bajan, pero la diferencia es que en Finlandia las empresas no deben pagar costes de despido pues el Estado paga a los trabajadores un subsidio de paro de casi el 100% del sueldo los primeros seis meses. Durante ese tiempo estos cuentan con un servicio que los ayuda a reinsertarse en el mercado laboral, y ven como su subsidio por el paro baja constantemente, mientras el incentivo por encontrar un nuevo empleo aumenta. En España las empresas sí deben pagar costes de despido que acostumbran ser realmente elevados, y para algunos tipos de contrato se destina un subsidio de paro menor al ofrecido en Finlandia pero que se mantiene durante dos años y disminuye de forma menos drástica… En resumen, los incentivos para reinsertarse en el mercado laboral son menores en España, donde además los parados de larga trayectoria tienen más dificultades para encontrar empleo. Por lo tanto, la aplicación de una renta básica universal  fomentaría aún más la permanencia en el seguro de paro y el retraso del retorno al mercado de trabajo, con las inevitables consecuencias que esto implica para la economía del país.

Un intento frustrado

A pesar de las evidentes incompatibilidades entre los países, una Iniciativa Legislativa Popular o iniciativa ciudadana de enero del 2014 intentó llevar ante el Congreso de los Diputados una propuesta para debatir las aplicaciones de la RBU en España. La propuesta necesitaba 500.000 firmas que no lograron alcanzarse, por lo que finalmente esta no logró llegar hasta las esferas del Gobierno.

Sin embargo, este intento y el actual proyecto de Finlandia ponen nuevamente sobre la mesa un tema largamente discutido, que vuelve a cuestionar la eficacia de las ayudas gubernamentales para disminuir la pobreza. Por el momento, los ojos del mundo miran hacia Finlandia, con la esperanza de encontrar en la RBU una solución definitiva a la pobreza y desigualdad, pero con reparos ante su posible aplicación en otros países.



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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, Community Manager y Periodista. Entusiasta, apasionada de la buena escritura y amante de los libros.

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