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Aprender idiomas: Desarrollo tecnológico vs Desarrollo cerebral

      
Aprender idiomas: Desarrollo tecnológico vs Desarrollo cerebral.
Aprender idiomas: Desarrollo tecnológico vs Desarrollo cerebral.  |  Fuente: Shutterstock

A la hora de aprender idiomas existen distintos recursos académicos que pueden usarse: acertijos, listados, comparaciones, ejercicios de pronunciación, etc. Pero además, la tecnología permite que algunos dispositivos colaboren con este aprendizaje de diferentes formas: apps de traducción, sitios donde charlar con hablantes nativos, auriculares especializados para traducir en tiempo real, maestros virtuales, etc.

Las posibilidades son realmente infinitas cuando lo que se quiere es aprender. La pregunta es… ¿Podemos usarlas todas? ¿Nos encontramos capacitados para esto? ¿Realmente ganamos al emplear todos los beneficios que se nos ofrecen?

Existen, al parecer, dos dimensiones a las que es necesario referir al respecto. Por un lado, el aprendizaje de un idioma cuenta con una parte asociada al desarrollo mismo del cerebro y su capacidad para adquirir los conocimientos; y por otro, el desarrollo de la tecnología que puede permitir o favorecer este proceso. Estos dos aspectos de alguna forma se complementan, pero al mismo tiempo se oponen.

El problema, básicamente, es que en algunos casos esta condición de complemento entre ambas dimensiones puede perderse y permitir así la supremacía de una por sobre la otra. Cuando esto ocurre, generalmente la dominante es la Tecnología, que con dispositivos como auriculares de traducción simultánea elimina la necesidad de aprender a manejar otros idiomas, pues este conocimiento puede ser fácilmente sustituido en cuestión de minutos. A pesar de que podría parecer que en estos casos todos los aspectos del conocimiento de una lengua quedan contemplados con la tecnología, lo cierto es que esto no es así y que algunos aspectos de esta relación se pierden.

Aprender un segundo idioma implica aprender a pensar en otro idioma y por lo tanto poseer un cerebro más ágil, capaz de realizar múltiples tareas al mismo tiempo y concentrarse de mejor forma ante cambios o situaciones inesperadas. La tecnología, claramente, puede trasladar palabras de un idioma a otro, pero no significados ni todos estos procesos internos que al renunciar a las formas típicas de aprendizaje quedarían perdidos en el olvido.

A fin de cuentas, podemos esperar que la tecnología avance hasta el punto de facilitar todavía más la incorporación de nuevas lenguas, pero no creer que podrá sustituir el efecto que este nuevo conocimiento causa en nuestra mente. Considerar este aspecto puede dar más valor a la importancia misma de buscar el aprendizaje de una nueva lengua atendiendo cada vez más a los recursos académicos tradicionalesy evitando los atajos tecnológicos que podrían acelerar el proceso pero al mismo tiempo eliminar sus beneficios más importantes.

Con un curso o con un auricular de último modelo puedes lograr lo mismo: comprender un idioma que no entiendes. Pero al mismo tiempo, solo con una de estas opciones puedes asegurar que ese aprendizaje sea permanente y productivo para tu vida.

¿Quieres pasar un examen de idiomas?

¡Prepárate!


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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, Community Manager y Periodista. Entusiasta, apasionada de la buena escritura y amante de los libros.

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