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Empleos que ya desaparecieron por la llegada de la tecnología

           Autor: María Moreno Sierra
Empleos que ya desaparecieron por la llegada de la tecnología
Empleos que ya desaparecieron por la llegada de la tecnología  |  Fuente: Shutterstock

Son muchos los artículos que podemos leer a día de hoy enumerando las profesiones que dejarán de existir en los próximos años por el avance de la tecnología. La mayoría de los expertos lo ven como un cambio normal en el proceso de desarrollo, ya que se crearán nuevas necesidades y puestos de trabajo, aunque aún son muchos los que ven recelosos las implantación de la tecnología en todos los espacios de nuestra vida. Hoy queremos traeros una serie de empleos que ya desaparecieron hace años o décadas por la llegada de la tecnología a nuestras vidas.

Profesiones desaparecidas por la llegada de la tecnología

  • Aguador: era la persona que se encargaba de distribuir el agua a domicilio. Con la llegada del agua corriente, estos profesionales debieron buscar otro trabajo.
  • Campanero: esta persona se encargaba de tocar las campanas cada vez que alguien moría, había un nacimiento, era hora de misa o sucedía una catástrofe. A día de hoy, las campanas se accionan gracias a un sistema electrónico, por lo que no hay necesidad de subir al campanario. Aunque esta profesión poseía orígenes medievales, en España son pocos los centros religiosos que continúan con el sistema manual.
  • Dependiente de videoclub: llegaba el viernes por la tarde, salíamos del colegio y nos íbamos con mis padres al videoclub a por esa película que teníamos tantas ganas de ver. El avance de las tecnologías han permitido un mejor acceso a la cultura, pero también han provocado que estas tiendas hayan tenido que cerrar, y con ellas los VHS, las palomitas en bolsa y una bella tradición.
  • Farero: los fareros eran las personas que encendían las luces del faro para avisar a los barcos de la llegada a la costa. En 1920, una lámpara que emitía destellos de forma automática hizo que la mayoría de estos trabajadores perdieran sus empleos. Los poquitos que quedan actualmente se llaman técnicos de sistemas de ayuda a la navegación.
  • Farolero: antes de que tuviéramos electricidad, este trabajador permitía que las ciudades y los pueblos de España tuvieran luz en las calles. Ellos también se encargaban de avisar si había un fuego y de llevar a la policía a los ladrones que se encontraran durante las horas de trabajo.  Gracias a Edison, se quedaron sin empleo.
  • Impresor: los profesionales encargados de hacer los libros. A día de hoy, aunque se necesita personal para accionar las máquinas, el trabajo está bastante mecanizado. Antiguamente este puesto también le fue usurpado a los escribanos, los hombres que escribían o copiaban a mano los libros.
  • Telefonista: trabajo fundamentalmente realizado por mujeres que consistía en gestionar todas las llamadas que se realizaban por el mismo hilo telefónico, las cuales debían pasar por una centralita manual. Las compañías telefónicas simplificaron este proceso y todas estas mujeres debieron buscar un nuevo empleo.
  • Vendedores de libros: supongo que aún pertenezco a esa generación que sonreía de oreja a oreja cuando el señor de Círculo de Lectores llamaba a la puerta de la casa de mis padres para ofrecernos las más impresionantes enciclopedias y los grandes lanzamientos literarios del momento. Gracias a las compras on-line y Wikipedia, la mayoría de ellos se quedaron sin trabajo, debiendo reciclarse hacia otras profesiones.

 

Como ves, han sido muchas las profesiones que ya han desaparecido y millones de profesionales en todo el mundo que han tenido que reciclarse para no quedarse atrás en el terreno laboral. No estamos viviendo un momento único, sino otra fase del desarrollo humano que debemos aceptar con positividad y energía. ¿Estudiaste una carrera que te encantaba pero sin salidas laborales? Aprende a utilizar las últimas tecnologías y aplícalas a tu campo de estudio para seguir avanzando.



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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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