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Nuestro nombre puede influir en nuestra apariencia y forma de actuar

           Autor: María Moreno Sierra
Nuestro nombre puede influir en nuestra apariencia y forma de actuar
Nuestro nombre puede influir en nuestra apariencia y forma de actuar  |  Fuente: Universia

Seguro que a ti también te ha pasado. Conoces a alguien por primera vez y cuando te dice su nombre - Pablo - piensas: ¡no le pega nada, si tiene cara de Jesús! Posiblemente lleves toda la vida pensando que son cosas tuyas, aunque lo cierto es que la ciencia tiene algo que ver en este asunto.

La Universidad Hebrea de Jerusalem ha realizado un nuevo estudio para analizar si los rasgos faciales tienen alguna relación con el nombre. Los resultados de dicha investigación, que han sido publicados en 'Journal of Personality and Social Psychology', determinan que, efectivamente, la etiqueta social que supone un nombre puede influir en la apariencia y la personalidad.

Obviamente, el estudio no dice que todas las Marías, los Pedros o los Juanes sean iguales, aunque sí suelen compartir una serie de características comunes. Para realizar dicho trabajo, los investigadores comenzaron con los estereotipos asociados a cada nombre con el fin de verificar si estos eran o no ciertos.

La muestra fue compuesta por israelíes y franceses, los cuales debían adivinar el nombre de una persona dentro una lista de cuatro o cinco posibilidades solamente con una fotografía. 70 israelíes acertaron el 30% de las veces, mientras que los 115 franceses aumentaron la cifra hasta un 40% de aciertos.

Los investigadores también encontraron que hay nombres más fáciles de reconocer. Los franceses acertaron el 80% con Veronique y los israelíes en un 52% con Tom. El pelo también juega un papel determinante en este proceso de asociación, incluso más que los rasgos faciales.

La cultura y la sociedad son, además, un factor decisivo, ya que asociamos con mayor facilidad los nombres de aquellas personas de nuestro mismo país o cultura.

Los psicólogos que participaron en el estudio también desarrollaron un algoritmo con 94.000 fotografías de personas y sus nombres. El programa, a raíz de estos datos, fue capaz de averiguar el nombre de una persona desconocida con un acierto del 54%-64%.

Gracias a este análisis, podemos afirmar que el nombre sí que supone una etiqueta social que influye en la personalidad, el carácter y el físico de cada uno. Según Yonat Zwebner, uno de los autores de la investigación, “los estereotipos [asociados a los nombres] pueden, a lo largo del tiempo, cambiar la apariencia facial de las personas”, por lo que los padres deben pensárselo dos veces antes de escoger un nombre para su hijo/a.



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María Moreno Sierra

Soy una treintañera madrileña cuya vocación siempre ha sido la comunicación. San Agustín dijo: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página". Yo no podría estar más de acuerdo.

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