El intrigante experimento del MIT para reflexionar sobre los coches autónomos

¿Cómo debería actuar un coche autónomo ante un accidente inevitable? ¿Debe elegir entre matar a sus ocupantes o a los peatones?

El intrigante experimento del MIT para reflexionar sobre los coches autónomos.
El intrigante experimento del MIT para reflexionar sobre los coches autónomos.  |  Fuente: Shutterstock


El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) presentó un intrigante simulador que pretende analizar el uso que actualmente damos a los coches autónomos, y ciertas inclinaciones morales que se han hecho públicas con los accidentes provocados por este tipo de automóviles.

En un contexto de competencia donde prima la idea de mejorar cada vez más el prototipo de estos coches sin mayores consideraciones que las tecnológicas, el MIT incluye en el debate los aspectos morales implicados en el hecho de que dispositivos manejados por computadores circulen por las mismas calles que personas racionales e impulsivas. Lo intrigante de este simulador es que, de cierto modo, permite evaluar de manera crítica nuestras propias consideraciones morales partiendo de escenarios ficticios que perfectamente podrían ser reales.

¿Cómo debería actuar un coche autónomo ante un accidente inevitable en el que se le presentan dos escenarios de muerte? ¿Debe elegir entre matar a sus ocupantes o a los peatones? Si a un lado de la calle se encuentran un indigente y un criminal, y al otro una doctora y un estudiante ¿A quién debería atropellar el coche autónomo? Si el auto se queda sin frenos ¿Debería desviarse del camino y chocar matando a sus ocupantes, o atropellar a un grupo de peatones sin dudarlo? Este tipo de interrogantes son las que plantea este interesante simulador, que pondrá a prueba a los más moralistas.

Esta “Moral Machine” funciona combinando diferentes variables respecto a las eventuales víctimas, como sexo, edad, profesión, antecedentes penales, etc. Al finalizar la prueba, se presenta un resumen sobre las elecciones morales del participante en el que se indica qué tipo de vidas prefirió salvar y qué tipo de leyes rompió con esa finalidad.

Con el formato de un “juego” bastante morboso, el MIT invita a la reflexión de conductores y peatones de todo tipo, pero también de los usuarios de los coches autónomos y fundamentalmente de sus creadores. La idea central de la Moral Machine es establecer ciertos parámetros morales para decidir cómo deberían calibrarse los coches autónomos en casos en los que inevitablemente se enfrentarán a la posibilidad de un accidente mortal.