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Acoso callejero en España, ¿qué opinas?

      
Autor: UN Women Asia & the Pacific  |  Fuente: Flickr

A diario podemos escuchar los tan populares “piropos” de las bocas de los hombres por la calle, que la mayoría consideran inofensivos e incluso afirman que las mujeres disfrutan. Esta práctica se ha naturalizado tanto que la ONG Stop Street Harassment estima que el 80% de las mujeres de entre 12 y 30 años ha recibido alguna vez un comentario fuera de tono yendo por la calle.

La palabra "piropo" proviene del griego y significa “rojo fuego”, refiriéndose al color del granate, una piedra muy fina en la época, y se popularizó en España en el Siglo de Oro como un halago a través de autores como Quevedo o Calderón. Sin embargo, hoy en día toda una generación de jóvenes y organizaciones como Hollaback! se valen del móvil y las redes sociales para denunciar estas escenas de acoso en la vía pública, desde El Cairo a Nueva York, y España no es excepción.

El acoso callejero en España

Así, son varias las mujeres españolas que se han mostrado decididamente en contra de esta práctica, como la experta en comunicación Teresa Baró; la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Consejero General del Poder Judicial, Ángeles Carmona o la actriz española Alicia Murillo.

El piropo acosador implica “silbidos, sonidos y expresiones (psst, psst o uaaauuu), gestos sobre la anatomía o imitación, miradas lascivas, gestos obscenos, exhibicionismo, e incluso masturbación en público”. Se trata de “divertirse con la incomodidad que le genera” a una mujer.

Este fenómeno se ha repetido tanto que las mujeres “no pueden disfrutar del espacio público como cualquier ciudadano tiene derecho a hacer”, advierte la experta. Entretanto, Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, advierte que en España estas situaciones de acoso “en muchos casos constituyen un primer paso de lo que son las agresiones sexuales”.

¿Por qué existe el acoso callejero?

Si bien muy pocas personas admiten cometer acoso callejero, el acto se realiza en general con el cometido de asustar o dominar a la mujer, asegura la socióloga, abogada y profesora de la Universidad Nortwestern, Laura Nielsen, a la BBC. Ante el acoso, “la experiencia de la mujer es no saber a qué va a llegar ese comentario, y muchas veces se siente violada o amenazada”, indica. Típicamente se ignoran los comentarios, asegura una encuesta del Pew Research Centre de Estados Unidos.

Para Holly Kearl, fundadora del grupo Stop Street Harassment, el acoso callejero es la norma cultural, algo con lo que los niños crecen. “Se aconseja ignorarlo y no hablar de ello. Por tanto, estos hombres continúan acosando y yendo cada vez más lejos”, asegura. “Muchas veces ni siquiera se relaciona con la mujer, sino con los hombres realizando actos masculinos para mostrarse frente a los otros y estableciendo su dominio entre sí”, sostiene la profesora adjunta de Sociología de Northwestern, Kathrin Zippel.

Algunos países han tomado medidas para combatir esto, como Bélgica, que en 2014 estableció penas elevadas para los piropos ofensivas, desde una multa de 1.000€ hasta 1 año de prisión, dependiendo de la gravedad del acoso. ¿Creéis que esto podría aplicarse en España?

¿El acoso es simplemente un halago o agasajo como pretendían Calderón y Quevedo en sus poemas, o es algo que habría que erradicar? Queremos saber vuestra opinión.



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